Análisis de Dragon Age Inquisition para Xbox One, PS4 y PC

Escrito por Redacción
Juegos PC
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Hay que ver lo mucho y bueno que Bioware lleva lanzado en los últimos 15 años, entre juegos de Star Wars y títulos de rol propio que, si cabe, son todavía más famosos entre los ‘gamers’ que los de la franquicia de Disney (¡qué dolor decir esto!). Y este año toca Dragon Age, que cierra su particular trilogía con Inquisition.


Descubrir a estas alturas cómo es un Dragon Age sería absurdo por que todos los conocéis de sobra. Inspirados en las bases de aquellos Baldur’s Gate de finales de los 90, la clave de su desarrollo está en la gestión del grupo, en los combates y en las clases pero, sobre todo, en la evolución de los personajes tanto en sus habilidades como en su equipamiento.

Y ahí es donde tiene su mayor tesoro ya que Bioware sigue manteniendo la patente sobre una forma de hacer el rol que muy pocos se han dignado a imitar. Más que nada por que saben perfectamente que tienen todas las de perder cuando se hace la más mínima comparación. ¿No creéis?

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En Dragon Age Inquisition todo ese ADN ‘rol’ está por debajo, aunque luego han desarrollado un título que es tan inmenso como caótico, por el mucho contenido con el que cuenta y lo mal organizado que está. Es como si no hubieran sabido cómo colocar todo ese conjunto de ‘open worlds’ en los que han convertido cada mapa de Thedas, haciendo que por momentos tengamos la sensación de estar completamente perdidos. No penséis que por eso el juego es peor, o malo. Sin duda podría haberse organizado de mejor forma pero ya con lo que tiene, hay material para estar bastantes meses intentando completarlo mientras disfrutamos de sus apasionantes luchas.

Pero no os contamos más, si queréis leer el análisis completo de Dragon Age Inquistion para Xbox One, PS4 y PC, podéis acceder desde aquí.

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