Impresiones finales de un renovado Strider para Xbox 360 y PS3

Escrito por Redacción
PS3
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Strider es uno de esos títulos que conmueven a los más viejos del lugar y que vivió sus mejores años a principios de la década de los 90, por culpa de una recreativa que triunfó no sólo en los salones recreativos, sino también en todos los hogares gracias a sus ‘conversiones’ de consola en Mega Drive, NES, Master System, etc.


Desde entonces hasta hoy la saga ha sobrevivido como ha podido pero siempre con revisiones que han intentado reverdecer sus viejos laureles adaptándose a las circunstancias: que si una continuación llamada Strider 2 del año 1999/2000 para PSX, que si un cartucho de NES, del mismo año de la recreativa original, que sí podríamos considerarlo como el mejor que vimos en todos los sistemas de juego domésticos. ¿Y eso? A pesar de tener la licencia oficial y sus discretos gráficos de 8 bits, se trataba de una versión libre y distinta de la coin-op.

El caso es que llegamos hasta hoy, momento en el que Capcom cree que debe revivir uno de sus primeros éxitos justo antes del terremoto que supuso Steer Fighter II. Pero bueno, está por ver que este ‘retell’ que llaman ahora, sirva para que levante el vuelo o no. Lo cierto es que este Strider 2014 tiene muy buena pinta desde el momento en el que respeta todo lo esencial del clásico… otra cosa es que tenga más o menos sentido y las nuevas generaciones entiendan qué tipo de diversión ofrece.

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El mismo héroe y el mismo malo

La historia no ha cambiado apenas. Seguimos controlando a un héroe llamado Strider Hiryu, el alumno más aventajado del cuerpo de Striders que consiguió ser el más joven en obtener la Special A-Class que define a uno de estos héroes. Este personaje no nació con el videojuego sino que lo hizo un año antes, en 1988, en un manga llamado como el protagonista. Luego Capcom lo agarró y programó el videojuego.

Pues bien. Igual que entonces, en la coin-op, nuestro Strider tiene que luchar contra el Grandmaster Meio en un escenario ‘sovietizado’ típico de aquellos años 80 llamado Kazajistán. ¿Os suena? Pues un servidor que vivía entonces y jugó como un condenado a la recreativa de Strider, cuando veía eso de Kazajistán pensaba que era un lugar inventado, máxime cuando lo único que existía entonces era una cosa llamada URSS.

Con este panorama, la misión ya la conoceís: hay que matar a Meio, el malvado, que tiene el plan de dominar el mundo y acabar con la especie humana al completo. ¿Qué, os suena este guión? Muy típico de la primera época de los videojuegos cuando no había medias tintas.

Un protagonista agarrado a un Cypher

Para los que no conozcan el juego original, Strider tiene un arma que podríamos considerar como principal y que se llama Cypher, que le permite agarrarse a los salientes y saltar a plataformas cada vez más altas. Además, en la otra mano suele llevar otra arma que es con la que golpea de verdad a los enemigos, como si fuera una espada de energía.

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En el juego hay enemigos, muchos, y cada uno tiene su dificultad: los Light Trooper son los más sencillos, los Shotgun Trooper nos disparan desde lejos, a los Reinforced Shield Trooper ya hay que buscarles las cosquillas por que no podemos atacarlos de frente, los Heavy Trooper son robots bastante más complicados o los Military Lieutenant que de dos disparos nos van a dejar secos. No hace falta decir que empezamos por un nivel bajito y a medida que avanzamos la cosa se pone más chunga. Tanto que los mid-bosses que derrotamos por las fases se van uniendo al elenco de enemigos de los siguientes niveles y ya la cosa empieza a ponerse en chino. Por difícil.

Las armas de nuestro protagonista no son muy variadas y salvo la garra y la famosa ¿espada? poco más tendremos, al menos de larga distancia. Y es que este título, desde hace 25 años que salió en recreativa, no se ha movido de su sitio y lo fía todo a los combates cuerpo a cuerpo. Y eso quiere decir que hay que tener mucho cuidado.

Enemigos cada vez más complicados

Tanto que los soldados de Meio tienen armas ‘ranged’ con las que disparan y que al rozarnos nos quitan un buen puñado de energía. Esto, cuando apenas podemos regenerar es complicado ya que aunque al matar a ciertos enemigos sube el indicador de vida, lo cierto es que nunca es suficiente como para compensar lo que nos van quitando por otro lado.

