Japan Studios es el lugar donde Gavin Moore (Getaway, Cyberspeed, Alfred Chicken…) decidió hace algún tiempo exiliarse de su Europa natal para saborear las mieles que se cuecen en Japón, cuna de los videojuegos desde mediados de los 80 cuando el poder de Nintendo se hizo con el hueco dejado por los americanos de Atari, Colecovision e Intellivision con el crack del 83.

El caso es que Puppeteer es un juego que mira bastante a las obras más clásicas de los videojuegos, envolviéndolo todo con un bonito papel de regalo que luce más bonito gracias al poder gráfico de una PS3 a la que quieren jubilar antes de tiempo. Y es que este juego es, también, la demostración de una política que a Sony le ha venido muy bien en los últimos tiempos, con grandes producciones que ha camuflado de ‘indies’ pero que tienen tras de sí una enorme cantidad de trabajo y, sobre todo, de talento.

Un títere sin cabeza

Kutaro es una marioneta a la que han cortado la cabeza o, mejor dicho, se la han quitado de un bocado. Y el responsable es el Rey Oso Luna, un malvado que convierte a las ánimas de los niños en muñecos de madera en un mundo sacado directamente de lo que parece un increíble teatro de marionetas.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

Kutaro, por haber perdido la cabeza, tendrá que buscarse la vida y equiparse con una de las 100 que hay repartidas por el juego y que podemos coleccionar y, lo más importante, tienen un poder oculto que podemos poner en marcha en determinados puntos del escenario.

Pero antes, debéis saber que el juego nos pide que corramos, saltemos, nos agarremos y luchemos por unos escenarios 3D realizados con un talento impresionante. Unas fases que recuerdan a esos viejos plataformas que se atrevieron a hacer evolucionar el género allá en la década de los 90, cuando PSX y Saturn nos metieron en la revolución poligonal. Y por eso, Puppeteer huele al Clockwork Knight de SEGA y a otros muchos de entonces.

Pero ahí se acaban los parecidos: en que ambos son plataformas, porque en la ambientación y las pretensiones de Puppeteer hay mucho más. Tanto como su ambientación, soberbia, que está planteada de tal forma que es como si los que jugamos nos encontráramos sentados en la platea de un teatro viendo una representación. Los escenarios aparecen y desaparecen como si un grupo de tramoyistas moviera cada elemento de la escena y por si acaso tenemos dudas, hay una voz que narra todo lo que ocurre en la obra mientras el público que nos acompaña muestra sus emociones con risas, aplausos, interjecciones por los sustos y suspiros de alivio al ver que Kutaro esquiva con talento el peligro.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

La obra de teatro de Kutaro

El juego se divide en siete actos en los que nuestro protagonista debe ir recogiendo las distintas cabezas para ponerlas en marcha en puntos concretos del mapa. Si un enemigo nos toca, perderemos la mollera y no quedará más remedio que recuperarla en un corto espacio de tiempo o la perderemos. ¿Y qué significa eso? Pues que si estamos en una zona donde debemos usar la cabeza de araña y la perdemos, tendremos que ponernos otra de las que hayamos recogido y ese poder especial no podremos ponerlo en marcha.

Por ejemplo, la cabeza de hamburguesa activa la comida, la del murciélago es muy útil en el nivel de la azotea pero lo importante es que hay ciertos enemigos que serán más sencillos de derrotar con la cabeza correcta. Justo debajo podéis ver el resumen de las que podemos recoger por cada acto, que se irán almacenando en una especie de ‘hall of fame’ que podemos consultar saliendo al menú del juego.

Cada uno de los actos se divide en pequeñas escenas que concluyen la mayoría de ellas en el enfrentamiento contra un ‘final boss’ de esos que son más complicados de matar. Y es que como buen plataformas, Puppeteer sigue a rajatabla los preceptos fundamentales de alternar enemigos sencillos con obstáculos en el escenario. Maravilloso.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

Kutaro manostijeras y su hada

Uno de los poderes que podrá recibir Kutaro serán las tijeras con las que puede cortarlo casi todo. Esto incluye a enemigos finales y, más importate todavía, tejidos y papeles con los que podremos movernos por los escenarios cortando las costuras señaladas en ciertas piezas de tela y que nos permitirán alcanzar lugares del mapa esenciales para pasar a la siguiente escena.

Pero también, Kutaro estará compañado de un amigo que en el primer acto es un gato pero que luego se sustituye por un hada. Este personaje es 100% controlable por nosotros, con el stick derecho del pad y con R2 para decirle que investigue los distintos elementos de la pantalla. Eso significa que podremos mirar tras un cuadro, unas rejas, un enemigo o cualquier elemento de la escena para recuperar pequeños cristales amarillos.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

Más que un plataformas

Puppeteer es un plataformas al vieja usanza y todo su desarrollo es un ejercicio de nostalgia que, como ya os contamos antes, se inspira en otros títulos clásicos. Pero también es cierto que el trabajo de ambientación es tan distinto y original que cualquier parecido con otros nombres que podáis tener en la cabeza pasa desapercibido a los ojos de quien disfruta de esta maravilla.

¿Hay que saltar? Sí. ¿Hay plataformas a cascoporro? Sí. Pero no por eso deja de ser un juego tremendamente complejo en su experienca global, la que incluye la narración de un cuento que por momentos cambia el teatro de marionetas por los libros estos que al pasar cada página forman figuras 3D, planas, de un castillo o una mazmorra. Ese ritmo visual de Puppeteer es casi tan importante como lo que hacemos porque el juego de Japan Studio está diseñado para cautivar.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

Y uno de esos elementos es la música. Gavin Moore y su ‘trooupe’ japonesa han cuidado cada detalle, cada risa del público o exclamación ante lo que ocurre en pantalla, pero también cada uno de los acordes de su música. La banda sonora de Puppeteer está realizada por el gran Patrick Doyle, compositor de cabecera de las películas de Kenneth Branagh en los 90 (Mucho ruido y pocas nueces, Hamlet, Frankenstein, etc.) y que últimamente ha llegado a hacerse con los ‘scores’ de exitazos como Harry Potter y el Cáliz de Fuego.

La banda sonora de Puppeteer es soberbia, espectacular, mezclando todo tipo de melodías y, lo más importante, amoldándose a la acción del juego de una forma absolutamente brillante. Desde los tiempos del Lair para PS3 y su ‘score’ compuesto por John Debney no escuchábamos algo tan completamente impresionante como este ‘score’ del escocés.

Análisis de Puppeteer en Gamerzona.

Una delicia sólo en PS3

Sin duda estamos ante un juego que va más allá de la diversión y que quiere que nos metamos de lleno en una experiencia diferente, muy divertida y realizada con un talento descomunal. Está claro que no se inventa nada nuevo que no hayamos visto antes en cientos de juegos de plataformas, pero Puppeteer lo hace con tal sutileza, ritmo y calidad que, sin ninguna duda, nos encontramos ante uno de esos títulos que hay que tener, sí o sí, en la colección de imprescindibles de PS3.

Maravilloso.

Imágenes del juego

Vídeo del juego

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  • Anónimo

    El juego esta muy bien hecho pero sacar el trofeo de las lágrimas de los zapatos de madera se han pasado tres pueblos

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Comentarios

1 comentario
  1. Anónimo 29 May, 15 9:01

    El juego esta muy bien hecho pero sacar el trofeo de las lágrimas de los zapatos de madera se han pasado tres pueblos

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