Ya está aquí, ya llegó, el juego que todos aclamaron en la conferencia de prensa de Sony en el E3 del año pasado, cuando el mismísimo Tim Schafer nos avisó de que Grim Fandango llegaría a PS4 y PS Vita (y PC) en los siguientes meses. Os podéis imaginar el momento: aullidos, gritos, palmas y muchas caras de alegría. ¿Es para tanto?

Bueno, en aquel momento Grim Fandango era ya mucho. Aparecido en 1998, fue uno de los últimos estertores de la evolución que las aventuras gráficas vivieron durante la década de los 90 donde LucasArts reinó publicando algunos de los títulos clásicos que todavía hoy rememoramos. Este juego fue el bocinazo final de ese género que a partir de ahí, sin la ayuda de los de George Lucas, no sería lo mismo. Además, Grim Fandango supuso la despedida oficial de Tim Schafer de lo que mejor sabía hacer, hasta que hace unos pocos años decidió retomar su actividad con Double Fine.

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¿Pero qué es Grim Fandango? Pues para los que no lo conocieron en su día, estamos ante una de las obras cumbre del género de las aventuras gráficas y, quitando de lado todo lo que su aspecto y acabado técnico pueda parecernos de antiguo visto ahora en PS4, lo que de verdad importa está en su ‘core’, en su historia, en sus diálogos, en su humor y en su desarrollo.

Una historia de muerte y viajes al Inframundo

Grim Fandango Remastered nos lleva hasta La Tierra de los Muertos, un lugar en el que vive un tal Manuel ‘Manny’ Calavera, un currante que se gana la vida desempeñando con eficacia su papel de La Muerte y que tiene la particularidad de que al recoger a sus víctimas no se las lleva y ya está, sino que les ofrece viajes y pólizas con todo tipo de servicios que les harán mejor o peor su largo viaje hasta el Inframundo. Manny, como es lógico, trabaja en una empresa que busca beneficios y sus largos periodos de tiempo en los que no ha cerrado la venta de ninguna póliza es algo que irrita a su jefe y que, seguramente, le podrá pasar factura durante el juego.

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Es más, el cogollo de la historia flirtea con los grandes clásicos del cine negro en muchos aspectos (el cine negro de los 40 está muy presente) y pasa, precisamente, por un primer soplo que le llega a Manny de que las cosas no van bien, que algo falla, que alguien podría estar beneficiándose de pagos post-mortem y que lo mejor será investigar.

A partir de aquí nace una historia de las más originales que pueden encontrarse en el mundo de los videojuegos y, sobre todo, hallamos lo mejor de la época dorada de LucasArts. La fina ironía, el humor que destila cada situación o cada línea de diálogo son de los que han pasado ya a la historia misma de los videojuegos y es precisamente ese talento el que mantiene vivo a este Grim Fandango 17 años después.

GrimE, el motor que late por debajo

Todos conocéis perfectamente lo que fue SCUMM y la importancia capital en las aventuras gráficas de los 90, pero Grim Fandango se salió de su sistema de verbos, acciones y objetos para simplificar mucho más su desarrollo. GrimE fue la respuesta que Tim Schafer diseñó para darle vida al que debería ser la primera de las grandes aventuras gráficas que se zambullirían en el nuevo milenio.

Luego sabemos que no fue así, y que LucasArts empezó a perder toda su magia en favor de una política de ‘franquicias fáciles’ que acabó con ella hace muy poquito tiempo. Pero Tim Schafer, auténtica ‘alma mater’, ya debía tener en su cabeza cómo deberían ser las aventuras gráficas en el futuro. Según encendemos Grim Fandango Remastered nos damos cuenta de los muchos elementos que hemos visto más tarde en otro muchos títulos, y no necesariamente dentro de las aventuras gráficas.

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Las andanzas de Manny son un preludio de lo que después veríamos en muchísimos juegos donde su historia nos permitía diversos grados de profundidad, según el interés que tuviéramos en conocer todos los detalles de la historia o no. Y es que salvando la forma de presentar esas frases en pantalla, ¿qué hace sino Bioware desde los tiempos de sus ‘Old Republic’?

Por lo demás, tampoco creáis que cambiaron demasiadas cosas por el fondo: objetos, muchos objetos que llevar al inventario, puzles que tienen una dificultad ‘LucasArts’ (y eso significa que muchas veces no tienen lógica ninguna) y humor, mucho humor en la mayoría de comentarios y frases. Ese es uno de los sellos característicos de Tim Schafer que hemos podido disfrutar en genialidades tan recientes como The Cave, que es otro muestrario de cómo sacarnos una sonrisa (o una carcajada) sin mucho esfuerzo.

