Avance de Lara Croft and the Temple of Osiris para PS4, Xbox One y PC

Escrito por Redacción
Juegos PC
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Square Enix y Crystal Dynamics están realizando un gran trabajo en los últimos tiempos, sobre todo desde que los japoneses se hicieron con la inglesa Eidos y, poco a poco, han ido marcando el camino de futuro de sus sagas más importantes. Y mira que era difícil buscarle tres pies a Tomb Raider, pero con Lara Croft and the Temple of Osiris lo han vuelto a conseguir.


Hay que decir que tiene su mérito y hay que destacarlo: lo bien que en los últimos tiempos algunas sagas que estaban ya bastante olvidadas han retornado a la actualidad con ‘reborn’ que las han colocado de nuevo en el primer plano del panorama internacional. Podríamos quedarnos solo con el Tomb Raider de 2103 (y su Definitive Edition en 2014 para PS4 y Xbox One) pero es que también están los Deus Ex Human Revolution o hasta el mismísimo Thief.

En la parte que toca al mítico personaje de Core Design, hay que resaltar la estrategia que han diseñado con dos ramas bien diferenciadas. Por un lado la tradicional, con juegos de calado y enjundia para hacer rendir a las consolas más importantes, que son los Tomb Raider de toda la vida, y luego esa cara B, ese otro plan que lleva el nombre de Lara Croft…

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Ya en el año 2010, en agosto, llegó casi por sorpresa Lara Croft and the Guardian of Light, un juego que replicaba de alguna forma la misma fórmula (salvando las enooormes distancias) que el Diablo de Blizzard y que supuso un auténtico descubrimiento por la sencillez de su planteamiento y la diversión que proporcionaba con su incipiente cooperativo (sobre todo PC y consolas). Fue una especie de “¡qué bonito, quiero más!”. Y hasta hoy.

Lara se mete en el templo de Osiris

Cuando nuestra protagonista favorita se pone manos a la obra no creáis que lo hace así a lo tonto. Si en Watch Dogs todo el ‘pollo’ se montaba por la muerte de una sobrina y se desencadenaba casi una guerra termonuclear mundial, aquí en Lara Croft and the Temple of Osiris no se quedan cortos. No hay sobrinas pero sí a varios dioses como Osiris, su esposa Isis, su hijo Horus y el malvado de turno, Seth.

Por Egipto andan Lara y su archienemigo Carter cuando ambos encuentran a la vez el templo de Osiris, lo que les lleva a liberar una maldición que les va a afectar de lleno y que, colateralmente, devolverá a la vida a Horus e Isis. Así que ya sabéis lo que toca: adentrarse en las ruinas, liberar a Osiris (no, Willy no) y evitar que los dos aventureros protagonistas pasen a mejor vida por culpa de una tontería de nada como es una maldición bíblica.

Así que ya tenemos el primer elemento del juego. El escenario, que es un templo de Osiris que estará lleno de trampas, puzels, obstáculos y enemigos que debemos sortear, sin olvidarnos de los muchos objetos que habrá repartidos por el mundo y que nos van a permitir mejorar algo el rendimiento de nuestros héroes.

Cuatro jugadores dentro de un mismo templo

Si aquel primer juego de Lara Croft en 2010 flirteaba un pelín con el cooperativo sin bucear mucho en sus posibilidades, que sepáis que este Lara Croft and the Temple of Osiris se entrega en cuerpo y alma a ese modo de juego, llegando sus mejores momentos, precisamente, cuando compartimos las aventuras con otros tres amigos más.

Los personajes podríamos repartirlos en packs ‘de dos y dos’. Es decir, por un lado andan Lara y Carter y por otro Horus e Isis. Los primeros son de los que manejan armas y cuentan con un recurso que es el gancho para escalar. Con él podrán cruzar precipicios o permitirle el paso a otro jugador a una zona que debemos alcanzar para activar una puerta, un mecanimos, etc., y seguir nuestro camino.

Los segundos, Horus e Isis cuentan con el poder de sus bastones de luz y tienen la habilidad de crear campos de energía sobre los que otro jugador puede subirse para alcanzar zonas del mapa a las que no se puede llegar de un simple salto. Como veis, la vieja fórmula ‘Lost Vikings’ de “ayúdame tú que luego te ayudaré yo” y que, además, es de obligado cumplimiento si queremos avanzar por los laberintos.

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Pero claro, una pregunta nos asalta cuando un juego se enfoca tanto al cooperativo y existen personajes con habilidades tan dispares: ¿los mapas siguen siendo los mismos? Obviamente no. Aquí Square Enix ha optado por un sistema dinámico, que cambia lo que hay que hacer según el número de jugadores que participen en la aventura. Si solo estamos nosotros, allí donde un personaje podía llevarnos al otro lado con el gancho, habrá una plataforma para cruzar y ya más adelante, veremos un obstáculo para el que tendremos que pensar cómo superarlo.

Este es el denominador común del juego: los obstáculos. Podríamos llamarlos puzzles, pero en realidad son momentos en los que hay que pararse a pensar cómo pulsamos una palanca para, por ejemplo, abrir una puerta y hacer que se mantenga sin darnos un portazo en las narices. Por ejemplo, hay un lugar con una doble empalizada que al activar el iniciador cierra o abre cada una de ellas alternativamente. Si nos quedamos en medio de las dos, podríamos quedarnos atrapados así que hay que buscar una solución.

