Es complicado ponerse a hablar de un juego como Bloodborne por que hay alrededor de él muchas expectativas puestas. Para empezar se trata de un título que será exclusivo de PS4 y en la compañía piensan que puede ser el auténtico ‘vendeconsolas’ que no fue, por ejemplo, el malogrado The Order 1886. Así que toca remangarse y prepararse para morir.

Mirad, con Bloodborne llevamos jugando desde la semana pasada, desde que nos llegó una copia del juego que incluso pudimos actualizar con un parche (2,69 gigas a la versión 1.01) que permitía el online, que es básicamente el que hemos probado y que le da la auténtica ‘vidilla’, por que nos conecta con cientos de cazadores en todo el mundo para ver cómo hacen las cosas, qué consejos dan, cómo mueren o cómo resuelven algunos pequeños obstáculos.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Así que tenemos a nuestras espaldas ya unas cuantas horas con Bloodborne, aproximadamente unas 20 (netas) que no nos han permitido ver mucho por razones que ya os imagináis. Más que por su dificultad, que no es tan alta como otras obras de From Software, sí lo es por que el progreso es mucho más lento que en otras ocasiones.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Es por esa razón que, con vuestro permiso, os vamos a presentar nuestro primer análisis ‘en proceso‘, con el que os vamos a explicar lo que llevamos visto por que, aunque queramos, no es posible hacerse una idea exacta de todo lo que ofrece. Es más, seguramente mucho de su enorme potencial viene definido por la ingente cantidad de cosas que nos permite hacer.

El arranque ya os lo contamos

Si os parece y para no aburriros, os vamos a referir al artículo de primeras impresiones de Bloodborne que publicamos hace unos días, y donde os contábamos todo lo que tiene que ver en el arranque. Si acaso y por actualizar algo de la información que dimos, decir que el editor de personaje sí que es muy completo. Tanto, que podremos cambiar cualquier parámetro de nuestro protagonista hasta límites que suelen verse en los MMORPG, que nos invitan a crear héroes superdetallados y que puedan diferenciarse del resto que podamos cruzarnos por el servidor.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Seguramente, las prisas al probar la Beta con el tiempo límite que teníamos nos llevó a pasar de largo por estas opciones que están presentes en el Bloodborne, y que habla maravillas de lo en serio que se han tomado los japoneses su trabajo para este juego exclusivo.

Por lo demás todo sigue igual, con la primera muerte, la visita al Sueño del Cazador, las armas que podremos llevar en cada mano o las fuentes para comprar objetos y vender para sacarnos algunos ecos de sangre que, como también os avanzamos en el artículo, sirve de moneda para todas las transacciones del juego.

Yharmnam es tierra hostil

La dificultad de Bloodborne es algo que se le supone simplemente con mirar cuál es el origen del juego y a fe que no defraudará el que busque estas cosas. Si queremos buscar una diferencia con los Dark Souls, es bastante evidente que la ciudad y los escenarios que hemos podido visitar en este tiempo ayudan a que la partida sea más fluida aunque muchas veces no sepamos qué camino podemos tomar.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Una de las primeras ‘sorpresas’ que nos llevaremos es que podemos visitar el mapa de muchas maneras y en el caso de Yharmnam tenemos recovecos por los que llegar a zonas diferentes que las que parecen marcar el camino que está previsto que sigamos. Esto hace que podamos ver una porción del escenario bastante grande y que el factor exploración sea mucho más acusado que el de simplemente combatir.

Por ejemplo, hay momentos en los que hay que pasar por algunos lugares del escenario infestados de enemigos gigantes, pero antes será posible visitar algunas callejuelas que cuentan con enemigos de esos que te sorprenden la primera vez que te enfrentas a ellos. Eso, cuando los viales de salud escasean o cometemos algún error en los golpes, se vuelve crítico por que, para no variar, las zonas en las que podremos ‘guardar’ la partida están separadas por muuuuuchos enemigos de distancia.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Este punto es uno de los que más cuesta asimilar. En un mundo donde podemos grabar la partida a cada momento, que venga un juego a decirnos que hay que hacer las fases del tirón (o casi) es, cuando menos, un desafío de los de tener en cuenta y, sobre todo, hay que armarse de paciencia para no tirar el Dualshock 4 contra la pantalla en muchos momentos. Pero la determinación es la determinación…

De todas formas, es realmente interesante cómo está organizados los mapas, con muchos sitios a los que ir según queramos, sin tener necesariamente que pasar por otro lugar previo. Esta ‘libertad’ es realmente agradecida por que nos permite ir trazando la ruta a seguir en función del nivel que tiene nuestro personaje, la destreza de sus armas y las posibilidades que tenemos de sobrevivir.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Mejorar las armas, clave

Decir que un juego que hereda mucho de los visto en los ‘Souls’ anteriores de From Software es poco menos que una perogrullada, pero tened en cuenta que sus creadores han tenido que salir a los medios a explicar que en Bloodborne vamos a disponer de menos armas de lo habitual.

