Una nueva entrega de la serie Total War y, aunque parezca mentira, otro juego que nos vuelve a sorprender aunque sólo sea por la magnitud que alcanza en muchos aspectos y que le hacen ser el más grande de todos los que han aparecido nunca: por números y por cantidad de opciones que no van a dejar a la comunidad de fans indiferentes. Mirad.

 Análisis GamerZona de Total War Rome II.

Vuelve a los orígenes

Total War Rome II es la continuación espiritual del primer Rome que salió a la venta en el año 2004 (tercero de la saga tras Shogun y Medieval) y del que coge el nombre y muchas de sus opciones pero multiplicándolas por diez, que es el número de años que casi han pasado. Así, The Creative Assembly ha vuelto a uno de sus grandes éxitos, a una época que está más cerca de nuestra cultura que de otras incursiones, igual de excelentes, pero que no tocan tanto nuestra fibra sensible latina. Y es que el imperio romano es siempre una buena razón para volver a jugar a conquistar el mundo y a fe que Total War Rome II lo consigue sobradamente.

Para empezar podremos elegir entre una de las ocho facciones que vienen con el juego: romanos, macedonios, icenos, suevos, partos, egipcios (ptolomeicos), cartagineses y arvernos. Más tarde, gracias a DLC, llegarán otros cinco más, los atenienses, espartanos, epirenses, pontoneses y los seleucidas. Es decir, hasta 13 civilizaciones que podremos coger a nuestro mando y colocarlos en lo más alto del mundo conquistando uno de los mapas más grandes que han visto la historia de los videojuegos.

Porque una de las cosas que tiene este juego es que podremos gobernar cada uno de esos pueblos como queramos, eligiendo el camino que más nos convenga para acabar con los imperios enemigos y con el único fin de cambiar la historia. Y es que, ¿por qué tienen que ganar siempre los romanos?

Un mapa inmenso

Total War Rome II cuenta con uno de los escenarios más grandes de la saga, por no decir el que más, ya que abarca no sólo a todo el Mare Nostrum sino un poquito más allá. Esto tiene una explicación y es que sus creadores han querido que cada palmo del terreno (y un pelín más) que los romanos tuvieron bajo su control estuviera dentro del juego aunque fuera para que después, nosotros, llegáramos con la intención de cambiar la Historia.

Así, podremos elegir entre cualquier de los pueblos que hay desde las islas británicas (Britannia) hasta la Palestina representada en el juego como Nabataea pasando por todos los pueblos del centro y el sur de Europa, el norte de África como Mauretania o Aegyptus o los más orientales de la actual Irán, Irak o Paquistán. Y es que debéis tener en cuenta que los hechos que narra el juego se inician con las guerras en la península itálica previas a la creación misma del imperio romano y será misión nuestra si elegimos a los hijos de Rómulo y Remo llevar a cabo esa unificación.

Así que para que os hagáis una idea, el comienzo del juego podemos datarlo en el año 343-341 a.C. cuando se llevan a cabo las primeras guerras samnitas por el control del Lazio, ya sabéis, la parte central de la península itálica y que es donde se encuentra Roma rodeada de sus siete colinas que la protegen. Es ahí donde da comienzo el juego y a partir de entonces debemos tomar la decisión de qué queremos hacer.

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

Gestión, política y ejércitos

Para los que no conozcan la saga, Total War Rome II consta de dos grandes apartados que son la clave de su enorme éxito: la gestión administrativa y política de nuestro pueblo y las batallas, el aspecto militar. Una y otra están separadas por una barrera muy clara que sus creadores siempre han querido dejar ahí a la vista para que cualquier jugador pueda elegir en todo momento si decantarse por una u otra o, por el contrario, disfrutar de las dos.

Habrá quien prefiera mandar a sus ejércitos por el campo de batalla o quedarse en casa y subir impuestos a sus ciudadanos, el caso es que queramos la parte que queramos, Total War Rome II está preparado para dejarnos satisfechos y lo hace al principio sobre un modo muy sencillo que es el de Campaña. En él no jugaremos con absoluta libertad y tendremos que cumplir unos objetivos como conquistar un número de territorios concreto, anexionarnos a algún enemigo o investigar y conseguir algún hito tecnológico. Así iremos avanzando y comprendiendo cuál es su funcionamiento de un Total War (si es que no lo conocéis a estas alturas).

