The Legend of Zelda Majora’s Mask es para algunos una de las obras cumbre dentro de la franquicia de Nintendo y junto con el Ocarina of Time de 1998, seguramente los momentos más decisivos en los que vivió la serie en su paso de las dos a las 3D. De la que salió, por cierto, bastante reforzado.

Pero aunque estamos ante el juego que supone el cambio tecnológico y hasta conceptual vivido por los Zelda a finales del siglo pasado, es esa oscura armadura poligonal la que más claramente ha pasado a la historia ineludiblemente ligada al de la consola que le vio nacer: Nintendo 64.

Ya ocurrió algo parecido con The Legend of Zelda Ocarina of Time 3D cuando salió para Nintendo 3DS en 2011, que Nintendo decidió tocar muy poquito salvo en el aspecto gráfico, y se dejó algunas cosillas que hubiera estado bien actualizar. Pero no entraremos en eso todavía. Vamos a empezar por el principio.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

A Términa le quedan tres días

El comienzo del juego seguro que todavía lo tenéis muchos de vosotros perfectamente grabado a fuego en vuestra memoria, con un Link paseando tranquilamente con Epona por un bosque cuando es asaltado por Skull Kid. Un demonio que no hace más que enredar y que de primeras nos va a quitar nuestra ocarina y convertirnos en niño Deku, provocando cierto lío que nos obligará a perseguirle hasta las tierras de Términa.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

En medio de esa persecución, nos encontraremos con un personaje que recoge máscaras y al que le parecen haber robado una, casualmente, el mismo Skull Kid que nos cogió la ocarina a nosotros. Así que el ‘buen hombre’ nos ofrecerá tres días para recuperarla y si lo hacemos, volveremos a parecernos al Link de toda la vida. 72 horas que tienen gato encerrado y que si no jugaste nunca con este The Legend of Zelda Majora’s Mask… no te lo vamos a desvelar. ¿O sí?

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Ciclos de 72 horas que ¿nunca se acaban?

Aunque el primer ultimátum que recibimos por parte del vendedor de máscaras nos llevará a recuperar nuestra ocarina, en realidad la máscara seguirá en manos de Skull Kid y entonces descubriremos un oscuro secreto, que tiene que ver con el fin del mundo de Términa.

Eso nos obligara a utilizar la ocarina del tiempo, tocarla y regresar al principio de los tres días para volver a vivir de nuevo las mismas 72 horas, con el objetivo de conseguir arrebatar la máscara al diablillo que sigue provocando los problemas.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Esto pone al juego en un bucle constante de ir y venir por el tiempo, dentro de un mismo ciclo de tres días donde se van sucediendo nuevos cometidos que debemos resolver. Tanto en la misión principal como en las secundarias que nos llevan a echarle una mano a muchos de los habitantes de la Ciudad del Reloj, etc.

Estos sucesos van cambiando y aunque iremos acumulando recompensas por hacerlos, pronto nos daremos cuenta de que al volver al principio de las 72 horas quedarán en nada y lo único que conservaremos serán los objetos que hayamos recogido o las máscaras nuevas que hemos añadido al inventario. Será una especie de ‘Día de la Marmota’ donde al despertar, todo lo que hicimos ha sido olvidado y toca empezar otra vez.

Las máscaras de Zelda

The Legend of Zelda Majora’s Mask fue uno de esos extraños casos en los que Nintendo lanzó al mercado, en apenas dos años, dos juegos de mucha enjundia. Las malas lenguas han hablado siempre de que eso se debió a que muchas de las ideas que se tuvieron para hacer The Legend of Zelda Ocarina of Time no cabían en su cartucho y se tuvieron que apartar, dejándolas para una futura entrega que sería esta.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Uno de esos elementos que no pudieron entrar en Ocarina of Time serían las máscaras. Ese objeto que según el que nos pongamos, así cambiaremos de poderes y que tienen usos diferentes según el cometido de la mazmorra en la que estamos. Por que este Zelda hace una cosa que no es nueva en la saga, que es la de ofrecernos un poder específico que podremos usar para acceder a un nuevo estadio de dificultad dentro del juego. Del mismo modo que lo hacía desde tiempos inmemoriales con las bombas, las garras, el boomerang, las flechas, las botas, etc.

Aquí esa estructura se mantiene tal cual, como un martillo que nos recuerda a golpes que un Zelda no puede ser de otra manera, y por eso cuenta con una particularidad que, si lo jugasteis, ya conoceréis a qué nos referimos y si no, pues la explicamos otra vez.

Una estructura clásica de la saga

Esa sucesión de periodos de tres días, más las propias máscaras y otros objetos son los que conforman un armazon típico de Zelda donde para ir avanzando a nuevas zonas del mapa, o mazmorras, es necesario tener un objeto que nos abre un camino que, de otra manera, aparecería cerrado.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Así de esta forma, manteniendo este armazón esencial, todo lo que tuvieron de innovadores estos dos Zelda 3D de Nintendo 64 les sirvió para anclarse al pasado, a lo mejor de la franquicia y al principal ingrediente que había convertido a la serie en una de las más importantes de la historia. Era una manera de decirnos que, a pesar del salto tecnológico, todo seguía más o menos igual.

