Red Faction: Armageddon es una oda a la destrucción. Contra todo pronóstico, Volition optó por un cambio de rumbo en la serie. Si bien recoge gran parte de los elementos que dotan de personalidad a la serie, como la destrucción de escenarios y, ahora, reparación de los mismos, deja a un lado el estilo sandbox para ofrecernos un frenético ritmo líneal y guiado.

Es indudable que, a priori, dicho cambio puede ser visto con recelo por algunos acérrimos. Nada más lejos de la realidad. La nueva fórmula funciona y consigue ofrecer grandes dosis de acción sin complejos, con un estilo de juego muy entretenido. El juego tiene sus fallos, pero difícilmente pueden ser atribuibles al cambio de planteamiento. En este sentido, el mundo abierto deja paso a una aventura tutelada en la que iremos apolastando toda clase de bichos y criaturas.

El argumento, simple y sin profundidad, nos sirve de excusa para adentrarnos en un brutal shooter en tercera persona. Una vez más descendemos al subsuelo y la liamos parda con un gran abanico de armas y un sinfín de enemigos. En esta ocasión encarnaremos a Darius Mason, descendiente de los protagonistas de Red Faction: Guerrilla y nos sumergiremos en una entretenida propuesta capaz de enganchar y conseguir momentos realmente buenos.

Como decíamos, el juego abandona el mundo abierto y nos propone una aventura guiada. En ella deberemos avanzar en las cerca de 12 horas que dura el mismo, empleando todo tipo de armamento. Es precisamente este uno de los puntos fuertes del juego. Si a la capacidad de destruir escenarios unimos la posibilidad de aplastar bichos con toda clase de armas, imaginaros el resultado. Además, una de las claves será la reconstrucción de elementos del escenario gracias a una de las capacidades de nuestro personaje. Un factor que jugará un gran papel en la jugabilidad y que los fans recibirán con los brazos abiertos.

Retornando a las armas, todas llevan un diseño realmente elaborado y han sido construidas con gran efectividad. Contaremos con Pistolas; Cañón de Plasma, esencial en demoliciones y asalto pesado; Granada de Pulse, que es un potente lanza granadas; Lanzador de Cargas, capaz de proyectar potentes cargas de largo alcance; la XNG 5000, capaz de adherirse a enemigos o construcción y, pasado un periodo de tiempo, provocar una potente destrucción; o, por ejemplo, la Pistola Magnética que, en dos tiempos, nos permite ubicar un imán en un punto A que, al colocar otro imán en el punto B propulsa el primero hacia el segundo con espectaculares resultados. En fin, un abanico amplio creado expresamente para divertir e impresionar a quienes lleven ya un tiempo en esto de los shooters.

Durante la partida, podremos incrementar ciertas funciones comprando Mejoras con la chatarra que vayamos encontrando. Sinceramente, al final obtendremos un gran número de armas y mejoras, por lo que no hemos de preocuparnos en demasía por aquello que escojamos. La curva de dificultad no es muy alta pero lo suficiente como para ofrecer una grata experiencia a todo tipo de gamers. El juego alcanza puntos de gran nivel y los combina con otros algo irregulares para, en global, ofrecer una experiencia notable. No decepciona y ofrece momentos realmente impactantes. Además, el modo campaña viene compañado por un modo Infestation en el que hacer frente, junto a tres enemigos más, diferentes hordas enemigos. Por otro lado, el modo Ruin, nos retará a destruir diferentes elementos en el menor tiempo posible. Eso sí, no busquéis más opciones multijugador porque, lamentablemente, no las hay.

A nivel gráfico responde perfectamente y el hecho de haber abandonado el mundo abierto ha posibilitado un avance notable en este sentido. Sigue siendo igual de espectacular que siempre y ofreciendo una jugabilidad notable. Gustará a quienes busquen acción y cuenta con un gran número de horas de juego, motivo por el cual no decepcionará en absoluto a aquellos que piensen hincarle el diente. Un juego notable, con aspectos a mejorar pero capaz de enganchar y entretener que, a fin de cuentas, es el objetivo.

Imágenes del juego

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