En el pasado E3 de Los Ángeles Sony llevó bastantes cosas a su ‘stand’, y algunas de ellas tenían que ver con esas pequeñas creaciones más modestas que nacen para revivir viejos conceptos en esto de los videojuegos. Y de entre todos aquellos que vimos, nos quedamos prendados de uno. Un tal Counter Spy que recupera ese viejo estilo revivido por Pixar hace unos años en su película Los Increíbles.

Aquí no hay superhéroes ni nada que se le parezca, simplemente un montón de plataformas a la vieja usanza mezcladas con algunos ingredientes de esos que a uno le gusta ver en un juego de 2014. Está claro que traer al presente ideas de hace muchos años sin apenas cambios es algo que no recomendamos hacer a ninguna compañía, pero en el caso de Dynamighty hay que reconocer que han sabido hacerlo con bastante talento.

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Una Guerra Fría como un Témpano

No hay que haber vivido durante los años 50, 60, 70 u 80 para darse cuenta desde el principio que la historia de Counter Spy huele a los mejores tiempos de la ya olvidada Guerra Fría: momento de la historia en el que dos súper potencias nucleares se amenazaron mutuamente con tirarse los misiles durante más 40 años. En la realidad fueron los EE.UU. y la U.R.S.S. pero en el juego la cosa cambia y pasan a llamarse Imperialistas y Socialistas, respectivamente.

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En medio hay una organización, llamada C.O.U.N.T.E.R., que tiene un elenco de espías que no quieren ver cómo el mundo salta por los aires por culpa de estos dos países, y se ha decidido a sabotear todas las instalaciones nucleares para evitar que vuelen los misiles de un lado a otro del hemisferio norte.

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Así que allá vamos nosotros, encarnando el papel de espías de esta organización que debe hacerse con los planes de lanzamiento y desbaratar todos los silos de misiles tácticos que tienen preparados unos y otros para aniquilarse.

Infíltrate en las bases de misiles de ambos bandos

Ya os decimos que en Counter Spy tenemos que infiltrarnos indistintamente en las bases de ambos contendientes y de nuestro éxito depende que el mundo siga de una pieza. Para conseguirlo, nuestro agente debe acceder a pequeños mapas que más o menos mantienen siempre la misma estructura.

Por ejemplo, una base estándar está formada por unas 10-12 habitaciones donde en la más alejada de todas hay un ordenador que debemos desactivar. Si lo hacemos los misiles no se lanzarán y ganaremos, pero si fracasamos, la Tercera Guerra Mundial podría desencadenarse.

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Hasta llegar a ese ordenador nos las veremos con muchos enemigos que van aumentando su dificultad y que están apostados en pasillos, salas de control, almacenes de misiles o aviones, etc. La forma de no despertar la curiosidad de los soldados y evitar que nos disparen es buscar parapetos donde (con el botón círculo) podremos protegernos.

Mientras nos encontramos allí colocados seremos ‘virtualmente’ invisibles y podremos pensar qué hacer. Por ejemplo, si estamos en un pasillo con una cámara de vigilancia y tres soldados, ¿qué haríais? Evidentemente podéis esperar a que dos nos den la espalda para disparar con la pistola (con silenciador) al que tenemos de frente y luego ir a por los demás. O confiar en nuestra ametralladora (que podemos comprar) para abrir fuego sin descanso.

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De la forma que lo hagamos afectará al curso de la campaña ya que tan importante como el nivel de alerta (Defcom) está, por ejemplo, la gestión de nuestra arsenal. Cada disparo tiene su valor en oro ya que no es fácil hallar munición en las bases en las que nos infiltramos, por lo que si no tenemos cuidado podríamos quedarnos sin balas y tener que acabar la fase a puñetazos. No creáis que es una mala solución, pero el problema es que esto solo es efectivo cuando hay pocos enemigos. En salas de control donde hay apostados cuatro o cinco, eso no sirve de mucho.

¿Qué es eso del Defcom?