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

La parte de gestión es la que sin duda más cambios suele introducir ya que dependerá mucho de la civilización que escojamos y eso, a su vez, tiene que ver con la dificultad de la partida. No será lo mismo llevar a los romanos con toda su bestial maquinaria de guerra que a un pueblo apartado que tiene peores vías para alcanzar la gloria tecnológica necesaria para conquistar a sus vecinos.

Además, en Total War Rome II podremos gestionar nuestras capitales y hacer que se expandan a medida que nuestras conquistas van aumentando. Ese crecimiento tiene un objetivo y es el de hacer viable esa expansión. Por eso es obligatorio conseguir dinero con el que sustentar las campañas pero, a su vez, no descuidar otros aspectos como son el conocimiento y la investigación. Cuanto más culto es un pueblo más posibilidades hay de llegar a acuerdos con otras civilizaciones y llevar una existencia más tranquila que la del ‘pillum‘ todo el día. Lógicamente, habrá momentos en los que no haya otra opción y recurrir a las legiones será nuestra única opción ante un vecino que quiere acabar con nosotros.

De ese equilibrio nace la disyuntiva de dedicarle muchos recursos a la guerra o no. Un ejército más grande no garantiza el éxito ya que todo el dinero invertido en el frente suele descuidar la retaguardia, lo que hará que nuestras ciudades sean más vulnerables. Por eso, es importante fortificar los puntos estratégicos del mapa para obligar al enemigo a gastarse su dinero en conocimientos (armas de asedio) que quitará de la primera línea de fuego. Eso nos beneficiará, pero ojo, querer atender en todos los sitios tiene el problema de la necesidad de generar mucho dinero y apretar con impuestos a la plebe nunca es buena solución.

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

Y es que tan importante como las guerras fuera de nuestras fronteras serán las que se desarrollen dentro. Los poderes políticos alentarán revueltas y la democracia, en ciertos momentos de crisis, podría verse amenazada por la tentación del imperio y los plenos poderes de alguno de sus generales. Ahí es donde entra nuestra decisión de acabar con las amenazas magnánimamente o con puño de hierro provocando un baño de sangre.

Pero una vez que todo está tranquilo de puertas hacia dentro, toca mirar hacia otro territorios y el único camino de expansión real (en aquellos tiempos) es la del mar. El pueblo que controla el Mediterráneo es el que controla el mundo y eso hay que tenerlo muy en cuenta. Así que si tu civilización no tiene salida al mar, ¿qué hay que hacer? Pues por muy buen rollito que quieras tener con tus vecinos y mucho lema en plan “Peace” que tengan tus políticos, al final no te quedará más remedio que guerrear para obtener un puerto en el mar.

A partir de ese momento podrás expandirte, crear rutas de abastecimiento y, muy importante, acceder a la tecnología de guerra que te llevará a conquistar otros territorios, primero, creando cabezas de playa en pequeños asentamientos y después, transportando a más efectivos para afianzar el enclave.

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

¿Y las batallas qué?

Pues ya llegan. Están aquí. Precisamente, eso que decíamos de afianzar el enclave es fundamental pero hasta ese momento quien no desee entrar en un batalla, Total War Rome II se lo permite. Es decir, que podemos limitarnos a jugar sobre un mapa como si de un juego de mesa se tratara y dejar a la máquina que decida los ganadores y vencedores de cada enfrentamiento, sin necesidad de que gastemos nuestro tiempo si no queremos.

Pero como uno de los grandes atractivos de esta serie son sus batallas, las más grandes y numerosos que existen, pues sería una pena que echarais una partida y no probarais lo que se disfruta al comandar a miles de soldados que sienten y padecen porque como viene siendo habitual en la serie, cada uno de nuestros hombres se cansa de ir andando, de sujetar la lanza o de perder a su líder. Esa mezcla de aguante físico y mental hace que el juego tenga una profundidad increíble y es que no es lo mismo batallar bajo la lluvia y en un cenagal que hacerlo al sol y con temperaturas agradables.

