Sony ha querido que sean dos los juegos que se estrenen con su nueva PS4 en las tiendas, lejos de la PS Store digital y como títulos que podríamos adjetivar como de completos, es decir, con su miga. Y tras Killzone Shadow Fall, que ha sido la gran estrella ‘first party’, le toca el turno ahora a este Knack de Japan Studios.

Japan Studios, precisamente, no son unos advenedizos recién llegados y a ellos, por ejemplo, hay que agradecerles esa pequeña obra maestra llamada Puppeteer. Pero tienen más nombres en sus alforjas: ICO, los Ape Escape, LocoRoco, Patapon, Ecochrome, Demon’s Soul, Gravity Rush, Tokio Jungle… ¿seguimos? La lista sería interminable desde que fueran creados en 1997, para arropar a su mítica PSX.

Pero mira tú por dónde, al otro lado del ring tenemos a Mark Cerny, que ha colaborado en el desarrollo de este Knack, un señor que sabe lo suyo de hacer juegos y que, por ejemplo, a él le debemos aquella mítica recreativa llamada Marble Madness, algunos juegos de los que primero llegaron a aquella gran consola llamada 3DO (Cras’n Burn o Total Eclipse) y por supuesto ya en el universo PlayStation, a él hay que agradecerle algunos personajes como Crash Bandicoot, Spyro the Dragon (¡cómo ha degenerado!), Jack & Daxter o Ratchet & Clank.

Knack, análisis en Gamerzona.

Así que imaginad todo lo que puede salir de una mezcla tan explosiva como esta aunque, así a bote pronto, os podría decir que en la aportación de cada uno se nota más la mano de Mark que la de Japan Studios. Y es que no sé por qué, pero en Sony tienen intención de que este Knack sea una especie de icono en la nueva generación que acaba de estrenarse.

Una historia con sus goblins, sus buenos y sus malos

En Knack el argumento no espara tirar cohetes. Tiene su peso pero no llega a ser lo que más nos quite el sueño salvo, eso sí, una pequeña curiosidad por saber cómo va a acabar todo. Cosa que ocurre incluso en las peores películas. El caso es que Knack es una criatura desarrollada por un viejo doctor al que le encanta probar con las llamadas reliquias, auténticos tesoros que todo el mundo quiere poseer, incluso unos rudos y poco espabilados goblins que no han tenido mejor idea que declararle la guerra a los humanos.

Estas criaturas de inteligencia bastante lenta están liderados por un tal Gundahar, que se ha atrincherado en un lugar remoto junto a las reliquias que ha robado y a una guarnición de tanques demasiado avanzados como para ser obra suya. Así que Knack tendrá que ir a la guerra y derrotar a los goblins. ¿Pero creéis que todo se habrá acabado? ¿Creéis que esos ingenios que tienen los goblins son obra suya? ¿Quién les ha ayudado?

Knack, análisis en Gamerzona.

Todas esas respuestas son las que buscaremos nada más empezar el juego aunque ya os avanzo que en el primer plano de la intro del juego, ya sabréis de quién hay que desconfiar.

Knack, la clave de todo el juego

Knack es un juego de personaje. Todo funciona gracias a su presencia y todo está organizado alrededor de su principal cualidad: está formado por reliquias que van aumentando su tamaño y, al mismo tiempo, su poder y su fortaleza. Y esa característica lo impregna todo, le da su sello personal a este héroe ‘next-gen’.

Y es que como ya ocurriera con Resogun, parece que la demostración de poder técnico más evidente que tendremos en estos primeros lanzamientos de la nueva generación será precisamente la presencia de partículas para todo: para provocar explosiones, para destrozar escenarios… y para crear personajes como este Knack.

Knack, análisis en Gamerzona.

Sin ánimo de creernos demasiado listos, nos da en la nariz que la idea de hacer este juego en PS4 debió partir de la naturaleza que quisieron darle desde el principio a nuestro héroe en el juego. Un bichito que al empezar sólo tiene cabeza y tronco, más brazos y piernas, y que a medida que recoge pequeñas piezas por el escenario va creciendo de tamaño y, como ya hemos dicho, de fuerza.

