2014 está siendo un año extraño, de esos que no se recuerdan donde están llegando algunos de los mejores MMORPG del mercado y que, increíblemente, siguen confiando en el sistema de pago de cuotas mensuales. Un modelo de negocio que todos pensábamos que ya estaba muerto y del que Wildstar no ha querido renegar.

NC Soft, esos magos que llevan ya sus buenos años en esto de los MMORPG y que tienen una lista de grandes clásicos a sus espaldas, han apadrinado esta creación que, en verdad, es obra de Carbine Studios, un equipo formado por ex-Blizzard que tuvieron bastante que ver con algunas de sus franquicias más clásicas de los de Irvine, como Diablo II o StarCraft y que ya bajo el amparo de NC Soft trabajaron en City of Heroes (¡genial!).

Wildstar ha llegado, por cierto, con bastante fama a sus espaldas, un ‘hype’ que solo se explica por las muchas cosas que sus desarrolladores se han esmerado en contarnos en los últimos meses y que de verdad, cuando luego te pones a jugar, compruebas que están todas ahí.

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¿Pero Wildstar realmente va a revolucionar el género? Decir eso es exagerar mucho. Demasiado. No creemos que vaya a llegar a tanto pero sin duda que todo lo que intenta cambiar de alguna forma, será recordado como algu bueno por los amantes del género.

Una historia de andar por la galaxia

Aquí no se han quebrado mucho la cabeza los chicos de Carbine por que, entre otras cosas, muchas veces estos trazos generales de la historia no necesitan de mucho enredo. Así, existe un planeta llamado Nexus que esconde la legendaria tecnología del pueblo Eldar y por la que van a luchar frente a frente dos facciones en guerra: los Dominion y los Exile.

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A partir de aquí solo queda fabricarnos un personaje, escoger bando y luego dotarle de una de las seis clases que tendremos disponibles en Wildstar (Warrior, Spellslinger, Esper, Engineer, Stalker y Medic) y que, por cierto, más adelante nos permitirán añadir nuevas habilidades que harán que no se convierta en un corsé a lo largo de los niveles. Pero vamos por partes.

Evoluciona a tu personaje

El editor de Wildstar es muy, muy completo y además el juego gana enteros gracias a su diseño de producción, lo que otorga a cada elemento de pantalla una calidad gráfica sensacional. Y los personajes no son una excepción.

Cada especie (Human, Granok, Aurin, Cassian, Mordesh, Mechari, Draken y Chua) tiene su propia personalidad y buen gusto en el diseño y, obviamente, esta primera elección será absolutamente estética más allá de algún tipo de ‘stats’ racial que podremos conseguir. Conectaremos más con unos que con otros y luego ya le daremos ese barniz RPG que necesitamos llevándole más por los caminos de un DPS, un Tanke o un ‘healer’’.

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Hay que decir que podremos cambiar casi cualquier elemento y se agradece que existan tantas opciones. Está claro que al final ‘tiraremos’ del botón de creación automática del personaje, pero bueno, es importante contar desde el principio con esa libertad.

A la hora de subir de nivel no hace falta decir mucho sobre cómo se lleva a cabo. Vamos ganando experiencia y a medida que subimos configuramos las habilidades que tendrán nuestro ‘char’. Es aquí donde Carbine ha metido un poco de ¿originalidad? al ofrecernos las posibilidad de que dentro de una clase podamos llevarla hacia el camino de otra. Pero no al principio, sino cuando llevamos ya algunas horas jugadas.

Nos explicamos. En cualquier MMORPG si cogemos un ‘healer’ seremos ‘healer’ durante toda la vida del personaje y salvo que existan ramas de especialización, su camino es siempre el mismo. En Wildstar eso no es así exactamente y aunque vayamos por la vida de altruistas sanadores, podremos darle cierto cariz DPS (melee o ranged), Tanke o lo que sea que más nos guste.