Lo nuevo de esta versión ‘remasterizada’

Grim Fandango Remastered es un juego que por la tecnología utilizada poco podían hacer para mejorarlo más. Ha habido una clara intención de traerlo al presente y eso ya es suficiente para algunos, por lo que el resto no deja de ser un pequeño regalo que honra la memoria del clásico original.

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Como os decíamos, gráficamente poco ha cambiado por que poco se podía hacer y por eso, el ‘inflado’ de los fondos no es algo que le siente especialmente bien. Alguien pensará que son unos gráficos infames y tendrán razón, pero habría que decirles que son ‘unos gráficos infames de Grim Fandango de 1998′. Y eso ya no es tan malo.

Máxime cuando podemos entrar en él y configurarlo para jugar en la relación de aspecto de pantalla que se utilizaba esos años, el famoso 4:3 de las teles (y monitores de PC) de tubo o en el más actual 16:9 de las TFT o LCD planas. Decir que en este último caso el juego no se amolda a esa forma rectangular del fotograma añadiendo más escenarios por los lados, sino cortando de arriba y abajo, por lo que tenemos menos a la vista de la escena.

 

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Nosotros, tras jugarlo, casi que recomendamos la original, la 4:3 por que es la que parece amoldarse mejor a como fue diseñado en los 90 este juego, con detalles que podríamos perder de vista , con lo que eso supone en algunas ocasiones para resolver sus puzles.

Lógicamente, Double Fine ha tocado aquello que se podía tocar, que son los objetos o los personajes, que sí han sido levemente ‘remasterizados’ con texturas más definidas (tampoco esperéis virguerías ‘next-gen’) y un movimiento muchísimo más suave que nos permite por unos instantes olvidarnos de su renqueante (por antiguo y clásico) apartado gráfico.

Quitando esas opciones, poco más incorpora salvo una funcionalidad que volverá locos a los fans de LucasArts y Tim Schafer, como son los comentarios ‘del director’, que nos irá contando detalles importantes del desarrollo del juego y, estando de por medio el genio californiano, os podéis imaginar las perlas de humor que nos dejará por el camino. Os lo recomiendo si queréis pasar un rato ‘doblemente’ divertido.

¿Entonces han cambiado poco pero vale 14,99€?

Pues sí. Así es. Los cambios son pocos, existen, pero seguramente no permiten ponerle siquiera la coletilla de ‘remasterizado’ por que no hay un verdadero trabajo de actualización y se limita a mantener vivo el espíritu del juego original. Es más, los personajes por ejemplo han sufrido muy pocos cambios en el modelado y se mantienen como tal, con sus benditos defectos del año 1998.

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Por ejemplo, Resident Evil, que dos años antes puso en marcha un juego con fundamentos técnicos muy parecidos (fondos ‘prerrenderizados’ y personajes creados con grandes formas poligonales) acaba de llegar HD Remaster y sí ha habido una evolución más que evidente, pero aquí no (arriba tenéis como ejemplo a Glottis, nuestro chófer). Y es, seguramente, lo peor de esta versión, tener que ver a 1080p a unos personajes inflados y que si se mantiene creíbles es gracias a las maravillosas frases que tienen que soltar.

De haber sido fieles a la realidad, Double Fine debería haber quitado la palabra ‘Remastered’ para poner ‘Again’, por aquello de volverlo a jugar. Por que ese es su fin último: disfrutar de nuevo de Grim Fandango 17 años después de su lanzamiento, de volvérnoslo a pasar todo de nuevo y de retornar al último gran clásico de las aventuras gráficas de los 90. Solo con esa excusa se justifica su vuelta, por tenerlo en la ‘next-gen’ y no tener que andar desempolvando el CD de PC que seguramente no funcionará. Por eso, casi hubiera sido mejor quitarle lo de ‘Remastered’ por que tampoco la mano de pintura ha sido para tanto.

Tanto si lo jugaste en su momento como si lo descubres ahora, esta maravilla de Tim Schafer seguramente os permite reencontraros, o descubrir, que casi siempre lo importante no está en lo que se ve, sino en lo que se juega. Y si encima te hacen reír a carcajadas, pues mejor todavía.

Sublime.

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