Ahí está todo resumido. Del mismo modo que Crash Bandicoot podía saltar o girar sobre sí mismo para acabar con los enemigos, Knack sólo sabe dar puñetazos, saltar (¡tiene doble salto!) y realizar algunos ataques especiales cortesía de los cristales solares (amarillos) que recoge por los escenarios. Con ellos podrá lanzar unas bolas de energía a distancia, crear un torbellino de partículas o reforzarse para que los golpes que le den los enemigos le duelan menos y no acaben por desparramar sus reliquias por el suelo.

Finalmente, tendremos otro poder, gracias a un Knack transparente capaz de pasar desapercibido por las trampas láser y recuperar su apariencia una vez superado el obstáculo.

Knack, análisis en Gamerzona.

Pero ahí no acaba el protagonismo de Knack. A lo largo de todo el juego podremos recolectar objetos que sirven para muchas cosas. Por ejemplo, las reliquias de cristal nos permitirán rejugar el juego (valga la redundancia) con otros tipos de protagonistas: desde un Knack oscuro a otro Knack enorme, otro de diamante y uno hecho de piedras solares. Lo bueno de estos cuatro ‘alter ego’ es que tienen características propias que, dentro de lo que cabe, hacen diferente cada una de las fases en las que volvamos a jugar.

Finalmente, podremos ir reogiendo en zonas ocultas de los mapas pequeños artilugios que, al mezclarse, forman otros que mejoran algunos ‘stats’ de nuestro héroe como el transmutador para recoger energía, el detector de secretos para saber dónde están las cámaras secretas, la batería de piedras solares para acumular más poder, la cosechadora, etc.

Enemigos de todos los colores

El juego es de esos títulos que nos van soltando cada pocas pantallas un nuevo tipo de enemigo cuya mayor dificultad será adivinar la forma de acabar con él. No creáis que el mismo método de soltar puñetazos funciona con todo lo que se cruce por nuestro camino, por lo que tendremeos que ser un poco pacientes y, sobre todo, no acabar tirando el pad contra la pared por que haya alguno especialmente difícil que nos saque de nuestras casillas por habernos matado diez veces seguidas…

Y es que, para que os hagáis una idea, la mayoría de todo lo que ocurre en el juego se desarrolla en pequeñas ‘instances’ a las que llegamos, se cierran las puertas y hasta que no acabamos con todos los enemigos no podemos proseguir el camino. Ya, ya, pensaréis que es un rollo, pero eso dependerá del gusto que tengáis por este tipo de juegos donde apenas nos exigen que pensemos más allá de aplicar la estrategia “puñetazo, puñetazo y… después puñetazo”.

Knack, análisis en Gamerzona.

De esos enemigos los hay con distintas habilidades: unos tienen escudos y hay que buscarles la espalda, otros tienen solpletes que lo queman todo a su larededor, otros lanzan bombas, o granadas, o misiles, o flechas y algunos también tienen espadas eléctricas, o son tanques con escudos protectores, o goblins enormes con mazas que de un toque nos matan, o dragoncitos con ondas acústicas, o arañas que escupen un líquido viscoso… el muestrario es increíblemente largo y se agradece por que es lo único que le da cierta variedad al desarrollo, más allá de los escenarios.

Pensaréis que bueno, está bien que haya muchos enemigos pero muy difícil no puede ser Knack. Hay que decir que sí y no. El juego es bastante sencillo de entender y se juega del tirón, sin dificultad, ya que su desarrollo, si lleváis unos cuantos años en esto, os entrará por los ojos y llegará a vuestros dedos rápidamente. Por ese lado ‘cero problemas’.

Pero otra cosa es el derrotar a los enemigos. Y es que si estos nos dan de lleno con su arma y no esquivamos lo suficientemente rápido su embestida, Kack pasará a mejor vida en menos que canta un gallo. La efectividad y lo letales que suelen ser estos enemigos provocan que tengamos que ser muy certeros en nuestros ataques y no lanzarnos a lo loco contra ellos o de apenas dos golpecitos tendremos que volver al punto de control. Y eso puede ser tres o cuatro habitaciones de enemigos más atrás.

¿La nueva generación en pantalla?