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Esto abre mucho las opciones para un jugador que, por ejemplo, quiera ‘solear’ y explorar todo el mundo de Nexus sin la ayuda de nadie… aunque cuando entramos en las zonas de PVP, muchas veces estas clases ‘híbridas’ suelen ser más un problema que una bendición. Pero como es obligatorio, hay que hacerlo.

Pero además de esto, Wildstar añade una cosa llamada Path, que viene a ser como los ¿oficios de toda la vida? y que son cuatro: Explorer, Scientist, Settler y Soldier. Cada uno de estos ‘caminos’ nos ofrecen una buena cantidad de ‘quest’ específicas que nos servirán para ir haciéndonos una aventura algo más personalizada y que ayudan a variar la temática de las misiones.

Housing no es una serie de médicos (broma)

Esto de tener casa propia en un MMORPG no es nuevo, pero sí lo es que en estos tiempos donde muchos juegos han dejado de tener esta pata, los chicos de Carbine y NC Soft hayan apostado tan fuerte. Pero cuando juegas con Wildstar se entiende perfectamente esta apuesta.

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El ‘housing’ en este MMORPG es más completo que en otros muchos que hemos visto ya que al margen de servirnos para ‘vacilar’ a los amiguetes con todo lo que tenemos y lo que acumulamos dentro de nuestras cuatro paredes, sirve muchas veces de ‘hub’ social donde podremos realizar actividades que tienen que ver con el juego.

Por ejemplo, será posible ‘quedar’ en nuestra casa o la de un amigo para preparar el grupo y salir luego de ‘party’, o simplemente ir a pasar la tarde a la choza de un colega que nos quiera invitar y que se convertirá en nuestro vecino. Pero hay más. Los poderes de nuestro personaje se verán mejorados cuando tengamos nuestra casita con experiencia extra por el descanso o ‘habilidades’ que podremos obtener yendo hasta una especie de tablón que hay en el acceso.

Ojo, como buena propiedad, tendremos que pagar dinero todas las semanas y eso significa que más vale que tengáis una economía saneada dentro del juego y actividad constante, o de lo contrario si os olvidáis de este Wildstar y volvéis, el alquiler podría haberse comido todos vuestros ahorros.

Los combates y las misiones

Aquí no hay muchos cambios y es quizá el cogollo de todo este tipo de MMORPG, que parecen pedir a gritos una revolución de la forma que sea. Y es que a pesar de todo esto tan novedoso que llevamos contado de Wildstar (y hay más), al final las misiones se limitan al típico ‘recoger tantos objetos de este tipo’ o ‘eliminar a otros tantos bichos’, por lo que a los muchos aficionados al género que lleven sus buenos 10, 15 o más años ‘questeando’ les podría parecer ‘más de lo mismo’.

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Si os debemos ser sinceros, de todo lo que os hemos contado del título de NC Soft, es esta parte donde menos han introducido cambios más allá de algún pequeño detalle que consiste en lo que ya os avanzamos antes del llamado ‘Path’. Una serie de ‘quest’ específicas que varían sensiblemente la temática tradicional de este tipo de misiones.

Quitando las siempre presentes habilidades, armas, inventario y esas cosas, en los combates tendremos un elemento que nos va a ayudar mucho a calcular cuánto daño podremos provocar. en el enemigo Y es que antes de atizarle, veremos una señal en el suelo que nos indicará (más o menos) qué área alcanzará nuestro ataque así como su intensidad. De esta forma podremos apurar hasta el último instante en el que consigamos el golpe perfecto.

La clave está en el ‘jugador vs jugador’

La evolución normal (que no lógica) de un MMORPG suele ser que al principio nos invite a subir de nivel, llenando de contenido (más o menos) interesante nuestro camino hasta el grado más alto y luego ya, cuando lo conseguimos, nos quedamos a la espera de que sus desarrolladores se acuerden de nosotros publicando contenidos adicionales.

