Existe un género que los más viejos del lugar recordarán de sus tiempos mozos y que se llamaba algo así como beat’em up, y que significa, más o menos, que “hay que repartir estopa por todos los pixels de la pantalla”. Pues bien, este Dragon’s Crown es un fiel seguidor de esa viejo género.

Fue en los años 90 cuando más brillaron estos títulos con algunas compañías que crearon auténticas joyas como Final Fight, Dungeons & Dragons, Aliens vs Predator, etc. En la lista de desarrolladoras hubo una que surtió de auténticas joyas ese mercado, y que respondía al nombre de Capcom.

Pues bien, este Dragon’s Crown no es de Capcom pero sí un desarrollo de ese mismo pelo pero que ha sabido recoger las muchas modas que se han inventado (en el mundo de los videojuegos) desde entonces para configurar un título que es, en el panorama actual de las franquicias interminables con tres, cuatro y hasta cinco continuaciones, una bocanada de aire fresco.

Análisis de Dragon's Crown para PS3 y PS Vita en Gamerzona.

Seis clases, varias dificultades

El juego comienza relatándonos la vieja historia entre el bien y el mal en un reino donde todo parecía idílico hasta la irrupción de un poder oscuro que quiere hacerse con la Corona del dragón. Así que nuestra misión es evitar que esa joya caiga en malas manos y que todo lo bueno que exite en ese mundo desaparezca.

Como podéis imaginar, la historia es una excusa para meternos en un desarrollo que, de primeras, nos pide que creemos a un héroe. Este puede tener una de las seis clases predefinidas que vienen en Dragon’s Crown: caballero, sacerdotisa, hechicera, enano, elfo y amazona. Ojo a la que elegís ya que según nos decantemos por una o por otra así de complicado será el juego.

La razón es muy sencilla: el caballero es capaz de infligir mucho daño a los enemigos y, a su vez, de resistir un montón de ataques antes de morir. Sin embargo tanto el elfo, como la hechicera y la sacerdotisa pueden producir daño ‘ranged’, a distancia, pero resistir muy poquito en el cuerpo a cuerpo.

Por su parte, tanto el enano como la amazona son clases equilibradas que suponen un nivel intermedio de dificultad. Pero tranquilos, que Dragon’s Crown nos dejará disfrutar de cada uno de ellos en su momento.

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Una ciudad nos espera

El juego, a pesar de ser un beat’em up típico, tiene una estructura de mapas realmente intrincada, nada lineal, ya que tendremos que partir casi siempre de una ciudad donde recibimos las ‘quests’ (y cuidamos a nuestr ‘char‘) y más tarde, largarnos a otro escenario que casi siempre se sitúa en el exterior de las murallas.

Esos mapas se van abriendo a medida que profundizamos en la historia de Dragon’s Crown y hablamos con los NPC de las distintas zonas de esa ciudad en la que vamos a comenzar, y que nos encargan algunos trabajitos que casi siempre terminan enfrentándonos con un ‘final boss’.

Esa ciudad cuenta con una taberna, donde creamos a nuestro héroe y gestionamos el grupo de combate; una iglesia donde podremos rezar para conseguir beneficios durante la batalla o en la que podremos revivir a los caballeros que nos vamos encontrando por los mapas; el zoco donde podremos comprar y vender objetos; la torre donde descansa el hechicero; el castillo donde se cuecen muchas de las intrincadas relaciones entre personajes de la corte y, finalmente, la hermandad donde podremos conseguir buenos objetos para nuestro héroe y, sobre todo, aprender nuevas habilidades.

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Un héroe lleno de habilidades

Nuestro héroe, cuando entra en las misiones y se pone a eliminar enemigos, va sumando puntos de experiencia (además de ir recogiendo monedas, objetos y riquezas varias) que le permiten subir de nivel hasta un máximo de 99 (con el parche de actualización 255), y cada vez que subamos podremos aprender habilidades de clase o grupo que, dependiendo de lo que prefiramos, nos serirá para orientar nuestro poder hacia el juego multiplayer.

Por ejemplo, el guerrero de Dragon’s Crown puede mejorar sus golpes, o ganar resistencia, o regenerar su energía más rápido con cada golpe, o atenuar el daño que recibe del enemigo. En cambio, si decidimos centrarnos en mejorar las habilidades del grupo, la cosa va por infligir más daño según tipo de ataque o resistencia por tipo de bicho que ataquen compañeros. Entre otras muchas que hay.

Y es que habéis leído grupo. Pues sí, grupo de hasta cuatro integrantes (contándonos nosotros) que podremos configurar con personajes controlados por la consola o bien, con otros amiguetes que se unan a nuestra partida. Esto le da a Dragon’s Crown un ‘efecto Gauntlet’ brutal ya que una vez que nos pongamos a jugar cada nivel, veremos que además de luchar contra los enemigos, tendremos que hacerlo contra nuestros ‘compañeros’ de grupo que correrán a recoger monedas, armas o lo que sea antes que nosotros.

