En el día a día, no hay sensación más agradable que la de superarse a sí mismo. Luchar, trabajar y demostrar de qué pasta estáis hecho. Es la virtud del tapado. Con este premisa, la del esfuerzo, constancia y sin hacer mucho ruido, Monolith Software ha creado La Tierra Media Sombras de Mordor, un sandbox ambientado en el universo de J.R.R. Tolkien y, posiblemente y sin temor a equivocarnos, uno de los mejores videojuegos que ha dado toda la simbología creada por el escritor británico.

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“Cuenta con mi espada. Y con mi arco. Y con mi hacha”

Ubicada cronológicamente entre El Hobbit y El Señor de los Anillos, la historia de La Tierra Media Sombras de Mordor narra la vida de Talion, un montaraz que ve con sus propios ojos la ejecución de su mujer e hijo a manos de las fuerzas oscuras. Él también sucumbe, pero el destino le tiene preparada una segunda oportunidad: redimirse del asesinato de su familia y así expiar su alma de una posible culpa.

El mundo de los vivos y de los muertos quiere que luche, pero esta no es la única sorpresa que recibe Talion. Junto a él aparece el espectro de un elfo, un alma errante que está ligada al cuerpo de Talion. Para liberar a ambos, hay que desunir la maldición lanzada que lo mantiene entre sendos mundos. Y para ello, al igual que con su familia, sólo existe una vía: acabar con la Mano Negra de Sauron.

A partir de este punto gira toda la trama de La Tierra Media Sombras de Mordor, un juego que todo lo que ejecuta lo hace de manera sobresaliente, tanto historia como apartado jugable y técnico. Pero vayamos por partes.

La narrativa engancha y atrapa, y aunque hay que destacar que en ocasiones se estira como un chicle para aumentar la duración de la historia principal, en ningún momento se hace pesada. Si vais directos a completar el juego, éste os puede durar unas 10-12 horas aproximadamente. No obstante, es difícil que lo consigáis: mejorar al personaje con las actividades secundarias se convierte casi en una misión obligatoria, o de lo contrario los enemigos de alto rango os vapulearán en cuestión de segundos.

Y precisamente aquí hay que aplaudir a Monolith. El estudio ha creado una diversidad de tareas opcionales que no aburre, sino que complementa todo el arco principal de la aventura. A diferencia de otros sandbox, donde se mete mucha “paja” secundaria para alargar el contenido, Sombras de Mordor ofrece lo justo y necesario. Se detiene en ese punto donde el usuario puede alegar aburrimiento. Y esa es su virtud: 25 horas de juego –como máximo- que se quedan en la retina con un placentero y agradable sabor.

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En lo referente a la jugabilidad, Sombras de Mordor toma lo mejor de Assassin’s Creed en cuanto a lo que exploración se refiere, y hace lo propio con el sistema de combate de la saga Batman Arkham (Asylum, City y Origins). Todo esto, por supuesto, aderezado con el universo creado por Tolkien –aunque se toma sus licencias; al fin y al cabo, estamos en un videojuego, no lo olvidemos.

El mapa que podemos investigar es limitado, por lo que en el momento en el que lo tengamos controlado se nos antojará pequeño. No obstante, estas limitaciones conceptuales también le benefician, ya que todo lo que aparece en el escenario cumple con gran lujo de detalle y no hay zonas despobladas o faltas de vida -¿os suena esto en un sandbox? Seguro que sí…

(A pesar de ser la parte número 11, no incluye spoilers y podéis ver a Talion combatiendo con las habilidades mejoradas)

La exploración cumple con nota, pero el punto más importante dentro del apartado jugable recae sobre el combate. Éste requiere de aprendizaje, pero no es más que la extrapolación de lo que es el propio Talion: un montaraz con amplio margen de crecimiento. El jugador mejora a la vez que el protagonista también lo hace. Cuesta hacerse con los controles durante los primeros compases, pero en el momento que se logra, la experiencia es gratificante y enriquecedora, con una rama de habilidades vastísima y que siempre sorprende al jugador (con especial atención a los comandos de sigilo).

A esto hay que añadirle una genialidad que el estudio se ha marcado: los ascensos entre las filas enemigas. Hay distintos grados entre los rivales, así que en determinadas ocasiones podremos enfrentarnos a capitanes, caudillos u otros niveles en la jerarquía de los Uruks. La particularidad del asunto es que ellos también tendrán batallas internas e intentarán ascender de rango a toda costa, bien matándonos o eliminándose entre ellos.

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Esta inclusión dentro de la historia principal propicia que un enemigo que, por ejemplo, ha acabado con Talion, pueda terminar en lo más alto de la jerarquía, con la consiguiente subida de nivel de poder en éste. Dice el refrán “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”, ¿no? Pues cuidado a quien ayudáis o quién os mata, porque puede convertirse en una piedra en el camino…

El último aspecto a destacar es el apartado técnico. A nivel gráfico el juego cumple sin problemas, aunque hay un punto a resaltar: el hecho de hacerlo cross-generacional. Si Monolith se hubiera centrado en desarrollar el título única y exclusivamente en las consolas de nueva generación, el resultado final habría sido más espectacular. No obstante, es totalmente entendible que también salga en PS3 y Xbox 360, consolas con un amplio parque instaurado.

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Esta decisión comercial -repetimos, totalmente comprensible- lastra lo que podría haber dado el juego de sí. Tanto personajes, enemigos como escenarios –con cambios climáticos y periodos día/noche- están bien detallados y se mueven sin caídas en la tasa de frames, pero es indudable que el título está un “pequeño” escalón por debajo de juegos exclusivos de esta generación de consolas.

Asimismo, Sombras de Mordor llega completamente traducido y doblado al castellano. Hay voces que pueden provocar cierto rechazo en un comienzo, pero se terminan haciendo al oído y el compendio del doblaje goza de una gran calidad. Además, las partituras sonoras ponen el listón muy alto y acompañan con maestría lo que aparece en pantalla.

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La Tierra Media Sombras de Mordor es una de las sorpresas del año. Pintaba muy bien cuando se anunció, pero el hype en esta industria hay que saberlo controlar para que luego no caiga en saco roto –y el caso de Destiny es un gran ejemplo-. El juego fue pasando desapercibido después de su anuncio oficial, y precisamente esta ignominia recibida ha sido su bendición: lo que se ha puesto a la venta supera –y con creces- a lo enseñado la primera vez.

Sombras de Mordor es un magistral recorrido por los parajes de Mordor. Es adentrarse en el universo de Tolkien gracias a un videojuego, descubrir sus llanuras, sus cuevas, sus recovecos. Su magia. Mientras servidor escribe esta crítica, la banda sonora de la trilogía de El Señor de los Anillos suena en los cascos, y uno sólo puede agradecer a Warner Bros la franquicia que acaba de crear. Ahora sólo queda desear que la cuide y no la explote, ya que la gallina tiene para muchos huevos.

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Versión analizada: PlayStation 4

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Comentarios

2 comentarios
  1. Xonot 06 Oct, 14 14:56

    Gran análisis. Es un juego excelente, que como bien decís no ha sacado todo lo que podía sacar al ser un juego entre dos generaciones, poro en la PS4 hay escenas y movimientos realmente muy buenos.
    Esperemos que saquen otro, está vez si centrándose ya en la nueva generación.
    Saludos,

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