Es curioso ver cómo pasan los años y hay nombres que apenas se desgastan: unas veces están un poco más arriba y en otras pasan un poquito más desapercibidos, pero por regla general suelen mantener una línea de regularidad constante. Y es el caso de esta saga de Tecmo Koei que nos trae ahora su nuevo Samurai Warriors 4.

Seguro que aunque no seáis muy aficionados a esta serie, o a su hermana melliza Dinasty Warriors, tenéis unas ligeras nociones de cuál es su desarrollo. Por decirlo rápidamente estamos ante una evolución de los viejos desarrollos arcade donde los enemigos nos atacaban en hordas y nosotros simplemente debíamos limpiar todo el escenario.

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Obviamente no podemos decir que estos juegos sean herederos directos de un buen Gauntlet o un Smash TV, pero desde luego mantienen esa esencia de ponernos en un escenario y tener que enfrentarnos a decenas de miles de enemigos que nos atacan sin descanso. Entre otras cosas porque Tecmo Koei ha pasado esa vieja idea por el tamiz de la cultura japonesa para darle una coherencia a todo el conjunto.

Si nos referimos a Samurai Warriors 4 con términos actuales, estamos ante lo que llamaríamos un ‘hack’n slash’ donde el primer objetivo es pasar por encima de los ejércitos enemigos y luego, después, preocuparnos de otras cosas como la gestión del personaje o la misión que debemos completar. Pero empecemos por el principio.

El Japón feudal y su modo historia

Samurai Warriors 4 cuenta en su Story Mode con una historia que refleja las batallas más importantes producidas en Japón entre diez familias durante el llamado periodo Sengoku, que duró casi 150 años desde 1467 hasta 1615, y que localiza todas sus fases en los territorios donde tuvieron lugar esos ‘encontronazos’.

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El desarrollo siempre es el mismo y comienza con una misión de la que nos explican los antecedentes, lo que ocurrió, quién se enfrentó y nos ponen unos objetivos. Estos, como siempre, tienen que ver con acabar con un enemigo, con sobrevivir al asedio de alguna de nuestras posiciones o en el más común de los casos, ir asegurando las zonas del mapa para ir comiéndole terreno al adversario hasta derrotarlo.

Todas estas cosas son siempre igual y se llevan a cabo de una única manera: acabando con todos los enemigos que nos salen al paso y que, si ya conocéis a esta saga y este género, tiene sus muchas semejanzas con eso que se ha dado en llamar ‘hack’n slash’. Eso sí, en este Samurai Warriors 4 la cosa no es tan técnica como en un God of War y con pulsar los botones del pad impulsivamente ya conseguiremos (muchos de) nuestros objetivos.

Los guerreros de Samurai Warriors 4

Antes de empezar cada fase nos dejarán escoger a dos combatientes, uno que es el llamado principal y el otro es el secundario, y podremos alternarlos durante la partida. ¿Qué objeto tiene esto? Pues el ir haciendo un poco más amena cada batalla ya que al ir cambiándolos vamos variando la forma (un poquito, tampoco mucho) de realizar los combates.

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Por ejemplo, si escogemos a Shingen Takeda y a Yukimura Sanada, el primero puede aquiparse con un caballo y pasar por encima de los enemigos sin bajarse mientras arrea mandobles con su hacha gigante. A pie es lento, y la ayuda del equino mejorará su velocidad. Sin embargo, Sanada es más ágil y es casi mejor mantenerle a pie repartiendo estopa a diestro y siniestro.

Cada uno, además, cuenta con sus ‘stats’ que van subiendo de nivel con toda la experiencia que vamos recogiendo durante los combates. Cada enemigo eliminado nos reporta una pequeña cantidad y a medida que la sumamos, podemos ganar mayores niveles de vida, ataque, velocidad, Musou, defensa y habilidad para disponer de monturas.

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Durante los combates también podremos ir recogiendo oro para luego adquirir items y armas mejores con las que personalziar a nuestro héroe en opciones como el Dojo, que nos ofrece bastante libertad para crear desde ¿cero? a uno de estos ‘warriors’.

Por cierto, en Samurai Warriors 4 hay un total de 55 guerreros que podremos ir consiguiendo poco a poco y que podrán formar parte de los duos que entran en las batallas y que cada uno tiene, más o menos, una serie de habilidades distintas que casan mejor con unos que con otros. En este punto no os aconsejamos escoger entre dos personajes con un ‘Proficiency’ muy parecido, por que no notaréis muchas diferencias en el cambio.

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El ‘Proficiency’ es el equilibrio que hay entre cuatro aspectos de cada guerrero: los ataques normales, los ‘power attack’, los ‘hyper attack’ y las habilidades espcíficas. Cada uno de estos cuatro apartados puede mejrorarse con items que se equipan y suben ese ‘stat’ concreto, así que mirad mucho qué mejoráis y a quíen para conformar grupos bien avenidos.

