Seguramente os resultó tan extraño como a nosotros que un juego que había salido a la venta en mayo de 2014, tuviera una continuación en apenas un año de repente. Pero aunque Bethesda nos lo descubrió de sopetón hace poco menos de tres meses, a medida que se han ido conociendo los detalles hemos comprendido muchas cosas sobre Wolfenstein The Old Blood.

Como os decimos no estamos ante un juego como tal, entendido esto como el que se tarda en desarrollar dos o tres años como mínimo, sino más bien de un ‘stand-alone‘ que se pone a la venta como pase de temporada o expansión unos meses después. Bethesda ha preferido no hacerlo y simplemente lo ha lanzado rebajando su precio para que quede claro que no quieren aprovecharse para cobrarnos ‘full price’.

Análisis de Wolfenstein The Old Blood.

Wolfenstein The Old Blood es una precuela, un capítulo que nos cuenta lo que ocurre antes del inicio de Wolfenstein The New Order y por eso no gasta demasiados recursos en querer ser otra cosa. Pero si os quedasteis con ganas de más hace justo un año, esta es vuestra oportunidad de recuperar las viejas sensaciones del clásico.

Viejos usos

Cuando Bethesda resucitó el año pasado su particular visión de la franquicia Wolfenstein, lo hizo dejando intactas algunas de sus características más clásicas: la más importante es su acción, directa y sin atajos, que busca seducir al ‘viejo‘ jugador de FPS. A ese que hace ya alguna que otra década jugó con las sucesivas reencarnaciones del clásico de id Software.

Es por eso que si queréis saber exactamente lo que tiene este juego, os deis un paseo por el anáslisis que realizamos el año pasado de Wolfenstein The New Order por que paso a paso, pixel a pixels, respeta cada planteamiento puesto allí en marcha.

Análisis de Wolfenstein The New Order para PS4, Xbox One y PC

De ese juego lo coge todo. Cada enfrentamiento, cada elemento del juego, el sistema de recompensas y lo mete en una cocketelera donde apenas cambia nada. Bueno sí, alguna hay, pero son casi más estéticas y de envoltorio que de calado, de las que te obligan a tener que jugar de una manera distinta.

Dos historia, dos objetivos

Como Bethesda se encargó de dar a conocer en alguno de los últimos vídeos que ha publicado de Wolfenstein The Old Blood, hay dos historias que se dan la mano dentro del juego y que tienen objetivos muy diferentes. Están diseñadas para complementarse, para darnos una perspectiva más amplia de los acontecimientos que narra y, de paso, aprovecha para que el juego sea más variado.

Análisis de Wolfenstein The Old Blood.

De esta forma, nuestro protagonista B.J. Blazkowicz tendrá que adentrarse en dos espacios muy distintos. Por un lado el ya conocido castillo Wolfenstein y por otro la ciudad de Wulfburg donde una siniestra arqueóloga a las órdenes de Hitler está haciéndose con extraños mecanismos que parecen liberar poderes sobrenaturales. Y como podéis imaginar, esa oscura influencia provocará la aparición de zombies.

Este truco que utiliza Bethesda es quizás el único que tenía a mano para que esta expansión, o ‘stand-alone’, fuera más variado sin tener que multiplicar por dos o por tres la longitud de Wolfenstein The Old Blood. Así, nos llevan por cuatro niveles en cada uno de esos sitios y listo. Ya tenemos un viaje relativamente distinto a los jugado el año pasado.

Los mismos ingredientes

Así que cuando todos los elementos que forman parte de Wolfenstein The Old Blood parecen estar cogidos del lanzamiento del año pasado, poco queda por esperar. Al menos en lo que a sorpresas se refiere ya que todo está realizado de la misma manera. Es decir: acción directa y muy pocas concesiones a otras formas de jugar.

Bueno, alguna sí que hay, como son ciertos momentos donde tendremos que evitar ser descubiertos pero no creáis que os llevará demasiado tiempo superarlo. Luego, inmediatamente, volverán los tiros a la pantalla y esa acción tan directa ‘marca de la casa’.

Entre las novedades que podremos encontrar está una herramienta que nuestro agente especial podrá usar de varias formas. Se trata de unos tubos azulados que sirven para un roto y para un descosido, es decir, tanto para atacar (violentamente) a los Nazis como para escalar cualquier superficie: solo hay que clavarlos en la pared, asirnos a ellos, subir y ya está.

Análisis de Wolfenstein The Old Blood.

A esa nueva herramienta hay que unirle algún cambio en los enemigos, que ahora aparecen vestidos con armaduras ¿robotizadas? que podremos desactivar para poder acabar con ellos. Tened en cuenta que este es el único camino que le quedaba a Bethesda para dar cierta sensación de novedad ya que el juego, al final, está basado íntegramente en lo que vimos el año pasado.

Wolfenstein 100%

Claro, cuando hacemos tanta incidencia en que el juego está basado en el motor del que vimos el año pasado, que apenas tiene nueve fases en las que jugar, que su duración alcanza como mucho las ocho horas, yendo tranquilos, podríamos llegar a pensar que no merece la pena, pero en realidad este Wolfenstein The Old Blood tiene una función social muy clara: ejercer de ‘quitapenas’.

Si al terminar el juego del año pasado te quedaste con ganas de más, este nuevo lanzamiento es tu oportunidad de saciar esa sed de FPS sencillo, directo y con una acción muy clásica, donde lo único importante (al margen de recompensas y algunos logros) es limpiar las zonas de los mapas de presencia Nazi.

Análisis de Wolfenstein The Old Blood.

Es ese ‘regreso a los orígenes’ lo que mantiene vivo a este Wolfenstein The Old Blood y le da ese toque tan característico de la franquicia, que no busca revolucionar el mundo de los videojuegos sino convertirlo en un lugar mejor, más entretenido. Y ese objetivo lo cumple, aunque al correr por un pasillo o recoger un arma veáis reminiscencias del título de 2014 en una textura o una pared.

Seguramente forma parte de la magia de un Wolfenstein al que Bethesda no ha querido camuflar como un juego completo, dándonos y cobrándonos un precio justo por un poco más de diversión.

Y aunque sea por ese ejercicio de honradez, de no querer colarnos ‘gato por liebre’ ya es un detalle a favor de un juego que es simpleza pura. Pero muchas veces conseguir eso es lo más complicado para un videojuego. Aunque también es cierto que este Wolfenstein The Old Blood lo tiene más fácil porque de ‘casta’ le viene al galgo.

Notable.

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Comentarios

15 comentarios
  1. Anónimo 07 Jun, 15 17:56

    wowwwwwww

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  2. Anónimo 24 Jun, 15 10:18

    exelete

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  3. Anónimo 24 Jun, 15 10:20

    digo EXENTE VIDEOJUEGO xD

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  4. Anónimo 29 Mar, 16 19:44

    mas porque matamos nazis si ellos ganaron la guerra y son los buenos pues no mas jajjajajajaj judios a la oguera

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