Esto podría significar un problema, pero aquí se ha resuelto de una manera totalmente distinta y mucho más efectiva de cara al jugador, ya que en el Sueño del Cazador podremos acceder al taller y mejorar cada una de esas armas para que su efectividad aumente y tengamos alguna oportunidad de derrotar a los enemigos más gordos.

Análisis de Bloodborne para PS4.

En otros juegos, hacer estas cosas podría justificarse en el paso de una fase a otra, pero en Bloodborne no es así, por que incluso dentro del mismo mundo es más que recomendable regresar a esta zona sin batallas para invertir los ecos y las piedras de sangre que no hemos perdido en objetos que de verdad sirvan para hacer más potente a nuestro héroe.

Esta es la clave del juego. Aunque los puntos de guardado o los accesos a los nuevos mundos desde el Sueño del Cazador son de difícil acceso, la mejor estrategia siempre es volver a nuestro cuartel general para mejorar el equipo y al personaje, invirtiendo esos ecos y piedras de sangre para comprar lo que necesitemos. Es algo que debemos interiorizar si no queremos estar repitiendo una y otra vez el mismo bucle y, lo peor de todo, perder todo lo que consigamos de manera permanente.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Un arranque (aparentemente) más sencillo

Como aun estamos alejados de completar el juego, solo podemos hablar de las partes que hemos jugado. 15 horas en las que los avances han sido muy lentos aunque hemos encontrado alguna reducción en la ya clásica dificultad de los Dark Souls. Por ejemplo, los enemigos parecen más sencillos de inicio, o hemos tenido esa sensación ya que la mayor parte de ellos acaban muertos tras un testarazo con el hacha.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Solo hay que aguantar a que empiecen el golpe, retirarnos y empezar nuestro ataque de la mejor manera posible. Si nada falla (que no lo hará), le daremos con la suficiente fuerza como para acabar con ellos de un único golpetazo. Por ejemplo, en nuestro caso nos hemos servido de la misma arma, concretamente el hacha en su configuración de dos manos, y gracias a su ‘ataque visceral’ podíamos terminar de una tacada con hasta tres y cuatro enemigos.

Era ‘tan sencillo’ como ‘pullear‘ a una patrulla de enemigos, dejar que se acercaran y cuando iniciaban sus movimientos, zumbarles. Es sorprendente que de un único golpe los pudiéramos matar a todos y aunque hay enemigos que necesitan algo más, es muy complicado que nos cojan por sorpresa si sabemos evitar sus contraataques. Por que una de las cosas que hay saber manejar en este Bloodborne es el movimiento de esquivar, que se convierte en un aliado imprescindible para salir airoso de muchos enfrentamientos.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Este punto de las armas nos ha llamado la atención, por que en todo el rato que llevamos jugado no hemos tenido la necesidad de cambiarla por otra distinta. Como sabéis, Bloodborne es el primero de los juegos de From Software donde el arma cuerpo a cuerpo se puede transformar para cambiar de una a dos manos. En este caso el trabuco o la pistola dejan de tener uso y se quedan en la recámara hasta que volvemos a pulsar R1 y el hacha (o la espada o lo que sea) vuelve a su uso de una mano. Pero tras mucho utilizarla, la potencia de ataque de las ‘dual-hand’ es infinitamente más efectiva que la normal y se nota sobre todo en los momentos de más enemigos por metro cuadrado.

Análisis de Bloodborne para PS4.

De todas formas, From Software ha querido en esta ocasión facilitarnos un pelín las cosas y ha cambiado algunos elementos que en los Dark Souls estaban presentes. Por ejemplo eso del peso de la armadura ya no se percibe, no parece haber diferencias cuando intentamos golpear a un enemigo llevemos equipado el ‘tier‘ que sea. Obviamente tiene mucho que ver que no hay grandes cambios entre las apariencias de los cazadores y que ahora este juego apuesta por la acción directa y contundente.

¿Entonces?

