Fue el primer juego del que vimos imágenes relacionadas con la PS4, con la ‘next-gen’ de Sony cuando fue presentada en enero de 2013 en Nueva York: esa enorme ciudad, ese muro gigantesco y unas tropas que aterrizaban en sus aeronaves con una suavidad a la que una consola no nos tenía acostumbrados en ese momento. Tras esos primeros minutos nos enteramos de que estábamos ante Killzone Shadow Fall.

Se trata de uno de los títulos exclusivos de PS4, toda vez que en estos primeros días de lanzamiento se van a reunir en las tiendas muchos otros que no lo son, que tienen sus versiones en PS3 y Xbox 360 y que sólo van a cambiar los gráficos. Así que nos encontramos ante la oportunidad de ver de qué es capaz esta nueva PS4. Y ya está aquí. Desde el viernes pasado Killzone Shadow Fall se mueve por las consolas españolas enseñando sus muchas virtudes pero, también, algunas carencias que lo lastran más de lo que hubiéramos deseado. Pero vayamos a otras cosas primero. Por orden.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

Helghast y Vektans siguen a la greña

El argumento del juego nos traslada 30 años después de los acontecimientos vividos en Killzone 3 de PS3, con unos Helghast y Vektans que, no contentos que estar en casi permanente guerra, ahora se ven obligados a convivir en un mismo planeta. Pero no creáis que estarán juntos, no. Se han repartido el territorio y para evitar problemas han levantado un muro inmensamente grande que evita que estalle de nuevo la guerra. Pero como podéis imaginar, los buenos modales durarán poco y habrá incursiones de unos contra otros que pondrán en peligro el equilibrio de paz conseguido años antes.

En el juego desempeñamos el papel de un Shadow Marshall, llamado Lucas Kellan, que al principio del juego será testigo de algunos acontecimientos que no le podrán dejar indiferente. Tanto, que se acabará enrolando en los cuerpos de pacificación con el objetivo de acabar con la tiranía de los Helghast y que así, ambos pueblos puedan vivir en paz en la misma tierra.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

Pero quitándole trascendentalidad a esta prosa que bien parece una elegía sobre la paz en el mundo, decir que precisdamente una de las patas en las que cojea este juego es en la historia. No tanto en los objetivos como en las secuencias que la van haciendo avanzar. Los diálogos son en muchas ocasiones bochornosos, parecen de una película para niños y son capaces de afirmar justo lo contrario que sólo unas frases antes había negado (“no vuelvas a hacer eso, has corrido un resgo innecesario ahí dentro” vs “tienes que volver a infiltrarte (en el sitio en el que corrimos tanto riesgo)”), creando una auténtica sensación de pánico en el jugador que no entiende cómo unos tipos que se expresan así pueden ser la esperanza del mundo civilizado.

Este detalle podría pasar desapercibido pero es justo la diferencia que hay muchas veces entre compañías que desarrollan juegos para adultos (recordemos que el PEGI de este Killzone Shadow Fall es de +18) y otras que se quedan por el camino. De verdad que esas secuencias y esos diálogos acaban por torpedear la credibilidad de la historia y le resta ese punto de épica necesaria para creernos de verdad los salvadores de nuestra especie.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

Un BUHO a tu lado

En el juego vamos recibiendo las misiones como puntos dentro del mapa a los que nos debemos dirigir y un cometido que podéis imaginar cuál es. Desde tomar una base a encontrar a un grupo de supervivientes de otra misión anterior y, en el mejor de los casos, volar por completo unas instalaciones Helghast. Como veis, todas son tareas muy pacificadoras que uno no entiende cómo no han provocado ya una guerra pero no, milagrosamente, el ‘equilibrio’ de fuerzas se mantiene a pesar de las burradas que tendremos que perpetrar.

Nuestro protagonista irá equipado con una unidad BUHO que es capaz de hacer muchas cosas. La principal y más importante, defendernos. Así, con un simple movimiento del dedo hacia arriba en el panel táctil del Dualshock 4 lo pondremos en modo ataque para acabar con los enemigos que le señalemos. De esta forma, los combates se convierten en mucho más tácticos por que nos dan un margen para trazar un plan B, sobre todo en los mapas más abiertos donde hay alternativas para idear emboscadas y cosas parecidas.

Pero si no es atacar lo que queremos que haga el BUHO, siempre podremos usarlo de tirolina para bajar rápidamente a tierra desde alturas considerables, o para hackear las terminales del juego que nos abrirán puertas, o para crear un escudo de energía a nuestro alrededor. Pero hay una tarea más que es, sin duda, una de las más importantes, como es la de revivirnos cuando nos maten del todo. Esto no podremos hacerlo todas las veces que queramos y para que el BUHO nos devuelve a la vida, tendremos que recoger unas bolsas de adrenalina que hay repartidas por el mapa.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

Pasillero con matices

El juego no está concebido para dar muchas alternativas ya que los lugares a los que hay que ir están siempre señalados con los objetivos, por lo que la dificultad no radica en encontrarlos sino en no morir cuando nos demos de bruces con una patrulla Helghast. Además, una vez que se analiza el mapa en el momento que ya lo hemos completado la fase nos damos cuenta de lo artificioso que resulta. Sobre todo en la organización de las misiones.