Hemos hablado de nivel de alarma y cosas así. Como es lógico, Imperialistas y Socialistas no nos van a dejar andar por sus recintos como si fuéramos amigos de toda la vida. Al revés, cada disparo, golpe o ruido extraño les hará ponerse en alerta y eso afecta a un indicador del que debemos estar muy pendientes.

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En esos años de Guerra Fría existió una palabra que venía a indicarnos cuál era el estado de alerta en el mundo y estaba compuesta por seis letras: Defcom, que es la contracción (en inglés) de Defense Condition es decir, ‘estado de defensa o de alerta’ y que tiene cinco niveles donde el 5 es el más bajo y 1 el más alto. Si alguien te dice que EE.UU. está en Defcom 1, vete corriendo al búnker subterráneo más cercano y reza por que el invierno nuclear dure menos de 50 años.

Counter Spy será una constante lucha por mantener ese nivel de alerta lo más bajo posible y eso se consigue pasando desapercibido. Es decir, intentando que los enemigos no nos vean. ¿Pero es posible? Bueno, la verdad es que es muy complicado pasar todas las pantallas sin despertar ninguna alerta y tal vez por eso, parte de la gracia del juego radica ahí: con cada nuevo soldado que nos descubre aumenta el nivel de Defcom y cuando este llega a 1… ¡zas!, se dispara la alarma y tenemos que correr a evitar que se lancen los misiles antes de que llegue a cero la cuenta atrás de lanzamiento.

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La campaña nos va permitiendo entrar en las instalaciones de uno y otro bando y si ya en la primera fase, por hacerlo mal, ponemos el Defcom de una de las facciones en 1, que sepáis que a partir de ese momento las cosas se complicarán muchísimo, y a nada que nos vean se nos acabará el tiempo para desactivar los misiles.

Es por eso que Counter Spy está pensado para que reiniciemos campañas nuevas cada poco tiempo y a medida que vamos cogiendo experiencia, completemos las fases con el menor gasto de Defcom posible. Así alargaremos las incursiones, los días que dura nuestra partida y, más importante todavía, sumaremos muchos puntos que nos harán subir en el ránking mundial del juego.

Aquí una campaña es como una partida

Por eso no os extrañéis si al salir de la campaña, Counter Spy os pregunta si de verdad queréis hacerlo ya que significará que esa en la que estáis desaparecerá para siempre. ¿Y eso? ¿Cómo puede ser? La razón es bastante sencilla y tiene que ver con la ‘aleatoriedad’ de la estructura de fases que ha ideado Dynamighty.

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Su juego es un canto a los ‘viejos tiempos’, cuando la escasez de memoria obligaba a los programadores a buscarse triquiñuelas para conseguir más de lo que podían hacer. De esta forma muchos juegos han creado a lo largo de la historia sus niveles de forma aleatoria, y Counter Spy es uno de ellos.

Cada vez que nos infiltramos en una fase, el mapa y todo lo que hay dentro se genera de manera completamente diferente y exclusiva para nosotros, sin un patrón establecido previamente: coloca varias pantallas y las llena de objetos y enemigos de tal manera que solo nosotros podremos disfrutar de ese nivel que en otra consola y para otro jugador sera diferente: los soldados no estarán en el mismo sitio, ni los armarios, cajas fuertes, ordenadores, planos, recompensas, etc.

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Esto condiciona por completo la estructura misma de Counter Spy y le convierte casi en un videojuego de los 80, de los que no tenían final y solo nos cortaban la progresión en las partidas cuando se acababan las vidas. Aquí, en este juego de PS4, PS3 y PS Vita (que es cross-buy y cross-play), ese final del juego se produce cuando ambas potencias alcanzan el Defcom 1 y es imposible completar las infiltraciones en cada una de sus bases. En ese momento en el que ya no podemos avanzar con facilidad, es cuando lo mejor será salir de la campaña y empezar otra.

