Cuando uno se enfrenta a este tipo de juegos nunca sabe cuál es la parte que más habla de él, si la que tiene que ver con el mérito de su desarrollo o por que toca palos que son especialmente importantes para muchos de los ‘gamers‘ que pueblan la tierra. Y es que este Ori and The Blind Forest es un ejercicio añejo que ha traído Moon Studios al presente para convencernos de que las viejas ideas todavía tienen cabida en esto de los videojuegos.

El juego no deja de ser un bendito plataformas al que le han añadido algunos elementos de esos que se llevan ahora, y que vienen a hacer más fuerte el resto de patas que forman el banco de un título destinado a enamorar. Lo hace por lo sencillo que es pero también por las ideas que han añadido para darle un empaque que no tenían los juegos como él, de plataformas, en el pasado.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

De esta forma, la obra de Moon Studios se convierte en una especie de punta de icerberg de un generación que no tendría por qué renunciar a sus orígenes, a sus principios 2D de cuando las plataformas eran la dieta principal con la que sobrevivían los ‘gamers‘ hace algunos años. Concretamente unos 20, en los tiempos de SNES y Mega Drive. O incluso antes.

Un bosque que se muere

La historia que mueve los hilos de Ori and The Blind Forest no es de las agradables por que asistiremos a vidas y muertes pero la más importante tiene que ver con el bosque, que parece ser atacado por fuerzas oscuras contra las que tendrá que luchar nuestro protagonista. Un personaje que cae del cielo (Literalmente), que será acogido por una criatura del bosque y que con el paso de los años tendrá que partir para salvar Nibel de las fuerzas ocultas que lo atacan.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Dicho así la cosa parece ser una simple excusa, pero os podemos garantizar que argumentalmente el juego está muy trabajado, cuenta con elementos narrativos muy sólidos y al final será eso que pasa con el bosque y los distintos personajes algo que nos va enganchando.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Salta, salta sin parar

Ori and The Blind Forest es un plataformas puro y duro de principio a fin, que no se oculta tras ninguna apariencia extraña con afán de pasar por una idea más moderna de la que realmente es. Desde el principio veremos que todo consiste en movernos por la pantalla, saltando con precisión, activando algunos resortes e incluso moviendo objetos para alcanzar zonas del mapa que necesitan abrirse utilizando objetos, piedras o totems.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Una de las grandes virtudes es que está construido a imagen y semejanza de aquellos geniales Metroid de Nintendo, los de los 80 y los de los 90, que nos permitían viajar por zonas del mapa y acceder a lugares más complejos a medida que nuestro héroe iba evolucionando.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Ahora, Ori tendrá a su disposición un total de 28 habilidades distintas que podrá ir aprendiendo y que le van a abrir nuevas zonas a cada paso. Por ejemplo, podrá explosionar muros, o guardar más vida, y provocar disparos más fuertes contra los enemigos y saltos guiados en los que marcamos cuál es la dirección que queremos tomar. A medida que vamos eliminando enemigos ganamos experiencia y esta se traduce en nuevos movimientos.

El control, la clave

Ori and The Blind Forest mantiene una máxima que se aplica a todos estos juegos y es el control. No existe en la historia de los videojuegos un gran juego que no haya contado con un manejo del protagonista preciso, rápido y con calidad. Y en este punto el juego de Moon Studios lo respeta al milímetro ya que hace gala de una precisión absoluta.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

A ello ayuda mucho la animación del protagonista, o lo bien que están planteados los enemigos que necesitan en muchos casos que nos enfrentemos a ellos de maneras distintas. Esto nos mantiene en alerta y nos devuelve a los míticos años de cuando lo importante en los videojuegos no era el rol sino la habilidad.

El protagonista es rápido, es ágil y permite corregir la acción que queremos llevar a cabo fácilmente. Es más, incluso en los momentos más complicados nos ofrece respuestas para salir del atolladero, bien con un movimiento imposible, bien tirando de disparos que nuestra hada (que nos acompaña ‘a lo Link’) reparte entre todos los enemigos.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Hay que decir aquí que el juego no nos permite escoger a quien disparamos, pero está tan bien pensado que pronto le cogeremos la lógica y solo con saber hacia dónde nos dirigimos, sabremos perfectamente a quién vamos a atacar. Esa es una muestra que indica lo perfecto del trabajo que han realizado sus creadores.

Y encima bonito

A todo lo anterior, que lo firmaría cualquier ‘plataformas’ de los que habréis disfrutado alguna vez en vuestra vida, Ori and The Blind Forest tiene un apartado visual realmente espléndido, que aunque está realizado con un ‘engine‘ en teoría menor (Unity), al final han conseguido resultados realmente sobresalientes, con un aire de ‘coloreado a mano’ que le sienta de maravilla.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Tened en cuenta que aunque el juego da la apariencia de estar realizado con técnicas tradicionales de animación, detrás hay un motor 3D que genera polígonos como los de otros juegos solo que adaptados a un diseño que no quiere presumir de texturas y efectos de luz, sino de ‘sprites‘. Esos míticos objetos que se movían antiguamente por las pantallas de los viejos ordenadores y consolas y que servían para transmitir movimiento y dar vida a sus protagonistas.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Ori aquí tiene mucho que decir por que es el protagonista absoluto y el que lleva todo el peso del juego, el que va aprendiendo nuevas habilidades que nos van abriendo nuevas zonas por las que ya pasamos y que seguramente habréis intentado acceder. Pero ya os avanzamos que os olvidéis. Que hacen falta ‘poderes’ especiales para alcanzar o pasar por ahí. Así que ni lo intentéis. No os dejéis pixels saltando o intentando alcanzar una plataforma que está demasiado lejana por que todavía no habéis aprendido el ‘poder’ capaz de acercarla.

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La banda sonora también destaca, con unas composiciones sinfónicas realmente meritorias y que realzan los momentos importantes de la historia para que sean todavía más épicos. Aquí, en Ori and The Blind Forest se aplica la fórmula de que lo poco agrada y lo mucho cansa, y por eso no hay demasiados abusos en ninguno de sus muchos elementos que conforman el armazón ‘jugable’ de este título.

Análisis de Ori and The Blind Forest para Xbox One.

Esta claro que no nos vamos a comprar una Xbox One por que exista Ori and The Blind Forest, pero sin duda puede ayudar a que nos inclinemos hacia la ‘next-gen’ de Microsoft, que queramos tener un título que nace como algunas joyas del panorama ‘indie’ de los últimos años. Como ese Journey de PlayStation y otros muchos que comparten generación y, sobre todo, amor por los videojuegos. Amor por las plataformas. Amor por los productos bien hechos por encima de modas.

En fin, Ori and The Blind Forest es un juego de los que hay que tener si alguna vez vibraste con un plataformas como dios manda.

Sensacional.

  • Anónimo

    puta casi me pongo a allorar jugando este juego el principio es mas triste que la chucha.

  • Anónimo

    Yo lo estoy jugando en PC y el juego es un 10/10.

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Comentarios

2 comentarios
  1. Anónimo 24 Mar, 15 20:30

    puta casi me pongo a allorar jugando este juego el principio es mas triste que la chucha.

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  2. Anónimo 30 Mar, 15 20:46

    Yo lo estoy jugando en PC y el juego es un 10/10.

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