“Otro Dynasty Warriors”. Seguro que más de uno ha pensado eso nada más entrar en la crítica correspondiente. Es “otro” más, en efecto, pero en esta ocasión es la saga Empires, que llega a la nueva generación de consolas –entre otras plataformas- con Dynasty Warriores 8 Empires. ¿Merece la pena el salto?

Análisis de Dynasty Warriors 8 Empires para PlayStation 4

Guerra estratégica

La saga Dynasty Warriors tiene un grave problema: está sobreexplotada. Los guerreros chinos salen prácticamente cada año en una nueva edición, una cifra que aumenta si sumamos los crossovers de franquicias como Warriors Orochi. El “cansancio” al que está sometido la franquicia es más que palpable, y la falta de ideas se empieza a notar.

En Dynasty Warriors 8 Empires lo sufrimos. Así de simple. Cierto es que se cambia de tercio y nos vamos al apartado “Empires”, pero las novedades introducidas no son grandilocuentes y sólo contentarán a los fans de la saga que piden ese poco más (como el adicto que necesita su dosis).

Dynasty Warriors 8 Empires

El apelativo “Empires” lleva ya varios años en Dynasty Warriors. La idea es sencilla: insertar toda la mecánica de juego en un esquema tipo Risk, donde la clave de cada partida es saber coordinar con eficacia todos los recursos que posee nuestra facción.

Para ello, el jugador contará con 83 guerreros diferentes entre los que elegir, así como un menú de creación que aporta casi un número infinito de posibilidades. A partir de aquí, la meta es llevar con pericia y conocimiento todo nuestro ejército, o bien ser un mercenario y entrar en uno manejado por la IA.

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Las posibilidades de control son inmensas y se necesita del tutorial en numerosas ocasiones. De hecho, con cada nueva partida los derroteros de la acción pueden variar, ya que no existe un curso prefijado y depende mucho de las “soluciones” que el usuario decida llevar a cabo.

¿Formamos una alianza? ¿Ayudamos a un territorio cercano? ¿O invadimos uno colindante? La multitud de opciones es la baza de Dynasty Warriors 8 Empires, que cambia diametralmente su propuesta en cuanto entablamos combate.

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Todo lo que hemos hablado hace referencia a la parte más puramente estratégica. Sin embargo, en la acción el título se adentra en el concepto básico de toda la saga: combates en 3D donde acabar con el mayor número de enemigos posibles –mientras conseguimos el territorio- es el objetivo.

Esta variación de mecánica ayuda a que el jugador no se aburra, ya que la parcela estratégica es correcta, pero no es tan profusa como para dedicarle horas y horas en exclusiva (al más puro estilo Tropico o Europa Universalis, por poner dos ejemplos).

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En cuanto a los combates que tengamos en pantalla, hay que recalcar la poca variedad de combos que los jugadores pueden usar. Se pueden adquirir nuevos golpes posteriormente, pero los básicos dejan mucho que desear, hasta el punto que se convierte en una sucesión de pulsar “cuadrado” o “triángulo” sin una coherencia lógica –más allá de lo que el propio género musou ofrece.

Lo jugable cumple con su cometido, sin más. Y se podría decir que lo técnico también sigue esta estela dependiendo de la edición que se juegue. La versión que hemos tenido para analizar ha sido la de PlayStation 4 y no se ha visto un salto considerable respecto a los anteriores juegos de PlayStation 3 y Xbox 360.

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Sin ir más lejos, el hecho de que este título sea crossgen ha vuelto a jugar en contra del mismo, ya que mientras en PlayStation 3 está exprimido dentro de sus posibilidades, en PlayStation 4 se ha quedado a medio camino.

Por ejemplo, hemos sufrido caídas en la tasa de frames realmente grandes, sobre todo al derribar una empalizada (unas ralentizaciones que no veíamos desde hacía mucho tiempo). Asimismo, el popping vuelve a hacer gala en pantalla –un clásico-, por no hablar de los personajes que aparecen en el combate de repente a escasos metros de ti.

Sí, es un Dynasty Warriors y esto lleva ocurriendo en la franquicia desde tiempos remotos, pero estamos en PlayStation 4 y Xbox One, y los problemas hallados siguen siendo los mismos (y esto no se debe permitir).

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La nota positiva la ponen los modelos de los personajes, que son muy heterogéneos, tanto aliados como enemigos. Están bien definidos, al igual que los escenarios, que para esta entrega incorporan una novedad reseñable: la posibilidad de crear los tuyos propios.

Esto es todo un tanto a favor de Koei. El diseñar auténticas bestias en el campo de batalla, y posteriormente disfrutarlas con tus personajes, otorga numerosas horas de juego en todas las parcelas. Además, hay que reseñar el modo online y “free” que se incluye en esta entrega, buena prueba de que se va más allá del propio “Empires”.

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Para finalizar, no se nos puede pasar un aspecto muy importante: el juego viene completamente en inglés. Quien domine la lengua de Shakespeare –y particularmente en temática económica-miltar-, pues perfecto; pero si no eres diestro en la misma, ya te avisamos que el título se te va a hacer cuesta arriba (y mucho, ojo, ya que la cantidad de vocablos “atípicos” es más usual que de costumbre).

Entendemos que las ventas en territorio español no sean grandes y quizás no costeen una traducción, pero dudamos que mucha gente adquiera este producto si se tiene que negociar un tratado con otro país en una lengua que se desconoce por completo.

Dynasty Warriors Empires 8 es el salto de la subsaga a PS4 y Xbox One (además de PS3 y PC). El concepto estratégico y militar es divertido, pero sigue contando con los mismos fallos de la franquicia en líneas generales. Quizás, y al igual que ocurre con otras IPs, lo que mejor le puede venir a la misma es tener un descanso. El reposo siempre es necesario.

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