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Precisamente, una de las cosas más divertidas del juego es un personaje que no hace nada pero que en PS Vita se mueve a golpe de pantalla táctil. Se trata de Rannie, un ladroncete (rogue) que será el único capaz de abrirnos las puertas cerradas del juego o de forzar las cerraduras de los cofres, que nos darán riquezas de distintas clases: A, B, C, D o E, siendo la A el tesoro más preciado. ¡Ah!, también los hay S pero esos son ya la bomba de buenos.

¿Y abre puertas también? Pues sí. Rannie abre puertas, que nos llevan a otros lugares del mapa y nos permiten llegar a enemigos finales distintos o a conseguir cumplir con requisitos de misión secundarios. Esto es básico para terminar con una mejor calificación cada fase. Porque hay que decir que la misión se acaba cuando alcanzamos el objetivo y Dragon’s Crwon nos devuelve a la ciudad.

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¿Pero el juego en qué consiste?

Todo esto que os hemos contado es una especie de preludio de lo que realmente importa, que es zurrar a todo lo que se mueva en pantalla. El juego en sí, cuando nos metemos en harina, es una réplica de los ‘beat’em up’ de los 90 donde había que mover al personaje por la pantalla y darle al botón de espadazo para acabar con los enemigos.

Por eso nuestros personajes en Dragon’s Crown se limitan a saltar (doble salto por cierto, a lo Sir Arthur) y a golpear. Con distintas combinaciones según esas habilidades que hemos comentado que podremos aprender y poco más. Pero ese poco más es diversión en estado puro, bastante retro y con muy poca ciencia.

Análisis de Dragon's Crown para PS3 y PS Vita en Gamerzona.

Eso sí, la algomeración de personajes y enemigos en la pantalla suele provocar que por momentos no veamos dónde está nuestro personaje, por lo que podamos palmar si nos descuidamos. Para evitar eso, los chicos de Vanillaware han colocado un circulito con un color que se corresponde con el que tiene cada personaje del grupo en la parte superior, donde los marcadores.

Es una solución, pero cuando empiezan los torbellinos, las explosiones y los saltos os podemos asegurar que apenas se distingue nada aunque nuestro dedo, ya acostumbrado, sigue pulsando el botón de arrearle a todo lo que se mueve.

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Juégalo una y otra vez

Dragon’s Crown está pensado para jugarse, rejugarse y requetejugarse una vez tras otra, con cada una de las seis clases que tenemos a nuestra disposición y que pueden alcanzar, como mucho, 99 niveles. Os podemos asegurar que si os ponéis, os va a costarl o suyo llegar al máximo.

Además, la disposición de las fases nos harán que pasemos por el mismo sitio algunas veces aunque como la clase del personaje es tan determinante, nos parecerá que realmente estamos jugando lo mismo de otra manera. Y es que lo aconsejable, para seguir una curva de aprendizaje correcta y que no nos frustremos, es que empecemos probando con el caballero, luego con el ennao y la amazona y finalmente con el elfo, la hechicera y la sacerdotisa.

Análisis de Dragon's Crown para PS3 y PS Vita en Gamerzona.

Por lo tanto…

Dragon’s Crown podríamos considerarlo como una de esas joyas que aparecen de vez en cuando y que el boca-oreja va recomendando hasta que se convierten en un fenómeno imparable. Gráficamente hemos visto muy pocos juegos con una riqueza así, con tantos colores, con unos diseños tan perfectos, bien realizados y que dejan entrever un talento sin límite.

Su deje ‘noventero’, lejos de resultar un prlbema, supone un atractivo si cabe mayor ya que es un género en desuso que para Dragon’s Crown se ha vestido con el moderno traje del rol, en pizcas, y mucha variedad sobre todo en las clases disponibles y la ingente cantidad de items y armas que podremos ir equipando durante la partida.

Atlus y Vanillaware ha iluminado nuestra PS Vita (y PS3) con un juego que ha convertido los problemas que tuvo en su desarrollo en virtudes, en recuerdos de tiempos 2D con sprites animados a mano y que todavía no conocían a esos malvados que llegaron para jubilarlos con las consolas de 32 bits: los polígonos con texturas.

Una obra maestra no, lo siguiente.

Imágenes del juego

Vídeo del juego

Dragon’s Crown ya está disponible por un precio de 34,95 euros, en PlayStation 3 y PS Vita.

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  • mowai

    No se porque dice el analisis que solo puedes llegar a nivel 10 si yo soy nivel 12… El analisis del juego creo que es un poco soso y pobre, pero bueno. Me compré al juego en psvita y la verdad que es una delicia en graficos y espectacularidad, la jugabilidad es como ya se ha dicho, juegos de los 90. Quizás le faltan mas movimientos por personaje, o que voy muy al principio. Nos vemos en las mazmorras!

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Comentarios

1 comentario
  1. mowai 04 Nov, 13 9:52

    No se porque dice el analisis que solo puedes llegar a nivel 10 si yo soy nivel 12… El analisis del juego creo que es un poco soso y pobre, pero bueno. Me compré al juego en psvita y la verdad que es una delicia en graficos y espectacularidad, la jugabilidad es como ya se ha dicho, juegos de los 90. Quizás le faltan mas movimientos por personaje, o que voy muy al principio. Nos vemos en las mazmorras!

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