No vamos a negar que hemos muerto decenas de veces y que eso de volver a empezar nos ha sentado a cuerno quemado, pero siempre la culpa ha sido de un golpe mal calculado o un enemigo que nos ha aparecido de repente tras una esquina (o el no acordarnos de que podemos esquivar fácilmente). Pero nunca por que hayamos visto a un adversario que cambiara radicalmente la forma de combatir o atacarnos, ofreciendo distintos patrones que fueran imposibles de responder con la técnica de dejarles que ataquen y, cuando les hemos esquivado, golpearles todo lo fuerte que podamos.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Bueno, hay una excepción y son los enemigos finales, que si ya llegamos justos en muchas ocasiones hasta ellos, con pocos viales y con ecos de sangre perdidos por el camino, no podéis imaginar lo que supone intentar acabar con ellos a la primera. Esa sí que es tarea imposible por lo que os recomendamos mucha paciencia, no escatimar en medidas de seguridad y, sobre todo, no os olvidéis de los objetos secundarios que se vuelven imprescindibles.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Aquí serás el momento en el que pondremos a prueba todo lo que hemos aprendido previamente por que recordad que Bloodborne, como os contábamos, se comporta como una especie de ‘sandbox’. Si antes os hablábamos de ese camino que podemos escoger libremente, ahora os tenemos que hablar de los pequeños encargos que podemos conseguir en algunos lugares del escenario. No es que sean líneas argumentales completamente nuevas, pero sirven para variar el objetivo principal de la aventura.

Análisis de Bloodborne para PS4.

De todas formas, hay una manera de plantearse la partida que es abriendo distintas zonas y volviendo al Sueño del Cazador para canjear las piedras y los ecos de sangre, volver a Yharmnam reforzados y seguir luchando para terminar antes de desconectar con una última visita a la zona de descanso.

Un juego realmente bueno

Aunque es From Software la que está detrás de Bloodborne, algo que nos ha alegrado es la mayor accesibilidad del juego, que no es tan áspero como los Dark Souls de épocas pasadas. El juego es mucho más directo, se percibe como más rápido y a eso ayuda todo: tanto el aspecto artístico como el de juego.

De lo primero hay que hablar de la ciudad, de la ambientación, de los enemigos, de las armas, de cualquier lugar al que miremos. Es absolutamente sublime la calidad técnica alcanzada, la definición, el propio diseño que se inspira en una de esas épocas que, por lo que sea, siempre son las preferidas del público. Bloodborne entra por los ojos y te invita a jugar, aunque luego su temática roce en el terror con algunos pasajes estruendosamente abominables. Forma parte de la composición pictórica que From Software ha querido plasmar y que le coloca en lo más alto del mercado: es difícil encontrar otro título con tanto empaque, con tanta envergadura, con tanta coherencia. Incluso en la música, que despunta en sus composiciones sinfónicas, con coros de esos que te meten el miedo en el cuerpo. Brutal.

Análisis de Bloodborne para PS4.

Pero es que en lo segundo, en lo que tiene que ver con el juego, parece notarse la mano de Sony, que seguramente ha embridado a los de From Software para que no hicieran un título que raspara, que chocara a los usuarios que quisieran aventurarse en este tipo de epopeyas por vez primera.

El control del cazador es sublime, rápido, directo, ágil y capaz de corregir los golpes aun cuando ya tenemos pulsado el botón desde hace rato. Esto le da alas a los combates, que son mucho más dinámicos y entretenidos, lo que nos invita a que queramos seguir luchando sin parar. Una y otra vez, aunque nos maten.

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Así que, ¿qué más podemos decir? Que aunque Bloodborne es un juego que parece durar entre 40 y 45 horas, tememos el momento en el que se nos termine. La sensación ahora mismo es de no querer parar, de seguir probando nuevos mapas y escenarios para ver qué hay a continuación, aunque muchas veces ya sabemos que el enemigo que nos espera tiene su aquel.

Si Sony espera que este juego sea su ‘vendeconsolas’, seguramente está más cerca de conseguirlo que con The Order 1886.

Soberbio.

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Comentarios

5 comentarios
  1. Anónimo 25 Mar, 15 4:35

    el mejor juego de lo que va del año, y candidato a ser el mejor de

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  2. Anónimo 30 Mar, 15 9:06

    pues a mi no me gusta nada de nada, y eso que soy fan de este tipo de juegos.

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  3. Anónimo 30 Mar, 15 12:46

    Al principio desespere porque madre mi la dificultad… necesitas saber como hacer los ataques… y no es que te ayuden mucho con esto… pero cuando le coges la dinámica (después de morir, morir, morir, morir, etc) es cuando empiezas a disfrutar este juegazo que me está encantando, mucho más de lo que esperaba de el… y ojo que he estado a punto de romper la pantalla de la tele en mil pedazos por su dificultad. je je

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