Los juegos por episodios se han consolidado entre todos los jugadores. Desde que Telltales Games pusiera el primer gran punto de apoyo con la soberbia aventura gráfica de The Walking Dead, varios estudios se han sumado a este formato. En esta ocasión, el turno le toca a D4 Dark Dream Don’t Die (D4 a partir de ahora), una aventura interactiva desarrollada por Access Games que llega en exclusiva para Xbox One.

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Tras D4 se encuentra la mente de Swery65, un diseñador que ya presentó sus credenciales con la alocada aventura de terror Deadly Premonition. El género no tiene nada que ver con su anterior obra. Y mucho menos su jugabilidad. No obstante, Swery consigue salir del paso y crear una producción notable, con más altos que bajos y con un futuro muy prometedor de cara a la segunda temporada (esta primera incluye el prólogo y los episodios 1 y 2).

D4 narra la historia de David Young, un detective que vive la muerte de su novia en sus propias manos: tras entrar en el cuarto de baño, ésta le dice que encuentre a D4. Acto seguido se pega un tiro y acaba con su vida. Con este trasfondo tan enigmático arranca el grueso de la narración. Sin ir más lejos, nuestro querido protagonista aparece por primera vez en el cuarto de baño donde su novia se suicidó, habitáculo que sigue sin adecentarse desde que ocurrió el suceso.

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Young irá recibiendo diferentes casos por parte de algunos colegas, aunque todos con un punto de unión en común: el nombre de D4 aparece por algún lado. Los personajes que harán acto de presencia son de lo más variopintos posibles, estrambóticos hasta límites insospechados. Si a esto se le suma que nuestro detective está un poco grillado y hasta posee poderes para visionar el pasado, la historia se convierte en una auténtica distopía que, lejos de producir rechazo, engancha durante las tres o cuatro horas que dura.

Con una aventura que entretiene y divierte -y que se va a expandir en un futuro gracias a la segunda temporada-, el punto discordante lo pone el control. Aunque se puede manejar tanto con Kinect como con el mando, el juego está pensado, y eso se observa desde el primer momento, para ser controlado con Kinect. Y no es que esto sea malo, sino que no está todo lo bien implementado que debería, por lo que termina siendo engorroso y aceptable a partes iguales. (A continuación podéis ver la primera parte en la que usé el pad; para la segunda recurrí a Kinect).

La clave de la jugabilidad radica en ir investigando las diferentes pistas que aparecen en pantalla. Para ello, podemos mover a Young a través del escenario dando indicaciones y vislumbrando cuáles son los detalles más interesantes. Eso sí, hay que tener cuidado con tres barras: una de energía, una de visión y una de vitalidad.

Todas las acciones que nuestro protagonista lleva a cabo consumen recursos. Y nos explicamos. Por ejemplo, si andamos a través de una sala con el detective, éste gastará energía (que se recupera con la comida hallada en el entorno); por su parte, la visión facilita el encontrar pruebas de valor, mientras que la vitalidad es, como es lógico, los puntos de vida que le quedan a Young antes de morir.

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Puede parecer complejo en un primer momento, pero es uno de los grandes aciertos de la producción, ya que obliga a estar pendiente de otros pormenores que no son el simple caso que se investiga. Además, hay escenas quick time events que surgen cuando uno menos se lo espera, de ahí que haya que estar atento a cualquier movimiento inesperado en pantalla (al igual que la posibilidad de elegir diferentes respuestas, lo que facilitará una sincronización completa o parcial).

La jugabilidad, más allá de que se puede mejorar haciendo el control más intuitivo y directo, atrae con un poco de maña, al igual que ocurre con el apartado gráfico y sonoro. No es soberbio, faltaría más, pero el estilo cel shading casa bastante bien con lo que se ve en pantalla, con tonos de colores muy vivos y llamativos (apostando más por la vitalidad de las escenas que por la decadencia en sí de las mismas).

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El sonido, por su parte, acompaña a la producción en todo momento, lo cual se agradece. En momentos más distendidos las melodías varían a tonos más suaves que permiten disfrutar del momento; en cambio, cuando la tensión hace acto de presencia, el ritmo se acelera, lo que provoca una mimetización entre lo que aparece en pantalla y lo que uno está escuchando. Además, el título viene traducido al castellano en su totalidad, con un reparto de voces en inglés muy acorde para encandilar al jugador.

D4 Dark Dreams Don’t Die es una apuesta segura y con mucho recorrido por delante. Estos primeros tres episodios salen al mercado por 14,99 euros y permiten al jugador adentrarse en la vida de Young. Las sensaciones con el producto son buenas, aunque tanto el control como el apartado gráfico podrían pulirse. A pesar de ello, es una primera piedra de toque notable y desde aquí servidor ya está esperando a la segunda temporada.

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