Casi siempre el objetivo lo tenemos un poquito más adelante, con un par de excepciones, por lo que el juego nos va llevando de la mano cerrándonos posibles caminos que de estar abiertos podrían enredar más de la cuenta. Siempre hay un único pasillo y no es posible adelantarse a ningún paso u obviar otro. Todo está ‘scriptado’ y por lo tanto hay que seguir un orden y si la aeronave que nos tiene que sacar vivos de una misión ya está en la plataforma pero no se ha cumplido un objetivo, no nos podremos subir a ella hasta que el ‘script’ de misión completada no se haya producido.

Esto le resta muchos puntos al juego que queda como un título de los de ‘tirar p’alante’ y acabar con la resistencia enemiga, sin mirar mucho más allá. Y es que incluso en los pocos momentos en los que hay puzles son de una sencillez apabullante que no van a requerir que le dediquemos mucho tiempo en resolverlos.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

Gráficamente brutal, ‘next-gen’ de verdad

Pero si hay un elemento que sepulta todo lo anterior y hace que lo que no le consentiríamos a un shooter se lo pasemos por alto a este Killzone Shadow Fall es su apartado técnico, sus gráficos sobre todo. El juego es un auténtico portento y la respuesta a por qué tiene sentido cambiar de generación.

La calidad de las texturas es simplemente brutal, con una definición que vistas en la tele nos deja sin aliento y convierte todo lo visto en PS3 en un ejercicio de mal gusto. Los escenarios, como ya ocurrió en otro juego ‘only next-gen’ de Xbox One como era Ryse Son of Rome, están llenos de cosas, no hay una sola porción del mapa que esté vacía y mucho menos abandonada de la mano de Dios, ya sea interior o exterior.

La distancia a la que pinta el mapa es increíble, puede verse el horizonte hasta donde se pierde la vista con elementos que siguen ahí vayamos donde vayamos. Es más, los efectos de luz, tan recurrentes en estos casos, siguen la estela de los nuevos desarrollos de PS4 y Xbox One con auténticas maravillas que tienen su máximo exponentes en la fase de la nave que tenemos que empotrar contra el sol, con unos haces de luz y reflejos que parecen renders de alguna película de James Cameron.

Pero hay más. La velocidad a la que se mueve todo, 60 fps es también para nota, lo que da una idea del enorme potencial que todavía tiene por delante la consola y los juegos que llegarán a ella. Sin duda, esta es la máxima aportación de Killzone Shadow Fall a la nueva generación, la de servir de auténtica ‘demo next-gen’ de lo que es capaz de hacer nuestras PS4.

Killzone Shadow Fall análisis Gamerzona.

No es Halo, pero entretiene

Como shooter no se le puede pedir más de lo que tiene: combates realmente reñidos, con enemigos bien pertrechados pero que no cuentan con una IA  muy depurada. Por supesto esto es lo más interesante del juego, comprobar qué hay de nuevo en la ‘next´gen’ en lo que a tiros se refiere, y no sólo por el tema gráfico. En este punto, uno tiene mejor recuerdo, de mayor realismo, en los tiroteos de aquel mítico F.E.A.R., donde saltaban las balas y se destrozaba el escenario haciendo saltar por los aires aquello a lo que disparábamos. Killzone no lega a tanto pero en lo que sí gana es en precisión, tal vez provocada por esa suavidad con la que se mueve todo en pantalla.

La historia ya os digo que da mucho bajón y no por lo que cuenta sino por cómo lo hace, con unos diálogos realmente pobres, muy sosos en el mejor de los casos y absolutamente desestructurados en el resto: los personajes hablan y las reacciones que supuestamente nos quieren transmitir no se corresponden con lo que vemos.

Así que si lo único que queréis es pegar tiros y ya está, Killzone Shadow Fall seguro que os dejará más o menos satisfechos. Aunque la duración de la camapaña no sea de las más altas que veréis jamás.

Notable en muchas cosas pero sobresaliente en el apartado técnico. ¿Que así será la nueva generación en el apartado gráfico? Pues cómo serán los uegos que empiecen a salir cuando exploten de verdad todo su potencial técnico.

Imágenes del juego

Vídeo del juego

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Comentarios

2 comentarios
  1. Javier 04 Dic, 13 0:18

    Juego que se nota que no le han dedicado todo lo que hacía falta..

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