Esta llega gracias a unos explosivos que llevan todos los personajes del juego y que pueden plantarse en un lugar determinado y detonarla solo cuando el enemigo pase por encima. Son cosas como esas las que nos van abriendo caminos, o botones concretos que el juego nos va recordando que podemos usar (cada poco tiempo) para ir asimilando mecánicas inéditas anteriormente.

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Por ejemplo, en las zonas de plataformas con pinchos, estos se pueden activar o desactivar gracias a la pulsación de un botón del pad por parte de uno de los jugadores del grupo, por lo que hay que coordinarse para saltar todos a la vez y que no muera ninguno empalado.

¿Y los enemigos qué?

Bueno, por lo que lleváis leído pensaréis que todo se limita a cruzar el mapa y superar las piedras, fosos, pinchos y demás cosas que han ideado desde Square. Pero no es así. Los enemigos los hay por doquier y tienen sus grados de dificultad que van de más a menos, así como la cantidad en la que aparecen, que tendrá que ver con los jugadores que formen parte de la partida.

Lara Croft and the Temple of Osiris alterna momentos de resolver puzzles con otros de combate salvaje contra decenas de enemigos y, también, no se olvida de huidas a la carrera de los típicos enemigos gigantescos que intentan darnos caza mientras los obstáculos nos acercan a sus fauces. Ya sabéis, esas míticas fases que existen desde tiempos inmemoriales y que consisten en que debemos ser más rápidos que el ‘scroll’.

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Estas bestias (no las grandes sino las pequeñas, las de bolsillo) suelen dejarnos algún regalito que otro con forma de joyas y cosas así que, algunas podemos simplemente acumularlas y otras, como los anillos, podremos equiparlas para mejorar la potencia de ataque o defensa de nuestro héroe. En el caso de la partida que jugamos, pudimos recoger un anillo que potenciaba el daño que hacíamos tanto como el que recibíamos, por lo que hubo quien no quiso ponérselo y quedarse como estaba.

La gerstión del personaje no es nada compleja y se limita a esos objetos equipables, las armas y ya está. Es divertido ver a todo un hijo de un dios como es Horus portando una doble ametralladora y pegando tiros a cocodrilos, esqueletos, escarabajos, etc. Pero lo cierto es que como ya ocurrió en el primer juego, el arsenal es una de las claves de su diversión. Por cierto, la munición hay que controlarla ya que baja rápidamente y no es infinita (salvo casos).

¿Cuatro jugadores en cooperativo o competitivo?

Si preguntas a sus responsables, te van a decir sin duda que Avance de Lara Croft and the Temple of Osiris para PS4, Xbox One y PC es un juego cooperativo: hay que coordinarse e ir resolviendo puzzles por los mapas con la ayuda de unos y otros. Pero en un detalle concreto de sus partidas ese buen rollo que debería reinar salta por los aires: y es en el de las recompensas.

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Cada vez que aparecen joyas, objetos o cualquier otro bien preciado que pueda ser acumulado, se va a montar una auténtica batalla campal por recogerlo ya que los botines no se reparten por igual para todo el grupo y será lo que coja cada uno lo que se lleve a su inventario. Por lo que podéis imaginar las que se pueden liar entre unos y otros si alguno, en un momento dado, prefiere recoger piedras preciosa antes que echar una mano en la limpieza de enemigos del mapa.

Hay que tener en cuenta que al acabar la fase, Lara Croft and the Temple of Osiris nos indica el ránking en el que ha quedado cada uno, cuántos tesoros ha recogido y la puntuación total. Así que con una escena así, ¿quién quiere quedar el último sistemáticamente? Si queires un consejo, corre a por todo lo que brille en pantalla.

Un buen juego para divertirse en compañía

Gráficamente sigue la estela creativa de Lara Croft anf the Guardian of Light aunque son más que evidentes las mejoras que ha sufrido en estos cuatro años de distancia que les separa gracias al Foundation Engine de Crystal Dynamics. Los escenarios son mucho más detallados, todas las texturas brillan con luz propia y cuentan con una resolución y nitidez reralmente asombrosas y, al menos en la parte que jugamos, los obstáculos, puzzles y demás peligros servían para tenernos divertidos en pandilla durante un buen rato. Pero mucho.

Eso no quita para que, recordemos, no estemos hablando de un juego clásico de Tomb Raider, sino de una incursión casi en el ‘arcade’ que se decía hace años, en una actualización del ‘espíritu Gauntlet’ donde hay que cooperar pero, a la vez, quitarse los botines unos a otros sin miramientos. Y es precisamente esa dualidad dentro de la misma partida, la que hace que este Lara Croft and the Temple of Osiris tenga un potencial relamente gigante para convertirse en un título de referencia en su género.

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Esperaremos al 9 de diciembre para tenerlo ya por entero. Entonces será el momento de ver cuántos mapas trae o cuántas horas de diversión proporciona en sus muchas configuraciones de juego posible. Recordad que ya lo juguemos 1, 2, 3 ó 4, los mapas cambian y nunca esta de más pararse a mirar cómo son esas variaciones para poder presumir de que, en todas, conseguimos superar los obstáculos que Square Enix nos puso.

Por cierto, Lara Croft and the Temple of Osiris Gold Editon solo saldrá en formato PC y PS4. En Xbox One su distribución se realizará exclusivamente en el bazar de Xbox Live, con la versión estándar por un lado y su pase de temporada por otro.

Lara Croft vuelve dejando aparcando, de momento, su Rise of the Tomb Rider exclusivo de Xbox One y lo hace con un cargamento de diversión que aparca la aventura en pos de un desarrollo mucho más dinámico y competitivo. Muy buena pinta, la verdad.

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