Knack es un título al que le cuesta presumir de su pertenencia a la ‘next-gen’ de PS4 ya que los que lo han desarrollado, han debido hacerlo partiendo de un concepto de personaje y luego lo han metido (¿con calzador?) en una historia y un mundo que no necesita de una PS4 para disfrutar de él. Está claro que la complejidad del diseño de nuestro héroe, con sus cientos de pequeñas partes que lo forman, es coto cerrado de la nueva consola de Sony, pero todo lo demás, al menos en más de la mitad de los escenarios del juego, parece sacado de un título de PS3.

Knack, análisis en Gamerzona.

Ya, ya, está claro que la resolución o efectos de algunas texturas dejan bien a las claras que necesita mucha más potencia de la que hemos visto en un Ratchet & Clank cualquiera, pero igual que en Killzone Shadow Fall sí se percibe ese cambio, aquí no ocurre lo mismo.

Si acaso, se ven indicios de lo que PS4 es capaz de hacer en los escenarios naturales, en los campos alrededor del campamento goblin, o en las minas y en unas cuevas que jugaremos al principio. Allí sí se ven los estragos provocados por un hardware mucho más potente, con detallados modelos de rocas, elementos que lo impregnan todo, hierba que parece de verdad, efectos de luz absolutamente reales o superficies de hielo que no habíamos visto brillar así jamás en un videojuego.

El problema viene cuando nos metemos en el palacio, o en la ciudad, o en las instalaciones del laboratorio y todo ese virtuosismo se pierde por completo, dando la sensación de ser un desarrollo mucho más pobre de lo que realmente es.

¿Knack será el Crash Bandicoot de PS4

Desde luego esa es la intención que parece haber detrás de él. De su desarrollo ‘pasillero’ y que apenas tiene variaciones desde el principio y hasta el final, con un despliegie de ideas que no son ‘next-gen’ y que tienen muchos años a sus espaldas.

Está por ver que su aceptación sea tan grande como la de aquel clásico de PSX ya que entonces sí que estábamos ante un título diferente, en una plataforma diferente y en un momento del mercado donde todos estábamos con la boca abierta con cada nuevo juego que llegaba a la primera PlayStation.

Knack, análisis en Gamerzona.

Ahora, 17 años después, tenemos más que vista esta fórmula, que Knack repite a machamartillo gracias al antojo del tal Mark Cerny, que gusta de estos juegos desenfadados, nada serios y que se alejan de las modas violentas y para mayores de 18 años.

¿Kack es un mal juego? No. Para nada. Es divertido, entretenido y pasaréis unos grandes momentos con él, más que nada por que su fórmula para triunfar no es nueva y ya la conocemos. A uno les gustará más y a otros menos, pero de lo que no hay duda es de que su condición ‘next-gen’ sólo está justificada por la presencia de un personaje que sólo en PS4 podría haber sido concenido con tanta perfección.

Todo lo demás hubiera podido llegar a una PS3 sin problemas. Y eso no es nada malo si de por medio no nos hubiéramos gastado ya 400€ de ala en tener la nueva máquina de Sony.

Imágenes del Juego

Vídeo del juego

Aquí tenéis todos los vídeos de Kack en el canal oficial de PlsyStation:

Y tú, ¿lo has probado ya? ¿Cuáles son tus conclusiones?

Compártelo. ¡Gracias!

Comentarios

2 comentarios
  1. Caxorro 14 Dic, 13 20:18

    Lo bueno de la PS4 es que si tienes la PS Vita y tienes conexión a internet, puedes jugar de manera remota, como por ejemplo este tipo, que desde 500 Km de su casa y con red 3g juega al Knack, con un poco de lag por dicha conexión, con su PSVita. Imaginaros con una conexión wifi decente. Te puedes ir de viaje o a casa de un colega y viciarte a cualquier juego que tengas en la consola. Para mí, es lo mejor de esta generación http://www.youtube.com/watch?v=MVXUx8I48lM&feature=c4-overview&list=UU5WwsN-iuCndwZfBGpcuRCw

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  2. Juego perfecto PARA ALQUILER 26 Dic, 13 11:39

    Knack tiene bajadas brutales de FPS cuando utiliza alguno de sus “super movimientos”. Ademas es un juego totalmente lineal muy muy lineal.

    Conclusion: Es el juego perfecto para alquilar, pasartelo en dos tardes y devolverlo.

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