Sobreexplotar una saga de éxito es bastante habitual en cualquier rama del panorama cultural. Las altas ventas y la legión de fans que acumula tras de sí provoca que ésta goce, a su vez, de gran importancia, y que con cada nuevo producto anunciado se antoje una voraz ansia incalmable.

La franquicia Battlefield no escapa a este círculo vicioso donde el jugador pide más y los desarrolladores lo dan, una espiral que termina como bien sabemos todos: con un descenso en la calidad final del juego.

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Quién sabe si por esta tesitura expuesta anteriormente, Electronic Arts decidió retrasar Battlefield Hardline seis meses más respecto a la fecha prevista. Vale que las condiciones monetarias y el contar con grandes rivales durante la campaña invernal son hechos de peso, pero también es cierto que el lanzar una entrega anual estaba pasándoles factura, y buena prueba de ello es que Battlefield 5 no llegará ya hasta finales de 2016.

En un primer momento, Hardline estaba previsto para el último trimestre de 2014, pero tanto estudio como editora lo retrasaron hasta marzo de este año. ¿Ha merecido la pena la demora? Pues se podría decir que sí.

Battlefield Hardline specs PC.

Una nueva mecánica dentro de un arquetipo conocido

La primera impresión que uno tiene nada más poner Hardline es clara: esto es otro Battlefield más. Es así de simple y no va a engañar a nadie. Sin embargo, la principal diferencia del juego recae cuando se llevan unas cuantas horas encima, momento en el que el jugador se percatará que poco o nada tiene que ver con sus antecesores.

Para empezar, la ambientación ya rompe con el esquema clásico. En lugar de llevarnos a un conflicto bélico donde encarnamos a un soldado vigoréxico, que lo mismo se tira en paracaídas que te sobrevive a una tortura, en Hardline la idea reside en el popular “policías contra ladrones”.

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Bajo este prisma se asienta el argumento principal del juego, que aunque es clásico y poco convencional, sabe explotar muy bien el ritmo narrativo. Para ello, Visceral Games ha dividido el juego en diferentes episodios muy marcados, como si se tratara de una serie de la década de los ochenta y noventa donde los “buenos y malos” se dan de hostias.

El argumento gana en verosimilitud desde los primeros compases, ya que los personajes que aparecen están basados en famosos actores, como Nicholas González, Kelly Hu, Benito Martínez o Alexandra Daddario. La interpretación de los mismos consigue entablar un buen timing, que se ve apoyado por la trama intrínseca de detener el narcotráfico en Miami.

Todo esto en lo que respecta a la narración, pero a nivel jugable se han introducido muchas novedades de peso, como ya indicábamos en párrafos anteriores.

La más llamativa es, sin lugar a dudas, el uso del sigilo. En Battlefield Hardline se puede jugar de dos maneras: o yendo a por todas y sin compasión, o con más mesura y tranquilidad. La primera hará que se complete la aventura en unas seis o siete horas y se obtendrá menor puntuación; la segunda, por contra, aumentará la duración de la historia hasta las ocho o nueve horas y dará mayor puntuación.

La manera de jugar la misma depende del jugador, pero si se elige la primera no se apreciarán los cambios insertados, mientras que si se opta por la segunda el usuario sí va a disfrutar de ellos como un auténtico neófito. ¿Por qué? Os lo explicamos.

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Estilo Metal Gear

Visceral Games ha metido el componente del sigilo inspirándose en una de las sagas que mejor sabe explotarlo: Metal Gear. Cualquier amante de los títulos de Hideo Kojima se dará cuenta de las mecánicas introducidas con gran celeridad.

Por ejemplo, ahora todos los enemigos tienen un campo de visión representado en el minimapa con un cono. Si nos oyen o nos ven medianamente, el minimapa pasa a color amarillo y representa que nos están buscando. A partir de aquí podemos distraerlos lanzándo objetos o bien hacerles una detención.

Battlefield Hardline

Al igual que en MGS Snake podía decir un “quieto” a sus enemigos y que levantaran las manos, aquí el usuario puede arrestar a los “malos” enseñando la placa. No es sencillo, pero aporta demasiados puntos de experiencia y es la verdadera alma del juego (mucho más que irrumpir a disparos y se acabó la fiesta).

El fallo de este modo es que la IA, tanto aliada como enemiga, deja mucho que desear, y a veces parece abocada a la confrontación directa. Se tiene la sensación de que el juego nos dice: “Venga, quiero descubrirte para empezar a disparar, que es lo que se me da realmente bien”.

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Asimismo, el apartado gráfico no es malo, pero tampoco sorprende. Desarrollado bajo el Frostbite 3, se nota que el estudio ha tenido que hacerse al control del mismo, ya que hay puntos donde sí supera a Battlefield 4, como la expresión facial, pero en el resto está igual o por debajo de la cuarta entrega de DICE.

De igual manera, también parece que ha sufrido el síndrome transgeneracional, ése en el que tienes que desarrollar un juego para cuatro plataformas tan dispares y donde el producto final no puede ser radicalmente opuesto entre sí.

Battlefield Hardline servicio premium

Estas carencias técnicas también se perciben en el modo online, donde la física de los vehículos parece inexistente, aunque se suple con unas destrucciones en tiempo real que dejan con la boca abierta y, lo más importante, los modos de juego.

Battlefield es al online lo que la pizza a la cena: el plato perfecto. Para la ocasión, Visceral Games ha insertado siete modos de juego que van en consonancia –junto a los mapas- con la ambientación elegida, ese de “policías contra ladrones”.

Algunos son conocidos por todos, como el “equipo contra equipo” (que podéis ver en el vídeo) o el “conquista”, pero la gracia recae en otros como “atraco” o “dinero sangriento”. Como su propia nombre indica, será necesario hacernos con el botín mientras escapamos de la “pasma”, al más puro estilo PayDay 2.

Esto se ve complementado con las ya archiconocidas clases, que van desde los operadores de campo hasta los francotiradores o médicos. Todas son personalizables hasta altas cotas, de hecho, hay tal variedad que abruma. Como “pero” a destacar, los puntos de reaparición están muy cerca del enemigo, por lo que a veces se hace “respawn” y al momento estás abatido.

Battlefield Hardline especifica todo su contenido Premium

Battlefield Hardline es una vuelta de tuerca a un modelo explotado hasta la saciedad. Las mejoras introducidas son notables, y los jugadores que opten por el sigilo sabrán apreciarlas. En cambio, a nivel técnico se le pide mucho más a estas alturas, ya que el motor gráfico no da más de sí. Un soplo de aire fresco que puede mejorar en una futura secuela. Hay mimbres para perfeccionar.

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