Dragon Quest VI: Los Reinos Oníricos constituye el mejor cierre posible a un catálogo, el de Nintendo DS, repleto de grandes títulos RPG. Es además, la oportunidad perfecta para disfrutar de un clásico que pisa por primera vez suelo europeo gracias a un notable remake de la versión de Super Nintendo.

Mentiríamos si dijéramos que el tiempo no ha pasado. El universo de los RPG y, en concreto, de los JRPG, ha sufrido diferentes cambios, introduciéndose variaciones según marcara la tendencia del momento. En este sentido, Dragon Quest VI pertenece a una etapa dorada, unos años en los que Japón constituía el centro del universo y que injustamente, una y otra vez, observábamos como los mejores títulos no traspasaban sus fronteras o sólo lo hacían rumbo a Estados Unidos.

Hoy, tenemos la oportunidad de jugar a este eterno título, perteneciente a la trilogía Zenithia, y observar como este clásico constituye un juego imprescindible para cualquier fan del género y la serie que se precie. Actualmente vamos por la novena entrega y Dragon Quest es, sin lugar a dudas, uno de los máximos exponentes del género. Ahora, traducido al completo al castellano, no hay excusa para no disfrutar de esta gran obra.

Dragon Quest Vi responde a una época y a un estilo. En él encontraremos algunos puntos claves del género. En esta ocasión, afrontaremos una amenza terrible y llevaremos a cabo nuestra hazaña entre dos mundos; el real y el de los sueños. Como siempre, patearemos el mapa e iremos descubriendo una historia lo suficientemente buena como para no desvelar aquí ninguno de sus detalles, pues sería francamente injusto para aquellos que no estén familiarizados con esta obra. Del mismo modo, durante nuestro camino serán habituales las batallas, constantes en toda la aventura. He aquí otro de los pilares del género JRPG tradicional, el combate por turnos. Muchos serán quienes no encuentren atractivo este sistema de juego, y lo tomarán, lejos de un entretenimiento, como una continua interrupción.

Son formas distintas de concebir el género y, en el caso de Dragon Quest, le ha funcionado de maravilla. Además del sistema de combate por turnos, contaremos con el sistema de Vocaciones, ya visto en anteriores entregas, que nos permitirá desarrollar las habilidades de diferentes clases para, una vez completadas, intentar ir a por otras combinaciones, por lo que el abanico es extenso y variado, quizás uno de los grandes aciertos de este tipo de juegos. Por otro lado, la gestión del grupo nos permitirá controlar a nuestros compañeros en el combate por turnos, estableciendo órdenes para cada uno de ellos.

Gráficamente, respecto a entregas anteriores, Dragon Quest VI sorprendió por un salto cualitativo en la serie que, unido a un ritmo de juego más intenso, y a un sistema jugable notable, pronto alcanzó un gran éxito entre sus seguidores. Hoy, dado el largo intervalo de tiempo entre su aparición y el actual remake, constituye, curiosamente, una opción original a la par que clásica. De hecho, pese a haber recibido un intenso lavado de imagen, manteniene la esencia, tanto a nivel visual como en su jugabilidad.

Dragon Quest VI: Los Reinos Oníricos es un juego que exige paciencia, destreza y, sin ser extremadamente difícil, requiere un mínimo de atención. A cambio te sumergirás en una historia simple pero cautivadora. Un excelente cuento que refleja a la perfección los años dorados del JRPG. Una forma bonita de cerrar un catálogo, el de Nintendo DS, tan agradecido a los títulos de rol. Sin duda, con sus aciertos y errores, un clásico irrepetible.

  • maxo loco

    meguta isisiisisisisisi pero no puedo jugar

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Comentarios

1 comentario
  1. maxo loco 12 Oct, 11 16:15

    meguta isisiisisisisisi pero no puedo jugar

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