Es más, tan es así su vinculación con los otros juegos del pasado que cuando la hecatombe sea inevitable y se cierna sobre el mundo de Términa, no nos quedará más remedio que intentar invocar a los gigantes que protegen ese mundo y que serán los únicos que podrán detener el Apocalipsis. Para ello, tendremos que liberarlos de sus respectivas mazmorras en las que viven y que, como seguramente sabréis por otros Zelda que habéis jugado, están protegidos por esos típicos jefes finales a los que hay que derrotar.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

El cuaderno de Bomber

En el año 2000, eso de volver al pasado tres días y vivir de nuevo muchos de los acontecimiento otra vez fue una idea muy celebrada, pero Nintendo no lo supo hacer tan bien como el resto del juego y ocurría que muchos de los eventos que tienen lugar en el mundo de Términa acabábamos por nos disfrutarlos por que, directamente, no nos enterábamos de que se estaban produciendo.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Así que para esta ocasión, Nintendo ha ideado un sistema de alertas que nos avisan de qué acontecimientos tienen lugar en el juego, por si los queremos ir a visitar e influir en ellos de tal forma que para cuando nos terminemos The Legend of Zelda Majora’s Mask 3D, no podamos decir aquello de “me lo perdí”.

Así que todo eso lo tendréis disponible en ese cuaderno que será una especie de ‘log’ de hechos relevantes dentro de The Legend of Zelda Majora’s Mask 3D que haríamos bien en completar, aunque se trate de objetivos secundarios y, en teoría, nada conectados con la trama principal de la máscara de Majora.

¿Y qué hay de nuevo en 3DS?

Lo más evidente es el cambio técnico, gráfico, que ha depurado algo más los gráficos del juego y los ha suavizado para darles una textura más moderna. Tampoco es que se noten radicalmente distintos, pero desde luego el trabajo ha permitido actualizarlo un poco más a nuestros días.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Las texturas brillan con más calidad (solo un poquito) y los modelados siguen casi iguales, sin muchos cambios. A lo mejor sí que es más perceptible la mejora en la iluminación general pero tampoco creo que quienes vayan a ‘picar’ con este The Legend of Zelda Majora’s Mask 3D vayan a echarle en cara el parecerse más o menos al original.

Lo que sí ha cambiado sin duda es el control con el segundo stick (el derecho) que, por fin, nos permite manejar la cámara con total libertad, sin tener que recurrir a aquellos viejos encuadres predefinidos del cartucho original que se conseguían con aquellos botones amarillos del pad de Nintendo 64.

Si tenéis una Nintendo 3DS clásica podréis usar el Circle Pad Pro y si sois de los afortunados en dar el salto a las New Nintendo 3DS, pues con el stick que ya traen de serie justo debajo de la pantalla lo podréis también disfrutar y a fe que es algo que se echaba de menos en el The Legend of Zelda Ocarina of Time 3D de 2011.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

Por cierto, una de las cosas que han evolucionado en estos 15 años que han pasado desde su salida en Nintendo 64 es eso de grabar las partidas donde queramos. En The Legend of Zelda Ocarina od Time 3D para 3DS los japoneses ya cometieron el error de dejarlo tal cual estaba originalmente y ahora para Majora’s Mask lo han cambiado. Eso de guardar solo en ciertos momentos y volver siempre a la mañana del primer día se ha terminado, por lo que podremos guardar el menor cambio en la partida para proseguir en el mismo punto donde lo dejamos.

La magia de Zelda

The Legend of Zelda Majora’s Mask 3D es de los mejores juegos que podemos imaginar que podrían llegar a una portátil ahora mismo, y más con la categoría y calidad que tiene esta entrega que pertenece a una de las épocas doradas de la franquicia de Aonuma.

Este juego es considerado junto a Ocarina of Time como los mejores que han salido nunca de la serie y como todo en la vida, va en gustos. Personalmente prefiero muchísimo más esa rama ‘toon’ de The Legend of Zelda Wind Waker y los posteriores juegos que salieron para Nintendo DS, pero es imposible no reconocerle el mérito a estos cartuchos de entreguerras, que vivieron en una consola con recursos limitados y que luchaba contra gigantes de la talla de Sony y su PS2.

Análisis de The Legend of Zelda Majora's Mask 3D para 3DS.

The Legend of Zelda Majora’s Mask es una muestra del talento creador de Nintendo. De su capacidad de convertir juegos en joyas absolutas por las que no pasa el tiempo y que pueden seguir disfrutándose varias décadas después de ser programados.

Si lo jugaste lo querrás para reencontrarte con él, con sus viejas sensaciones. Y si no tuviste el placer de hacerlo, pruébalo ahora aprovechando que llega a Nintendo 3DS: no solo no te defraudará sino que te hará pensar aquello de “cómo he podido vivir sin probarlo antes”.

Soberbio. Una obra maestra.

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