Los combates los carga el Musou

El gran pilar sobre el que se sustenta este Samurai Warriors 4 son los combates. Esa es la piedra angular del juego y la parte que nos tiene que gustar para que nos ‘enganchemos’ a su historia y o cualquiera de los otros modos que habitan en él. Por que eso de saber un poco más de lo que ocurrió en Japón entre el siglo XV y XVII está muy bien, pero a lo mejor nos apetece hacer otras misiones más… libres.

Para eso Tecmo Koei se ha inventado los otros modos, que son el ‘Free’ donde podremos escoger cualquiera de los escenarios que hayamos superado dentro del modo historia y rejugarlos escogiendo los personajes protagonistas que más nos gusten; el Chronicle Mode, que viene a ser una especie de historia personal con el guerrero que queramos, con el que saldremos a buscar aventuras por medio mundo (japonés, claro está); y por último está el Dojo, del que ya os avanzamos algo anteriormente.

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Todo eso es más que suficiente para que estamos ante un juego muy básico pero con un enrevasado sistema de fases que nos van a obligar a echarle muchas horas. Tened en cuenta que cada mapa tiene sus muchas estancias que hay que ir abriendo y limpiando a medida que completamos objetivos secundarios. Y en conseguirlo, creernos cuando os decimos que se tarda un rato. No son dos o tres horas, pero una se nos puede ir fácilmente.

De todas formas, precisamente gracias a esa estructura, el juego funciona por que permite echar unas partidas relativamente cortas y que empiezan y acaban con cada mapa, lo que nos deja guardar y volver en otro momento, cuando tengamos tiempo o ganas de conseguir oro y otros ítems.

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Ese componente ‘conseguidor’ de ir mejorando al héroe le da una mayor profundidad de la que parece, aunque está claro que su auténtico cogollo está en los combates, las luchas, los enfrentamientos contra miles de enemigos que parecen estar ahí simplemente para que les pasemos por encima. ¿Pero acaso no era igual de divertido acabar con los fantasmillas del Gauntlet de Midway?

Lo esperado para un Samurai Warriors. ¿no?

Lo bueno de sagas tan longevas o, cuando menos, de estos conceptos tan básicos que han demostrado su eficacia juego tras juego, es que no engañan a nadie. Desde el horizonte se les ve venir y ofrecen lo que uno ya sabe que tienen. Otra cosa es que su desarrollo os parezca una genialidad por su diversión y simpleza o que lo despreciéis justo por lo contrario, por ser extremadamente repetitivo.

En cualquiera de los dos casos no habrá nada nuevo bajo el sol ya que esta franquicia ha sido siempre de la misma manera y solo ahora, en su lanzamiento para PS4 (ojo, ya llegó un Dinasty Warriors 8 hace unos meses), los chicos del Omega Team han optado por no complicarse la vida, dejando todas las versiones a un (casi) idéntico nivel: tanto en PS4, como PS3 y PS Vita.

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Samurai Warriors 4 es un juego cross-save (cross-buy no) entre plataformas, por lo que podremos ir terminando por la calle y con una PS Vita esa fase que en PS4 se nos estaba resistiendo y, al volver a casa, seguir con la máquina de sobremesa. Es más, si vemos que no conseguimos pasar de nivel, siempre podemos recurrir al cooperativo, bien con un amigo en la misma PS4 y haciendo ‘split screen’ (pantalla partida) o a través de la red, desde otra consola.

En lo que tiene que ver con su apartado gráfico, Samurai Warriors 4 no es precisamente un juego que destaque por su ‘engine’ de nueva generación. Al revés, huele a tener un corazón híbrido donde las formas de PS3 se camuflan bajo las texturas de mayor calidad que puede poner en marcha PS4. Esto vuelve a convencernos de que alhgo está pasando para que la tendencia no haya cambiado demasiado, un año después de haber llegado a las tiendas las nuevas consolas.

En lo que sí hemos notado un salto de calidad es en algunos elementos. Mientras los guerreros protagonistas o algunos jefes brillan con luz propia por su trabajado diseño, luego esto contrasta con la apariencia de los enemigos o los escenarios. Aunque si somos justos, esta rebaja tiene todo el sentido ya que si todos los que no atacan contaran con el mismo nivel de detalle que nuestro héroe, PS4 explotaría de tanto trabajo.

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Los escenarios, por cierto, están en consonancia con los enemigos y apenas destacan. También es cierto que durante los combates apenas hay tiempo para fijarse en el paisaje, pero algo más de vegetación, frondosisdad y exhuberancia no le hubieran venido nada mal a Samurai Warriors 4.

Un juego que gustará a los que conozcan la franquicia y ya hayan disfrutado de alguno de los títulos anteriores y que quieran poner por encima de virguerías gráficas su diversión y ‘jugabilidad’. Por que el título de Tecmo Koei no pretende abrir nuevas barreras técnicas a 1080p, sino entretener ofreciendo la fórmula Musou de siempre.

Y aunque pudiera parece fácil, no lo es. Por eso que cuanto más conozcas cómo es y cómo se exprime al 100% uno de estos juegos, más feliz y entretenido te encontrarás con Samurai Warriors 4.

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