Tras 14 años de desarrollo Duke Nukem regresa para ocupar nuevamente su trono. A medio camino entre la genialidad y la broma, Duke sigue convenciendo y suple las carencias técnicas con un planteamiento repleto de diversión. D+++uken Nukem Forever es una realidad. Es hora de patear unos cuantos culos.

Irreverente, ácido y con un gran sentido del humor Duke se presenta tras 14 años de interrupciones, demoras y cancelaciones. Un juego que no se toma en serio a sí mismo y que suple sus carencias con un estilo explícito y políticamente incorrecto. La sensación, hay que reconocerlo, es extraña. La odisea de su desarrollo, ligado a la grandeza del nombre, perteneciente ya a una generación entera de fans, hace que el análisis se vea empapado por grandes dosis de nostalgia. Este es un shooter con aroma old school. No hay grandes gráficos, no hay numerosas armas ni habilidades infinitas. Este es otro estilo y, paradójicamente, algunas carencias han terminado por definir la grandeza de este juego.

Una vez más, la tierra es invadida y sólo tú puedes detenerlo. Duke Nukem arranca con un planteamiento tan trillado y exagerado que logra plantearse como original y divertido. Cualquier cosa, pero no os llevéis a mis chicas. Este es el detonante de todo. Duke vuelve a la carga en un shooter capaz de combinar diferentes elementos con gran acierto. Habrá tiroteos, combates cuerpo a cuerpo, plataformas y algún que otro puzzle. Pero también una vasta cantidad de objetos con los que interactuar, y todo muy bien entrelazado. Para empezar, el planteamiento de juego chocará a los jugadores noveles e, incluso, lo encontrarán complicado de asimilar. Máximo 2 armas y las justas. Escoger una u otra aporta gran entretenimiento a la acción y pone las cosas un poco más difíciles, ya que elegir bien será crucial.

Por otro lado, las pasarás canutas en el modo más difícil. Si quieres recuperar vida, tendras que mantener tu barra de ego bien arriba. ¿Cómo? Interactuando con los objetos del entorno. Dibuja en la pizarra tu plan o lo que quieras, firma autógrafos, utiliza elementos de la casa, echate una partidita… hay de todo y añade un punto surrealista a la historia que encaja muy bien con la campaña, de hasta 10 horas de duración.

El juego no destaca por su calidad visual y el doblaje… hay quien agradece los juegos traducidos y otros que quieren escuchar las voces originales, cuestión de gustos que no vamos a resolver en unas líneas. Lo que está claro es que el título ha sufrido el paso de los años como auténticos puñetazos, pero lo lleva con tanta gracia y descaro que no vas a sentirte decepcionado. Todo lo contrario, si buscabas algo distinto, corre porque esta es la ocasión. Si quieres superproducciones, las tienes a patadas, pero aquí no darás con grandes texturas o hiperrealismo. El juego ha envejecido y para muchos quedará fuera de lugar.

Para otros será retomar un esquema de juego clásico y echarse unas risas sin preocupación alguna. Congela enemigos y destruyelos, redúcelos de tamaño o tómate un descanso ojeando alguna revista o haciendo el cafre un rato. El título es divertido y es ese el punto que le salva y por el que quizá, finalmente, se hayan decidido por dar una oportunidad al juego. Tanto por el humor, como por lo dinámico del planteamiento, con escenas de conducción, plataformas, etc, el amigo Duke se mantiene con la cabeza bien alta. Por otro lado, cuenta 4 modalidades multijugador.

El modo Dukematch nos invita a jugar un todos contra todos en el que, valga la redundancia, todos somos Duke Nukem. Resulta gracioso ver tanto Duke por el escenario y te echarás unas risas reduciendo a tus amigos y aplastándolos. Los mapas responden a un diseño clásico pero efectivo, cien por cien jugables. Por otro lado, en Team Dukematch pelearemos por equipos bajo el mismo esquema. Otra modalidad por bandos será el Hail To The King, que no es otra cosa que mantener o hacerse con las posiciones. Disfrutarás como un enano, nunca mejor dicho, en el mapa del Burguer y, sin alcanzar los niveles de las últimas producciones, logra un grado de diversión respetable. El más polémico de todos, Capture de Babe, consiste en capturar la bandera y, ¿Adivináis quien hace de bandera? En fin, sentido del humor y polémica por encima de todo.

Duke Nukem Llega tarde pero llega. Ya está aquí y mantiene la forma y el tipo gracias a un planteamiento divertido, sin complejos y tirando del sabor clásico que tanto nos gusta. Tienes que tener en cuenta estos factores para poder disfrutarlo ya que, repetimos, no estamos ante una superproducción. A cambio encontrarás un juego con una buena curva de dificultad, muchas horas por delante y la oportunidad de reencontrarte con el rey de los noventa o, conocer de primera mano un tipo de shooter descatalogado. Duke es original y consigue entretener. Pudo haber sido mucho pero, quizá, hay que agradecer que ‘es’. Duke ha vuelto y se merece todo nuestro respeto.

Imágenes del juego

Compártelo. ¡Gracias!

Comentarios

Sin comentarios