Nintendo tiene una serie de sagas que son auténticas joyas en cuanto a jugabilidad y entretenimiento se refiere. Además, casi todas tienen el común denominador de no recurrir a la violencia, el vocabulario soez ni a las situaciones ‘comprometedoras’ y, tal vez por eso, su magia sigue intacta. Como la de este Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti.

Esta serie, nacida en 2007 gracias al trabajo de Level 5 en Nintendo DS se ha colocado ya como una de las asiduas en el panorama de Nintendo, llegando puntual cada año para satisfacer nuestras ansias de puzles. Y es que para los que no sepan la dimensión que tiene este personaje, el Sherlock Holmes japonés ha conseguido en apenas 6 años (y 6 juegos) adquirir una fama que va mucho más allá de los videojuegos. Por algo será.

Eso sí, para los amantes de los datos, deben saber que este juego supone el cierre de la segunda trilogía y los hechos que narra se producen justo a continuación de lo sucedido en El Profesor Layton y la Máscara de los Prodigios, el quinto juego. Por si fuera poco, según sus propios creadores, este Legado de los Ashalanti será el último que protagonice el Profesor Layton como tal (otra cosa es que la saga continúe con otro rumbo).

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

Esta momia está muy viva

El juego comienza con la aparición de una momia que resulta estar viva, Aurora, en las tierras heladas de Froenborg en el Ártico, y que tiene bastantes cosas que contarnos sobre su antigua civilización Ashalanti y un ingenio que quieren poseer los malvados de la organización Targent. Hasta allí, al frío polar, se irán tanto el Profesor Layton, como Luke Triton y Emmy, que son los ayudantes que le suelen echar una mano en sus viajes, en el dirigible Bostonius propiedad del profesor Sycamor.

El malo, como podéis imaginar, tiene nombre y apellidos: se llama Leon Bronev y ya lo pudimos ver en el anterior juego, en La Máscara de los Prodigios, donde ya hacía de las suyas incordiando a nuestros protagonistas. Ahora, será uno de los interesados en encontrar las cinco reliquias que desvelarán el gran secreto de los Ashalanti.

La mecánica ya la conocéis: muchas secuencias de vídeo contándonos la historia (y en 3D, por cierto) y puzles que van salpicando casi todas las conversaciones. La forma de jugar no ha cambiado desde los primeros desarrollos de la serie y nos permite seguir investigando los escenarios en busca de monedas cuya utilidad mayor es la de permitirnos adquirir pistas cuando nos atasquemos con algún acertijo o puzle. También podremos encontrar zonas en esas pantallas para interactuar que, o bien son pruebas de habilidad en sí mismas o bien personajes con los que podremos hablar y que nos van contando cosas interesantes.

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

Por ejemplo, mirar a una farola del pueblo nos puede llevar a iniciar un puzle que, si resolvemos rápidamete, nos reportará una buena cantidad de Picarats. ¿Y qué son estos Picarats? Pues algo así como la unidad de medida de los acertijos de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti: cuando entramos en un nuevo puzle nos dan una cantidad (según su dificultad) por resolverlo pero, ¡ojo!, si fallamos alguna respuesta estos Picarats se reducirán y si perdemos muchos, no podremos desbloquear todo el contenido de la sección extras del juego.

Esto es importante saberlo porque de media un juego de El Profesor Layton suele venir con unos 5.000 a 7.000 Picarats repartidos entre todos sus puzles y más o menos son necesarios para desbloquear todos sus extras un 70%. Así que tenemos un margen del 30% para fallar y no responder a la primera… o tendremos un serio problema.

Al mismo tiempo que resolvemos esos desafíos, el juego también alterna algunas fases muy básicas donde hay que disparar a otros enemigos, casi siempre en el aire y a bordo del dirigible del profesor Sycamor, el Bostonius. Son como un descanso a la constante quema de neurona que llevamos a cabo en los desafíos y suelen ser muy facilitos. Puro matamarcianos.

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

Viajaremos por todo el mundo

El juego nos lleva a varios lugares del mundo: al Ártico, la costa Oeste de los EE.UU., Asia, África y Australia, sin olvidarnos de Londres, para terminar el trabajo que descubrirá lo que ocurre con la civilización Ashalanti y la momia Aurora, que es la que esconde el secreto de su antigua civilización.

Los personajes son otro de los puntos clave del juego, que es una cascada constante de encuentros y proposiciones para resolver sus acertijos. Las conversaciones se realizan al más puro estilo Nintendo, es decir, con parrafadas muy largas donde no hay voces, sólo textos que leer y que no podremos saltarnos. Hay que escucharlos porque son fundamentales para la historia.

Esto es importante que lo tengáis en cuenta. Estamos ante un juego que básicamente nos cuenta una historia y va salpicando pruebas de habilidad e inteligencia para que las resolvamos y que, muchas veces, poco tienen que ver con lo que se está contando. Así, habrá momentos en los que queramos enterarnos de más cosas de las que ocurren en el argumento y dejar para más tarde un puzle. Bien, pues eso podemos hacerlo.

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

Las herramientas

El Profesor Layton cuenta con un maletín en el que puede guardar todo lo que ocurre en la aventura y además de todas las secuencias de vídeo, podremos repetir cualquier puzle cuando queramos e incluso dejarnos para luego alguno de los más complejos. De esta forma nos garantizamos una mayor cantidad de Picarats si nos paramos detenidamente a pensar bien lo que hacemos.

Otra de las opciones que incluye por tratarse de Nintendo 3DS (y 2DS) es todo lo referente al SpotPass. Con este juego podremos crear nuestros propios desafíos y luego compartirlos inalámbricamente con todos los que se crucen con nosotros. Y al revés. Si nos inventamos alguna prueba, podremos mandársela a los demás a ver si es lo suficientemente complicada como para ganarnos el respeto de la comunidad de ‘Laytoneros’.

No esperéis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti acción trepidante ni nada parecido. Este juego es para disfrutarlo en tranquilidad, bien sentados en el sillón mientras nos devanamos los sesos pensando en cómo se resuelve este puzle. Precisamente, el juego incluye más de 500 (número que puede multiplicarse por la opción que os hemos comentado del SpotPass), batiendo la marca que ostentaba el juego anterior con cerca de 490.

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

Decir que el cartucho es una delicia visual, con unas ‘intros’ en 3D pletóricas, que rezuman ese toque de calidad típico de la animación japonesa y que cuenta con un doblaje realmente bueno. Eso sí, fuera de esas secuencias de vídeo los personajes no hablan y eso es quizá lo que más duro se hace: seguir todas las conversaciones pacientemente con esa musiquilla de fondo que invita a la siesta más placentera…

Gráficamente el juego no necesita más de lo que tiene, que no es poco, y aunque recurre al esquematismo en muchos de sus puzles, realmente es lo que el título está pidiendo a gritos y sirve para su función de ayudarnos a entender qué debemos hacer en cada momento. Brillante.

Análisis de El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti en Gamerzona.

En definitiva, El Profesor Layton y el Legado de los Ashalanti es un título imprescindible si ya has jugado a los cinco cartuchos anteriores, si te gustan las aventuras de este Sherlock Holmes japonés y, sobre todo, si quieres un desafío tranquilo, sin sobresaltos y, lo más importante de todo, que además de divertir te permita entrenar tu cerebro con acertijos realmente complejos.

Un oasis de originalidad y buen gusto en medio de una jungla de tiros y cosas peores. Es lo que tiene Nintendo, que va sobre seguro pero no por ello baja del sobresaliente en sus desarrollos. ¿No os parece?

Imágenes del juego

Vídeo del juego


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