Análisis y conclusiones de The Last Tinker City of Colors

Escrito por Nacho Requena
Juegos PC
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Hay juegos que irradian magia. Son esos títulos que, independientemente de si son mejores o peores, una vez que los pones sólo puedes exclamar un: “Qué bonito es”. The Last Tinker City of Colors es una de esas producciones que encandilan desde que el narrador en off nos cuenta de qué va la historia -nunca mejor dicho.


Koru tiene que librar a su ciudad de una plaga que él mismo ha liberado. Para ello, este particular mono dicharachero y con muy poca vergüenza contará con una serie de habilidades especiales, así como unos golpes bastante peculiares. Al fin y al cabo, The Last Tinker es un plataformas de la vieja escuela, de los de saltar a menudo -aunque sea automático- y encontrar los secretos que hay en cada nivel -con el consiguiente rompimiento de cajas, un cliché que es imposible que se pierda la cita.

El punto “débil” de este título recae en su facilidad, ya que está orientado claramente para el público más infantil. Incluso poniéndolo en el modo de dificultad más duro, el jugador experimentado se paseará, literalmente, por los diferentes niveles del juegos, que nos darán para unas cinco o seis horas aproximadamente. ¿Qué es lo bueno? Que a pesar de que es bastante sencillo, el usuario ávido no se sentirá desplazado gracias a dos apartados: el visual y sonoro.

Ya lo hemos dicho antes: The Last Tinker irradia magia en cada esquina. Una paleta de colores vistosos y llamativos que se ven complementados con una banda sonora a la altura de lo que se muestra en pantalla. La conjunción perfecta para atraer al jugador, para mantenerlo pegado junto al mando durante las horas que dura esta bonita y simple aventura.

Podéis leer el análisis completo a través del siguiente enlace. De igual manera, en el vídeo superior tenéis la primera parte del juego grabada para la ocasión.

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