Primeras impresiones de Ori and The Blind Forest para Xbox One

Escrito por Redacción
Juegos
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Esta semana hemos podido asistir, siete días antes de su lanzamiento, a un evento especial en el que Microsoft quiso apoyar esa pata ‘indie’ llamada ID@Xbox, y que a partir del día 11 contará con uno de los juegos más importantes de toda esta estrategia: Ori and The Blind Forest. Una ‘pequeña’ maravilla que aboga por tocarnos la fibra sensible.


En este juego, desarrollado por Microsoft Studios, es la demostración de que los planes de los de Redmond van en serio ya que estamos ante un juego muy básico, en ideas, planteamientos y tecnología, pero no en objetivos ‘jugables’. No en vano, para crearlo han recurrido a un ‘engine’ como Unity, que se utiliza habitualmente en dispositivos móviles como smartphones o tablets.

A diferencia de esos juegos, no todo es Unity y para camuflarlo y dar cierta apariencia de ‘next-gen’, lo que han hecho es darle un barniz de dibujado a mano, como si los gráficos fueran obra de un artista que los ha desarrollado y escaneado desde el papel.

Ori presentación en Madrid.

Un control muy preciso

No os descubrimos nada nuevo si os decimos que una de las claves de un buen juego desde tiempos inmemoriales es el control. Que el personaje responda al instante, que haga lo que le pedimos, que tengamos permanente conciencia de lo que estamos realizando y tengamos la posibilidad de corregir sobre la marcha.

Esto es algo que entendió Nintendo desde hace más de 30 años, cuando lanzó su primer Super Mario Bros., aunque luego lo fue perfeccionando. Pues bien, sin querer tampoco compararlo con el fontanero de la ‘Gran N’, esa es la sensación que transmite Ori and The Blind Forest, que a nuestro pequeño protagonista le tenemos siempre bajo control.

Ori and The Blind forest.

La Beta que jugamos, que era realmente una ‘build’ casi final solo que acortada para que no pudiéramos olisquear demasiado, nos permitía jugar a lo largo de tres escenarios: Sunken Glades, Ginso Tree y Forlorn Ruins. Cada uno tenía su propia ambientación y contaban con un elemento diferenciador en lo que a tareas debemos realizar.

Un plataformas con más miga

Como sabéis, ahora les ha dado a muchos definir un nuevo género que han venido en llamar como ‘Metrovania‘, para referirse a conceptos que mezclan los viejos Metroid con los Castlevania. Es decir, plataformas 2D más o menos predecibles en cuanto al camino que debemos recorrer, pero que esconden una suerte de personalización del protagonista.

Ori and The Blind forest.

En Ori and The Blind Forest esto es así por que todo su desarrollo es un homenaje constante a los grandes clásicos de las plataformas en los 90. Es como coger un buen Rayman Legend de los actuales, por terminación técnica, pero sin olvidarnos de los clásicos como aquel mítico Whirlo de Namco, o los decenas y decenas de nombres que disfrutamos en aquellos tiempos: Earthworm Jim, Ghost’n Ghouls, Castle of Illusion, Disney’s Magical Quest, etc. Serían miles los que reseñar.

Ori and The Blind Forest nos obliga a saltar, a esquivar obstáculos del escenario, a terminar con los enemigos que hay sueltos y nos permite apoyarnos en las paredes para ir llegando de un sitio a otro. Como antes os decíamos, cuenta con una especie de gestión de personaje donde es posible añadir ciertas habilidades al protagonista.

Ori and The Blind forest.

Cuando aprendemos una de estas ‘especializaciones’, veremos cómo nuestro héroe es capaz de realizar aquellos míticos dobles saltos, o dirigir su carrera impulsándose en el aire, o protegerse con una especie de campo de fuerza que debemos llevar en la mano y que si nos alejamos de él, va perdiendo su fuerza natural.

Pero lo mejor de todo es que su espíritu ‘plataformero’ se percibe desde la primera pantalla y todos aquellos que os curtísteis en las consolas de 8 y 16 bits volveréis a contar con esas viejas sensaciones de tener ya milimetrado el momento en el que hay que saltar antes de caernos.

Abre escenarios, busca el mapa

En la Beta que jugamos de Ori and The Blind Forest no estaban a la vista muchas de sus virtudes, que lógicamente podremos disfrutar en apenas unos días, pero sí encontramos algunos esbozos de la forma en la que podremos alcanzar nuevos escenarios. Para nada van a estar abiertos o al alcance del personaje (aquí entra la parte Metroid) y solo recogiendo una especie de ‘tokens’ en una cantidad concreta podremos abrir esa nueva fase.

Ori and The Blind forest.

Así, el juego se asegura que pasamos antes por donde debemos pasar y que hasta que no contamos con una habilidad mínima, o un poder concreto, no podremos visitar otros lugares. Para ayudarnos a no perdernos tendremos la oportunidad de conocer el mapa de la zona, que se desbloquea poniendo una piedra en un lugar del escenario. Es un recurso muy útil ya que nos permitirá saber por pónde andamos y qué nos queda por investigar. Es más, en este detalle han recurrido a un viejo sistema de visualización ‘por pantallas’ que resulta entrañable.

Artísticamente es una belleza

Desde que lo vimos y jugamos en el pasado E3 de Los Ángeles, Ori and The Blind Forest ya destacaba por su acabado técnico, que es uno de los grandes reclamos que tiene. Luego, si el juego no acompañara, todo esto que decimos podría dar igual, pero no es el caso.

Ori and The Blind forest.

Cada porción del escenario está muy trabajado, es una pequeña obra maestra y aunque el motor que hay por debajo es 3D, toda la apariencia rezuma de esas dos dimensiones clásicas de los plataformas de los 90. A tanto llega ese homenaje, que hasta Ori es capaz hacer la típica voltereta en el aire cuando encadenamos tres saltos seguidos, algo que es una especie de señal secreta que han utilizado en los últimos 25 años los grandes juegos del género.

Encima, la banda sonora es también una delicia, con una composición musical sinfónica, interpretada por una orquesta que eleva la calidad general hasta unos límites que pocos juegos ‘indies’ han podido permitirse en los últimos años.

Ori and The Blind forest.

Microsoft ha querido demostrar que ID@Xbox es un lugar en el que podemos encontrar grandes joyas. Como lo son los Journey o The Unfinished Swan en la parte PlayStation. Y si la calidad de este primer Ori se mantiene, sin duda que los de Redmond tendrán la confirmación de que van por el buen camino.

El día 11 saldrá a la venta este Ori and The Blind Forest y, por supuesto, ya estamos trabajando en Gamerzona para contaros qué nos ha parecido la versión final.

De momento promete. Y mucho…

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