Puddle es una oda al desafío. Con una mecánica accesible y efectiva, Konami nos ofrece un juego sencillo, con encanto y dotado de una gran dificultad. Controlar un fluido y llevarlo de un punto a otro del escenario con éxito nunca fue tan entretenido.

En ocasiones, los juegos más simples son los que mejor funcionan. Títulos sencillos en los que prima el ingenio y dinámicas de juego primarias pero 100% adictivas. En este caso NEKO, de la mano de Konami, nos propone un juego en el que gran parte de su éxito reside en la variedad y el elaborado diseño de su universo.

La base de Puddle es simple. Lleva un líquido de un punto a otro del nivel sin perder el mismo por el camino. Mediante el empleo de los gatillos o del control de movimiento, moveremos el escenario sorteando todo tipo de obstáculos. Un juego que, a priori, parece más propio de una portátil o smartphone que de una consola de salón. No obstante, el título sabe cómo enganchar y nos sorprenderá con una dificultad notable. Así pues, el principal protagonista es el líquido, cuya consistencia en contraposición a las mecánicas del escenario hará que llegar de A hasta B resulte de lo más estimulante.

En este sentido, no estamos propiamente ante un juego de puzles sino ante una especie de plataformas, donde nuestra destreza será la principal herramienta, y la capacidad de conocer el escenario y recordar sus trampas resultará crucial para acabar cada nivel. Dicho lo cual, atravesaremos trampillas, una selva, el cuerpo humano… una variedad de recorridos que se complementarán con los diferentes tipos de líquidos que manejaremos. Estos dos factores serán, en esencia, lo que defina las dinámicas del título.

Gran parte de su acierto estriba en su capacidad de motivación. Si bien se echan de menos los check points, podemos saltar niveles al ‘llorar’. Hasta en dos coasiones tendremos la oportunidad de repetir esta triquiñuela antes de tirar el mando por la ventana ya que, repetimos, su dificultad llamará vuestra atención. Si queremos utilizar de nuevo esta opción el juego nos exigirá completar el desafío perdonado.

Para que os hagáis una idea, un liquido baja, esquiva el fuego, el aire frío, se bifurca… en todas esas acciones perder parte de nuestra composición será más veces la regla que la excepción, por lo que alcanzar la meta supondrá toda una satisfacción. Además conseguir hacerlo con trofeo nos incentivará a jugar una y otra vez el título.

En definitiva, un juego con clase y con un diseño notable, portador de la magia de la escena indie. Escenarios variados, con detalles cuidados pero sin alardes ni excesos. A nivel sonoro responde a la perfección y consigue, en conjunto, generar un clima lo suficientemente absorbente como para hacernos disfrutar de su jugabilidad. Un viaje entretenido que combina con gracia la diversión y el desafío.

Imágenes del juego

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