Acción, violencia, conducción, libertad… Sleeping Dogs ha combinado los mejores elementos del ‘sandbox‘ y ha evolucionado hasta convertirse en una de las grandes sorpresas del año. Un título capaz de entretener durante horas y mirar con la cabeza bien alta a los máximos exponentes del género. A continuación, te explicamos por qué Sleeping Dogs supone, por encima de todo, una apuesta sobre seguro.
Como decíamos, el progreso de Sleeping Dogs ha sido sobresaliente. Tras un accidentado desarrollo, en principio se planteó como una entrega más para la saga True Crime, el título resucitaba con entidad propia de la mano de Square Enix. A partir de ahí, el trabajo de United Front se ha posicionado como una de las mejores propuestas del año, gracias a un efectivo planteamiento de juego, una trama absorbente y, en definitiva, un esquema sólido y bien ejecutado.
La historia de Sleeping Dogs nos sitúa en la agitada Hong Kong. Encarnaremos a Wei Shen, un policía que deberá regresar a las calles que le vieron nacer para infiltrarse en las entrañas de las tríadas. Lo cierto es que su planteamiento, sin inventar la pólvora, sirve de excusa perfecta para articular cada uno de los tres componentes principales de su jugabilidad: el combate cuerpo a cuerpo, los disparos y la conducción. Eso sí, trenzará cada secuencia con un notable ritmo narrativo, a menudo a la altura de las mejores películas del género.
En este sentido, cabría destacar su cuidada ambientación. Todos los apartados del título, narrativo, jugable y técnico trabajan como un solo puño, y golpean con gran efectividad. El doblaje, intercalando el inglés con la lengua nativa, es impresionante, y la ciudad respira vida en todos y cada uno de sus rincones. No faltarán guiños al género ni la presencia constante de la violencia, presente en cada compás de su historia.

Respecto a la jugabilidad, el pilar que más llamará vuestra atención, y sobre el cual se asienta el peso de la acción, será el de los combates cuerpo a cuerpo. El juego permite disfrutar de un amplio abanico de golpes que incorporaremos de forma gradual conforme avancemos en la aventura. Para que os hagáis una idea, el juego basa la acción en golpes sencillos, contragolpes y la ejecución de atractivos combos.
Pero sin duda, lo más impactante serán las ejecuciones interactivas con objetos del escenario. Podremos utilizar un cierre de un establecimiento para aplastar a nuestro rival, o reventar una inmensa pecera con su cabeza. Acto seguido, puedes recoger un pez del suelo y utilizarlo como arma para el ataque. El resto de movimientos se complementará con la posibilidad de agarrar al enemigo y realizar atractivas llaves, con una fluidez que pocas veces hemos visto en un título de su estilo. Además, tanto en las peleas directas como en las secuencias de disparo, gozaremos de diferentes efectos cinematográficos, muy acordes con la esencia del título.

Su sistema de progresión estará directamente relacionado con la historia. Realizaremos misiones como policía, como infiltrado en las tríadas, o como ‘buen samaritano’ de los ciudadanos de Hong Kong. Todas estas misiones nos proporcionan niveles de experiencia, como policía y como infiltrado, que canjearemos por diferentes habilidades en el juego. Pero además, la exploración en el título tendrá su recompensa ya que al localizar estatuas (entre muchos otros objetos) podremos aprender nuevos golpes y mejorar nuestras artes marciales al devolverlas al gimnasio, su lugar de origen.
El resto de apartados de la jugabilidad mantienen un nivel notable, si bien presentan aspectos por pulir. Por ejemplo, conducir será una autentica delicia, pero los giros de la cámara al realizar ciertas maniobras resultarán algo confusas. Por otro lado, el sistema de disparo es básico y cumple, en definitiva, su cometido. Ahora bien, unidos los tres elementos la ecuación nos otorgará un sobresaliente título de acción, y te aseguramos que sabrás perdonar ciertos matices gracias a la experiencia global que ofrece el juego.

A nivel técnico, el título mantiene el listón muy alto. El brillo de las superficies, la iluminación o el detalle de nuestra vestimenta nos han dejado un gran sabor de boca. En conjunto, goza de un gran diseño artístico, con una recreación muy lograda, ya sea en los puestos ambulantes como en los rincones que esconde la ciudad. Por otro lado, la respuesta de los personajes no jugables a nuestro comportamiento es encomiable, si bien observaremos algún NPC repetido y algo despistado, lógico si tenemos en cuenta la magnitud de este proyecto. Respecto al apartado sonoro, el juego luce una gran variedad de sonidos ambientales, diálogos elaborados y actuaciones impecables. Por ello, pese a contar con voces traducidas, valoraréis de forma positiva jugarlo en su versión original.
Por último, señalara que si bien no contamos con un multijugador online, sí disfrutaremos del componente social del título. Podremos hacer públicas nuestras puntuaciones, superar récords de conducción y picarnos online con la comunidad de su club social. Además, la campaña ofrecerá una duración notable, reforzada por las actividades de ocio, la decoración del inmobiliario o la ropa que vaya adquiriendo nuestro protagonista.

En síntesis, Sleeping Dogs supone una alternativa perfecta a los mejores títulos del género. Un título que incorpora los cánones habituales de los juegos de acción sobre mundo abierto y destaca en el aparatado de acción, en concreto, en los combates cercanos, donde se sitúa muy por encima de la media. Un juego imprescindible para los amantes del ‘sandbox‘, y perfecto para quienes quieran obtener diversión de manera rápida y sencilla. No te decepcionará.