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Precisamente, en este punto llegamos a uno de los pilares de Strider: su dificultad. En Capcom no la han escondido y no pretenden que la partida sea un paseo por el campo, al revés. Hay lugares donde moriremos, y moriremos, y moriremos, y volveremos a morir. Tantas veces como prisa tengamos ya que a fuerza de caer, acabaremos por aprender que es más efectivo pensar que correr como descerebrados por las plataformas.

En Strider hay enemigos finales y la manera de eliminarlos es como antaño: cada uno tiene sus puntos débiles y tendremos que zurrarles sin piedad hasta que se zafen de nosotros y cambien su rutina de ataque. Volvemos a pegarles en su punto débil, vuelven a zafarse y así hasta que a la tercera mueren. Nada nuevo bajo el sol. Capcom nos ha prometido un ‘retell’ y nos da lo mismo que hace 25 años pero mejorado a los tiempos que corren.

Difícil como pocos

Y es que una de las características de este juego es su espíritu ‘plataformero’ que Capcom quiere que sobreviva hasta nuestros días. Tanto que como ocurría antiguamente, la dificultad es uno de los personajes de Strider, donde pasar de nivel en algunas zonas es realmente complicado. Máxime si tenemos en cuenta que mucho de nuestro futuro dependerá de lo que evitemos que nos zurren y de lo fuerte que respondamos.

Y es que Strider no tiene muchos movimientos pero los que hay tienen un fin muy concreto, que es el de evitar que nos maten a las primeras de cambio. Por ejemplo, ahora podremos defendernos, aguantar los golpes y responder con más fuerza, o deslizarnos por el suelo para evitar los poderes de área o caer sobre el enemigo para atacarle por sorpresa desde las alturas. Luego hay algunas combinaciones que el juego nos da a medida que avanzamos de fase y que sirven para tener mayores posibilidades de supervivencia.

Pero si hay un movimiento clásico que no falta a la cita es el ‘doble salto’. Eso tan típico de los 80 y que suele ser signo inequívoco de juego de calidad: desde el mítico Ghost’n Goblins hasta este Strider de 2104, es uno de esos recursos que se disfrutan como si fuéramos niños. ¡¡Qué gusto da saltar dos veces!! ¿No lo echábais de menos?

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Gráficamente está muy cuidado, por lo que hemos visto, con todos los elementos de pantalla en 3D pero respetando los cánones de su ‘scroll parallax’ que ahora, la verdad, es que no sorprende tanto como en aquellos tiempos. Eso lo tiene muy en contra pero nos da en la nariz que aunque todos los nuevos usuarios (es decir, los que tengan menos de 25-30 años) que lleguen serán bienvenidos, lo cierto es que este ‘remake’ está dirigido a los más carrozas, a los que ya gastaban algunos añitos de más en ese final de la década de los 80 y vivieron en primera persona el éxito de este juego de tal forma que, cuando paseen por los pixels de este título, reconozcan vagamente cada rincón de la mítica coin-op original.

En esto Capcom ha sido muy escrupuloso y ha puesto en su sitio lo mismo que había en su día. Desde el aterrizaje (más espectacular) en ala delta hasta esas clásicas cúpulas de las catedrales ortodoxas de la ex Unión Soviética que pintaban algo menos doradas que ahora pero que era seña de identida de Strider.

En fin, un ‘retell’ que a mí me parece un ‘remake’

Es complicado explicar cómo es un juego que si de algo peca es de simplicidad, como podéis comporbar por las pantallas. Simpleza que está hecha voluntariamente por Capcom ya que al fin y al cabo el juego original fue hijo de su tiempo y no se le puede pedir que cambien de un día para otro la esencia misma que le dio el éxito. Otra cosa es que alguien pueda pensar que podían haberlo hecho, pero esa no es la finalidad de este Strider que hace muy bien su trabajo como ‘retell’, ‘remake’ o recomoqueráisllamarlo’ de la recreativa original.

Strider será en Xbox 360 y PS3 (amén de la ‘next-gen’) un juego con muchos años encima, con una fórmula de diversión anclada, voluntariamente, en el pasado. De ahí a que os divierta sólo depende la edad que tengáis, lo mucho que lo conozcáis de sus otras vidas y plataformas y que lo recordéis con buenos ojos. Sobre todo aquel mítico cartucho de Mega Drive que fue una de las mejores versiones que han visto los tiempos de cualquier Strider. ¿O no?

Imágenes del juego

Vídeo del juego

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