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Wildstar no hace eso (Carbine ha prometido actualizaciones semanales) y precisamente por eso, se ha convertido en una ‘rara avis’. Desde el primer minuto que nos conectemos y aunque acabemos de crear a nuestro personaje, el juego está pensado para que incluso cuando lleguemos al nivel 50, podamos seguir teniendo muchas cosas que hacer.

La pata que sustenta este apartado es el de las típicas ‘mazmorras’, que cuenta con varias y con muchos enemigos que podremos visitar y revisitar en diferentes estadios de evolución de nuestro ‘char’. Por ejemplo, en cualquier momento desde el ‘level’ 17 y hasta el 50 en modos Shiphands para veteranos y Adventure para obtener recompensas que no siempre serán las mismas.

Ya solo con esto tenemos material ‘extra’ más que suficiente, pero es que Carbine y NC Soft se han trabajado también un PVP de lo más completo, con jugosas recompensas que alcanzar a medida que vamos ganando en los combates y, muy importante, disfrutando de sus distintos modos de lucha.

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El que más nos ha llamado la atención son los llamados Warplots que conciernen a 80 jugadores al mismo tiempo, 40 de los Dominion y 40 de los Exile, que se pegarán unos contra otros hasta que la fortaleza, la base o como sea que le llamemos, caiga. Es, para los que disfrutaron de World of Warcraft durante sus primeros años, algo parecido a las Battlegrounds. Diversión pura.

Wildstar y su futuro como MMORPG

El juego nos ha gustado. Y mucho, a pesar de tener una temática idéntica a la del 90% de los MMORPG que han estado saliendo al mercado en los últimos 14 años, pero que tiene las suficientes patas con sutiles novedades como para gustar más que los demás.

Por cierto, todo lo que tiene que ver con su apartado gráfico nos ha encantado aunque no deja de entreverse cierta influencia Blizzard que busca, más que el realismo o la virguería vanguardista, que sea atractivo y no nos ‘pete’ el PC exigiendo un hardware desorbitado.

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Ese aire ‘cartoon’ le favorece por que además, cada diálogo e historia que nos cuenta está impregnado con un divertido chiste, una gracieta, una broma que le quita hierro al asunto que tenemos de conquistar Nexus para nuestro bando. Eso sí, para ‘pillar’ estas bromas, más vale que entendáis más o menos bien el inglés o que os lo juguéis con subtíttulos y un diccionario abierto de par en par.

Este es, precisamente, uno de sus principales defectos, que el español brilla por su ausencia aunque es lógico pensar que para un título de esta clase, salvo que arrolle en ventas, no tendrá jamás una traducción oficial.

Además de eso, hay que recordar que Wildstar nos costará 12€ de cuota mensual al mes aunque los más fanáticos podrían llegar, echándole horas, a pagársela con créditos obtenidos dentro del juego. Una gran idea que sentará de maravilla a los que estén todos los días conectados y haciendo cosas sin descanso.

Ya os decimos que en líneas generales nos ha gustado, más que por una cosa concreta, por el conjunto, que se ve que ha sido muy bien pensado y planteado, que no ha buscado hacer un MMORPG más, del montón, y ya está, sino que le han dado al ‘coco’ para ver qué innovaciones podrían incluir para atraer a futuros clientes.

Eso sí, la principal evolución sigue sin llegar, que es la de poner a las ‘quest’ en barbecho un tiempo, cambiarlas por otra cosa y ver si el género sigue funcionando o no. Por que es cierto que cada vez que nos dicen ‘mata a 10 de esos bichos’ se nos escapa un ‘buuuuf, qué rollo’. Y no precisamente por que sea malo este Wildstar, sino por que es una mecánica que llevamos realizando desde finales del siglo pasado.

Pero si aguantas ese primer tirón, Wildstar te va sorprender y, lo más importante, divertir.

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