¿Podrá la industria acabar con los juegos de segunda mano?

Escrito por Redacción
Consolas
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Con la Next-Gen a la vuelta de la esquina debatimos el futuro de los juegos de segunda mano. Al ya habitual empleo de ‘pases online’ añadimos la posibilidad de que las nuevas consolas incorporen algún tipo de tecnología contra los juegos usados. ¿Acabarán las productoras con este tipo de títulos?


El mercado de los juegos de segunda mano continúa constituyendo una atractiva fuente de ingresos, unas cifras demasiado potentes como para pasar desapercibidas. Según indica el diario ElPaís, solo en Estados unidos hablaríamos de casi 3000 millones de dólares, la mayor parte conseguidos por la cadena GameStop; y 387 millones de libras que en el Reino Unido habría recaudado la compañía Game, actualmente en proceso de recuperación. Dicho lo cual, ¿Perjudican estas cifras a los fabricantes de juegos?

Probablemente sí, pero se trata de un tema demasiado complejo como para apuntar en una única dirección. La mayoría de las soluciones que escuchamos pasan por restringir la capacidad de maniobra de los gamers y, si hay alguien que se beneficie de este mercado, ese es, precisamente, el jugador. El elevado precio de los juegos unido al momento económico tan delicado que atravesamos ha propiciado el auge de la compra y venta de juegos de segunda mano. Ni todos los jugadores pueden pagar 70 euros por un juego ni están dispuestos a hacerlo. Por ello, la modificación de este modelo, en caso de producirse, debería complementarse con algún tipo de alternativa interesante para el consumidor. En otras palabras, que la solución no sea vista como una imposición.

Observar como el mismo juego es lanzado al mercado en forma de secuela pero con la misma calidad gráfica y con una jugabilidad apenas retocada hace que muchos gamers se planteen si merece la pena reservar un título o esperar unos meses para obtenerlo por un precio reducido. Por otro lado, los DLC, si bien consiguen alargar sustancialmente la vida del juego, son en muchas ocasiones considerados como el equivalente a una entrega por fascículos, con el detalle nada nimio de que los gamers ya han pagado previamente por el título y no están por la labor de seguir desembolsando dinero por el resto de piezas.

Una solución que contente a todas las partes

Lamentablemente, y atendiendo a las últimas filtraciones, parece que las nuevas consolas están dispuestas a acabar con este tipo de negocio. La mayoría de los expertos ven en el formato digital el futuro de la industria, pero muchos otros creen que aprovechar este modelo para vender más títulos, cueste lo que cueste, no es la solución. La posibilidad de que Xbox 720 y PlayStation 4 no sean compatibles con los juegos de PlayStation 3 y Xbox 360 podría sentar muy mal a los fans. Si además estas plataformas llegan blindadas y dotadas de un sistema contra los juegos usados, el resultado podría terminar de enfrentar a las productoras contra consumidores y tiendas.

En busca de soluciones

Un debate que no tendría por qué pasar por una única solución. Quizá el pase online, o la política de “un juego, un jugador” (o “una consola, un jugador”, como muchos pronostican) podría complementarse con el modelo freemium y los contenidos free-to-play, donde los jugadores accederían de manera gratuita al título, lo probarían y, en caso de gustarles lo que ven, tendrían la opción de pagar por nuevos contenidos.

Y tú, ¿crees que los juegos de segunda mano perjudican a la industria? ¿Eliminar la compra-venta beneficiaría a la escena? Un tema complejo, ¿verdad? Seguro que tienes tu propia opinión, no dudes en compartirla con nosotros en nuestro foro.

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