La frase más repetida por todos los poseedores de PS Vita es una: tiene pocos juegos exclusivos (que no catálogo, que es diferente). Desde su lanzamiento, la portátil de Sony no ha gozado de grandes productos que estén desarrollados específicamente para su sistema, de ahí que se haya convertido más en un complemento de PS4 que en un hardware propio.

Sin embargo, de vez en cuando surgen excepciones, como ocurre en esta ocasión con Oreshika Tainted Bloodlines. El título desarrollado por Alfa System coge lo mejor de los RPG por turnos y lleva el género hasta un nivel diferente, hasta el punto de ser atípico respecto a sus coetáneos.

Para ello, toda la acción transcurre en un contexto muy japonés, donde los dioses controlan lo que ocurre en el mundo. Las deidades niponas están cabreadas por el robo de seis artefactos sagrados y provocan una gran variedad de desastres naturales. Los clanes del país, hartos de esta situación, siguen los consejos de un brujo, quien ordena sacrificar a un clan para paliar este descontrol.

Los dioses, atentos a estos movimientos, no comulgan con esta tradición y deciden resucitar al clan asesinado. ¿Objetivo? Buscar venganza respecto a los traidores y que así las deidades se diviertan durante un tiempo.

oreshika

Esta es la trama de Oreshika, un juego donde dioses y demonios son los protagonistas de la misma. Sin embargo, este argumento simple a la par que interesante se complica de manera exacerbada durante los primeros compases.

Si algo tiene malo Oreshika es que tarda mucho en arrancar. El jugador puede tirarse horas –literalmente- y seguirá teniendo la sensación de que continúa en el tutorial, ya que los NPCs no dejarán de darnos detalles sobre cómo aumentar nuestro clan. Y aquí viene el segundo punto importante.

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Tenemos que conformar un clan, donde cada “protagonista” de éste sólo puede vivir dos años de vida, de ahí que en el juego los meses vayan transcurriendo en función de la dificultad (si eliges pausado, la trama durará en torno a las 100 horas; si posees menos tiempo, pues unas 30). Es imprescindible elegir bien nuestro linaje, ya que éste dependerá del buen hacer futuro de las misiones.

Todo esto se va explicando a través de largos tutoriales, que se entremezclan con los propios combates por turnos. Es profundo, complejo y abruma de inicio, por lo que no sería descabellado que muchos usuarios se decantaran por abandonar la aventura a las primeras de cambio.

Ahora bien, si se consigue superar este importante trecho, el resto irá como la seda: una soberbia aventura que consigue adeptos con cada minuto jugado. Es como un reto que el propio juego impone, donde éste sabe que los comienzos son tumultuosos, pero que la experiencia lograda tras sobrepasar los mismos merecen la recompensa obtenida.

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La familia unida…

Hemos hablado de los clanes y nuestro protagonista principal, que será al que encarnemos durante las misiones. En éstas el objetivo es explorar las diferentes mazmorras que surgen de manera automática en el juego (sólo una vez, no cada vez que se entra y se sale de una). El tiempo que podemos estar en el interior de la misma no es ilimitado, ya que los meses van transcurriendo y es necesario derrotar a los demonios marcados y avanzar por las mismas.

Aquí se une otro concepto jugable muy importante: a veces es conveniente salir de una mazmorra y volver a la ciudad del clan, en lugar de estar perdiendo el tiempo en la mazmorra. Y el porqué es bastante sencillo de entender: cada mes tiene momentos “especiales”, y lo mismo en uno puedes obtener objetos únicos y en otros derrotar a jefes finales exclusivos.

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Saber jugar con los meses del año y los descendientes del clan es fundamental, al igual que también con el resto del grupo. En éste meteremos a dos personajes más de nuestra hermandad, que lucharán codo con codo junto a nosotros. Si queremos ganarnos su confianza seguiremos sus recomendaciones en combate, aunque siempre podremos tomar la acción que prefiramos.

Los combates por turnos son idénticos a los del género, donde se introducen algunas novedades como la de elegir la acción recomendada o la de “batalla rápida”. Esta función permite acabar el combate con bastante celeridad, ya que lo “único” a realizar es acabar con el jefe de la patrulla rival. Obviamente, si tomamos estos derroteros las batallas durarán menos, pero también conseguiremos menos experiencia (el resto de enemigos se rendirá).

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Es muy divertida esta diatriba. El jugador tiene la decisión final de consumir más tiempo en los combates o explorando las mazmorras, es decir, experiencia o exploración. Dos caminos, un mismo resultado.

En cuanto al apartado gráfico, el juego entra por los ojos gracias a su preciosa paleta de colores, que usa con bastante notabilidad el estilo cell shading y la estética manga/anime. Además, los personajes que aparecen, más allá de ser avatares genéricos, están bien diseñados, al igual que todos los escenarios procedurales que la IA genera.

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Esto también se consuma con el apartado musical, que hace gala de una banda sonora de corte oriental muy afín a la obra. De hecho, es la que mejor le viene, dado que cualquier otra vertiente sería perjudicar el resultado final.

Oreshika Tainted Bloodlines es un juego “difícil” de llevar durante sus primeras horas. Es demasiado inmersivo y requiere de altas dosis de paciencia. Además, a esto se le suma que no está en castellano, por lo que hay que dominar con bastante pericia la lengua de Shakespeare. Si le perdonáis estos pormenores, tenéis un JRPG más que digno donde la clave es perderse en sus mazmorras. ¡Ah! Y lo mejor de todo: llega al mercado por 19,99 euros, un precio atípico para una novedad.

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