Hay una pata en el mundo de los videojuegos que ha visto un crecimiento brutal en los últimos años, que es el de los títulos ‘indie’, un sub-género que cuenta con millones de adeptos por las apuestas tan arriesgadas que pueden disfrutarse y que luego, con el paso del tiempo, terminan por alcanzar la categoría de ¿clásicos? Algo así podría ocurrirle a este Hohokum.

Este juego (cross-buy y cross-play entre PS4, PS3 y PS Vita) de nombre extraño es uno de los productos de Santa Mónica Studios más esperados últimamente ya que estamos hablando de unos auténticos veteranos en esto de los títulos ‘indie’. Aunque lo cierto es que cualquier categoría o género se queda muy corto para definir a este Hohokum: ¿aventura, acción, simulación? Nada a simple vista podría encajarle.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_03

En Hohokum no hay un argumento que sustente lo que sea que ocurre en pantalla y simplemente sabemos que manejamos a una especie de cometa voladora que va yendo y viniendo por mundos tan extraños como hipnóticos. Parte de su esencia está precisamente en el diseño de todos los elementos que forman parte de la pantalla y, por eso, muchas veces no reparamos en lo que acaba de pasar por delante de nuestras narices. ¿Un hombre, un avión…?

Empezamos a… ¿jugar?

Si tuviéramos que definir cuál es la primera impresión que nos hemos llevado al jugar con este Hohokum, es que estábamos a punto de empezar una partida en el mítico Snake de los teléfonos Nokia de hace algunos años. Y para los que hemos vivido los tiempos de las recreativas de los 80, lo primero que pensamos es que la cabeza del cometa no podía tocar su cola (¿influencia del mítico Snake de 1976?).

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_04

Esto no es así, y rápidamente descubriremos que es posible hacerlo tantas veces como queramos. Los tiros de su desarrollo no van por ahí. Entonces, ¿por dónde van? Pues es complicado explicarlo por que sería como intentar definir a qué sabe una fresa. Diríamos que “una fresa sabe a fresa” pero si nunca has probado una…

En Hohokum tenéis que fijar en vuestra cabeza dos ideas muy concretas: por un lado debemos rescatar a todo bicho (o lo que sea) viviente que encontremos a nuestro paso y por otro, hay que conseguir ¿abrir? los 146 ojos que hay repartidos por todos los niveles. Y hasta aquí podemos leer.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_02

Ya os decimos que definir a Hohokum es complicado, no hay grandes trzos que marcar para que os hagáis una idea: simplemente nos movemos avanzando con la cometa, girando de un lado a otro mientras probamos qué ocurre si tocamos las paredes del mapa, las hojas del suelo, las casas que sobrevolamos, etc.

Cuando veamos lo que pasa, entonces iniciaremos una secuencia para resolver un ¿puzle? que podría consistir en pintar unos círculos y que al hacerlo, nos descubren otro objeto en otra parte del mapa para interactuar con él. Esta es la constante de este Hohokum: probar, ver lo que ocurre y repetir la fórmula a ver si pasa algo.

Habrá veces en las que sí y otras en las que no. Pero de que avancemos y pasemos de fase, solo dependerá lo que hagamos nosotros porque no ‘nos dice ni mú’, no hay instrucciones, referencias a lo que hay que cumplir, movimientos del ¿personaje?, etc. Estamos solos en el juego y es nuestro instinto el que nos debe llevar de un lado a otro.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_11

¿Hemos dicho puzles?

Sí. Hemos dicho puzles por decir algo por que podríamos llegar a la conclusión de que el tipo de pruebas a las que nos somete no son más que pasajes dentro de una experiencia más global. Es como si al llevar la cometa y volar sobre el mapa del mundo se fueran liberando acontecimientos que, encadenados unos detrás de otros, acaban por permitirnos avanzar por él.

En total Hohokum cuenta con unas 12 fases distintas que nos podrían llevar un buen tiempo si no somos capaces de pillarle el tranquillo a lo que hay que hacer en cada una. Por ejemplo, en la base (que es el escenario de fondo negro), iremos abriendo cada una de las nuevas aventuras y en ellas vamos a conocer a otras ¿cometas? y personajes, así como animales que podremos llevar a cuestas.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_08

La sensación muchas veces es que no estamos ante un juego sino más bien una ¿experiencia? donde la conjunción de los gráficos, el sonido y los momentos en los que interactuamos, nos permiten incluso componer melodías que hacen de la partida una especie de ‘pieza de vídeo arte’, con la diferencia de que somos nosotros los que vamos marcando el ritmo de la creación.

Estoy seguro de que cuando acabéis de leer estas líneas os quedarán muchas dudas. Pero es que es casi obligatorio que las tengáis ya que si no, la magia de Hohokum no podría funcionar. Si tras leer este análisis lo tuviérais tan claro como para poneros a jugar conociendo cada detalle de su desarrollo, el título no funcionaría y su ‘magia’ brillaría por su ausencia, su componente ‘sorpresa’ desaparecería y todo lo bueno que aquí pudiéramos decir dejaría de tener sentido.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_10

La gracia de la creación de Santa Monica Studios es el ¿placer? de ir comprendiendo lo que pasa y por qué pasa sin necesidad de utilizar una palabra, un mensaje de aviso o un consejo. Ese es el auténtico logro de Hohokum y la piedra angular sobre la que construye su ¿diversión?

¿Demasiado básico para una ‘next-gen’?

Si nos ponemos a mirar lo que ponen en marcha otros juegos de PS4, evidentemente este Hohokum está a años luz pero no hace falta decir que todo su acabado gráfico está hecho así por una simple cuestión artística. Es lo que les pedía el cuerpo a sus desarrolladores y ya está.

A primera vista recuerda a los celebrados Patapon de PSP y los tiros van por ahí, sobre todo cuando empezamos ya a visitar mundos más adornados que los de la Base. Veremos formas planas, muchas, con movieintos suavísimos, colores pastel hasta donde llega la vista y un uso de los ‘efectos de partículas’ muy controlado, para que no se vuelva un catálogo desbocado al estilo de Knack.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_07

Esa mezcla de simplicidad y virtuosismo le sienta de maravilla al juego que rápidamente nos seduce por ese simple apartado. Es más, todo el sonido está acomodado y en sintonía con los demás elementos, lo que consigue recordarnos a piezas tan clásicas como el mítico Rez de Tetsuya Mizuguchi (padre de los Sega Rally, Spane Channel 5, etc.), donde el ritmo lo íbamos componiendo nosotros en función de lo que ocurría en pantalla.

Hohokum es un juego muy ‘especialito’ y como tal debe ser tratado. ¿Merece el dinero que cuesta (casi 15€)? Pues dependerá de lo que os guste disfrutar. Si queréis tener una pieza única en vuestra colección de juegos, ya os decimos que sí, que vayáis directos a por él. Pero si no os interesan estas ¿idas de olla?, entonces lo mejor es ahorrar los cuartos para otra franquicia que os llene más.

Hohokum_ps4_analisis_gamerzona_09

De todas formas lo que queda claro es que Hohokum no os dejará indiferentes y os gustará o no, pero no habrá termino medio. Notable camino del sobresaliente y al que, personalmente, le hubiera añadido más fases y, sobre todo, algún tipo de desarrollo más variado. Y es que a pesar de lo mucho que nos invita a explorar y experimentar, hacia la mitad del juego ya tenemos claro (más o menos) cuáles son su dinámicas estándar. Y eso le resta bastante.

Compradlo con cuidado.

Compártelo. ¡Gracias!

Comentarios

Sin comentarios