Lo primero que hay que decir es que los ejércitos que manejamos en las batallas son el resultado de lo que gestionamos en la ‘otra’ pata de Total War Rome II, es decir, que si imaginamos unas tropas compuestas exclusivamente de infantería y onderos y no ponemos lanceros, nuestros hombres a pie serán presa fácil de las unidades a caballo enemigas. Pero igual pasa al contrario si no fabricamos soldados rápidos como los equites, no podremos contar con el factor sorpresa de partir en dos al adversario o atacarle por los flancos y la retaguardia. Por eso, siempre es bueno tener en la cabeza cómo queremos que nuestro ejército se comporte y adiestrarle en ese sentido.

Con otro tipo de batallas ocurre lo mismo. No podemos intentar conquistar una ciudad amurallada si no tenemos investigadas las armas de asedio que son fundamentales para doblegar su resistencia. Por eso, cuando tengamos en el mapa táctico a tiro una capital o un enclave con cierto grado de fortificación sin haber investigado antes nada, cualquier batalla que iniciemos lo único que hará es que consumamos recursos y dinero en balde. Ganar sería complicado pero de hacerlo, el precio sería tan elevado que podríamos pagarlo más tarde dejando desprotegidas otras áreas del imperio.

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

Conclusiones finales…

Total War Rome II es de esos juegos que uno disfruta durante muuuuucho tiempo por la profundidad que ofrece a la hora de jugar. Tiene dos vertientes bien diferenciadas de gestión y guerra y no descuida ninguna de ellas, alcanzando el grado de sobresaliente en las dos. No creáis que por tener esa bicefalia deja a medias al que lo juega, al revés, disfrutar de sus dos caras es garantía de estar liados con él meses, sino años hasta sacarle todo su jugo.

Pero no creáis que sólo de estrategia o gestión vive este Total War, no. También ofrece su porción de potencial gráfico con unas batallas que son las mejores de toda la serie y, por tanto, las mejores que hayáis visto nunca en un PC: por cantidad de unidades que pueden ser miles o decenas de miles, por su detalle, por su fidelidad histórica y por la cantidad de opciones que tenemos para comandar la batalla desde el punto de vista que más nos guste.

Pensaréis, como siempre ha ocurrido, que Total War Rome II pedirá mucho PC y lo cierto es que no viene de ahora esa exigencia sino que ya desde el Shogun 2 sus requisitos eran bastante elevados. Y curiosamente la tarjeta gráfica tiene su importancia, pero no tanta como en otros títulos donde sí es clave. En este juego de The Creative Assembly el procesador y la memoria de nuestro PC tienen mucho que decir ya que, al margen de la cantidad de unidades que se muestran en pantalla, la mayor parte de sus exigencias tienen que ver con los procesos asociados a la IA (como dijimos antes: fuerza, moral, etc.). ¿Os imagináis lo que supone calcular lo que hace cada uno de los 6 ó 7.000 unidades que aparecen en pantalla y después dibujarlo con un grado de realismo tan alto?

Análisis GamerZona de Total War Rome II.

El juego tiene también su parte multijugador pero la verdad, el cogollo está en el offline. Se agradece que podamos echarle unas batallas al vecino o a un amigo, pero la parte del León siempre será la de crear y hacer evolucionar a un imperio que acabe con todos los demás. De todas formas, una vez probada esta posibilidad de guerrear online te entra un furor por conquistar a los jugadores de la comunidad Total War que puede hacer que te descuides de tus obligaciones en el modo Campaña.

Total War Rome II es el mejor y mayor lanzamiento del año que podrán vivir los amantes del PC. Los de verdad, los que se pirran cuando ven una pantalla de gestión y un ejército que comandar sin necesidad de acudir a un gamepad y que quieren invertir los próximos meses en un título absolutamente colosal.

Imágenes del juego

Vídeos del juego

Aquí tenéis los 16 episodios del llamado Rally Point de Total War Rome II, que nos cuenta todo el proceso de desarrollo del juego.

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