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Pero, ¿el juego tiene tanto como para empezar una y otra vez una campaña? Sí, por que desde Dynamighty han recuperado (‘ooootra vez’) un viejo elemento de los juegos de los 80, los arcade que había en los recreativos: el Hall of Fame donde están los nombres de los mejores jugadores del mundo así como su puntuación. De esta forma, tendremos una referencia para irnos superando con el objetivo de entrar en ese Top.

Pensaréis que se camino es un tanto lento y lo mismo es complicado alcanzar los 233.121 puntos que tiene actualmente un tal RidleyFGJ, pero para eso ya está el juego picándonos con mensajes donde nos va señalando cuál es el siguiente usuario que tenemos a tiro para superarlo en el ránking. Es decir, si llevamos unos pobres 4.300 puntos, al empezar un nivel nos retarán a que superemos al usuario ‘x’ que lleva 4.378 (por ejemplo). De esta manera nos metemos en la misión obcecados por sumar, al menos, 79 puntos más.

¿Un homaneje al grandioso Impossible Mission de Epyx?

Este rango en Counter Spy se alcanza de muchas manera. El mayor empujón de puntos lo conseguimos, lógicamente, al completar bien las fases, pero luego hay otros muchos elementos que se tiene en cuenta: las muertes enemigas, el Defcom alcanzado (cuanto más bajo mejor), los ítems robados como planos de lanzamiento y armas o fórmulas para ganar habilidades para nuestro ‘char’, etc.

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Todo eso va sumando y se consigue abriendo las decenas de armarios, cajas fuerte, dispensadores de comida (o bebida), ordenadores, etc., que nos vamos a encontrar en todas las fases. En este punto hay que decir que el homenaje, o la inspiración, que Counter Spy ha dedicado/recogido del mítico Mission Impossible de Epyx (y también de los 80) es absoluta.

Desde la estructura de los mapas hasta las escaleras para subir o bajar sin olvidarnos de los saltos, la forma de apuntar y disparar de nuestro agente, la manera de coseguir ítems registrando el mobiliario o de subir y bajar por sus ascensores. Ya, ya sabemos que todo el sistema de coberturas es tan actual como sus polígonos, pero para quien haya vivido esos maravillosos tiempos del Commodore 64 seguro que se le escapa algún suspirito.

Un buen juego con mucho talento detrás

Hacer un juego como Counter Spy no es sencillo, y no hablamos tanto de su mecánica como por todo lo que tiene que ver con el envoltorio, con los gráficos, la música o la ambientación. Si al principio os hablaba de cierta influencia Pixar por culpa de Los Increíbles, esto es así por que en el estudio de desarrolo han trabajado personas que durante muchos años tuvieron que ver con quienes crearon la magistral Toy Story. Pero hay más. También hay algunos de los miembros que formaron parte de LucasArts.

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Los primeros podrían firmar su genial ambientación de los años 50 y 60 del siglo pasado, con esas músicas que alegraron decenas de películas con un estilo visual muy marcado y que Counter Spy refleja a las mil maravillas. En este punto, su sencillez gráfica se agradece y parece específicamente diseñada para ser resultona y arropar la idea general del juego. Es más, Counter Spy tiene su pequeño espacio para ese humor corrosivo típico de los juegos de LucasArts, los de su Edad Dorada de principios de los 90 con los Monkey Island aunque, como es lógico, no llega a tanta genialidad.

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Sinceramente estamos ante un desarrollo notable, bueno, relmente interesante y que revive viejas fórmulas que tienen ya sus casi 30 años de vigencia a las que se han acompañado de otras más actuales, que hacen de este Counter Spy un híbrido muy bien concebido.

Por cierto, magnífico detallazo ‘ochentero’ (y anterior) en la versión de PS4 con sus pantallas distorsionadas como si estuviéramos jugando en una televisión de tubo con las esquinas redondeadas. ¡Snif! Es una pena que pase tan rápido el tiempo pero cuando se mezclan las ideas del pasado con las del presente, muchas veces se consiguen resultados asombrosos.

Y Counter Spy es uno de estos osados alquimistas que no le tiene miedo a experimentar en nombre de la diversión.

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