Ninja Gaiden (o Shadow Warriors) es de esas series que todos tenemos en el recuerdo cuando hablamos de videojuegos de otras épocas, de arcades (que se decía) con plataformas, saltos y muchos enemigos a los que eliminar de cuando los usos japoneses eran los que imperaban en el panorama mundial de las consolas. Así que un título como este Yaiba Ninja Gaiden Z nos debería traer a todos, ¿buenos recuerdos?

Es complicado saber si esto será así, pero de lo que no hay duda es de que hay una correlación directa entre lo mucho que nos gustará este juego y el mucho o poco aprecio que tengamos por esta saga y, sobre todo, por uno de los cabecillas que anda detrás de su lanzamiento. Un señor llamado Keiji Inafune, que se marchó de Capcom dando un mini-portazo y que parece haber vuelto con su Comcept a trabajar con el Team Ninja para hacer realidad un viejo sueño.

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¿Y cuál es ese sueño? Bueno, pues en palabras que él mismo nos dijo en una entrevista el pasado mes de diciembre, “tenía muchas ganas de hacer un videojuego donde se vieran las caras ninjas y zombies… y este es el resultado”. Yaiba Ninja Gaiden Z o cuando los no muertos del mundo deciden ir a la caza de un ninja que va en busca de otro ninja. ¿Un lío? Para nada.

El bueno, el malo y viceversa

Yaiba no es un héroe mítico de la serie, al revés, se trata de uno de los pasados objetivos de Ryu Hayabusa en alguno de sus juegos anteriores al que ya se pasó por la piedra y puso en su sitio. ¿Y qué ha pasado? Pues que una organización secreta recogió sus restos, se los llevó a un laboratorio escondido a los ojos del mundo y los recompusieron poniéndole un chip por aquí y una pantalla LCD por allí. El caso es que al final, Yaiba volvió a la vida y le fijaron en su cabeza una sola idea: acabar con Ryu Hayabusa.

Así que el héroe se convierte en villano en este juego y el malo de otras ocasiones se viste de liberador de alguna que otra venganza que se está cociendo en las más altas esferas. No os diremos más, pero a buen seguro que las cosas van a cambiar bastante en lo que llegáis a las últimas misiones del juego.

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Yaiba es un nuevo héroe en esta franquicia que realmente no se trata de una continuación sino más bien de un ‘spin-off’, uno de esos trozos arrancados de la historia original que sirven para abrir una nueva vía (de negocio) sin demasiados riesgos de cargarse el recuerdo de los títulos originales, no sea que la comunidad de ‘viejos gamers’ de los Ninja Gaiden (Shadow Warriors en Europa) se revuelva contra el Team Ninja y la cosa acabe como el Rosario de la Aurora.

Cortes de varios tamaños

El juego no pretende ser excesivamente complicado, al menos en lo que se refiere en su desarrollo, que roza muchas veces el simplismo más brillante ya que se olvida de muchas opciones y menús roleros de esos que siempre enturbian un desarrollo clásico con plataformas y enemigos a los que hay que aniquilar. Y es que de alguna manera, cada sección del mapa al que llegamos funciona como una especie de ‘Tower Defense’ donde las oleadas de zombies nos van atacando puntualmente: primero una, luego otra y cuando creemos que todo ha terminado, la definitiva que nos quita la poca vida que nos queda.

Esto último es precisamente un detalle importante. Yaiba Ninja Gaiden Z es un juego complicado ‘a la vieja usanza’, con muchos enemigos calculados para que no nos limitemos a pedar golpazos a ver si mueren todos. Aquí hay que cortar con la katana y despedazar con la cadena, alternativamente o por tiempos, pero siempre teniendo en cuenta el uso de cada una de estas armas.

La espada afilada es ideal para el cuerpo a cuerpo, para cuando no vienen muchos o es necesario abrir un hueco en las filas enemigas para escapar y seguir zurrando en otro lado del mapa. Entonces allí, distanciados, ya sí, cogemos la cadena y empezamos a golpear pero cuidado, que ésta se agota rápido. Así que Yaiba deberá mirar muy bien cómo alterna esas dos armas para no caer rápido ya que, como antes os contábamos, los puntos de vida son un auténtico tesoro en el juego.

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Y es que no esperéis botiquines o cosas que llevarnos a la boca para aumentar la barra de salud. Ésta puede recuperarse con una especie de ‘fatalities’ que podemos realizar a los enemigos y que nos dan un poquito de tregua. Si no tenemos esto en cuenta, la barra de salud irá bajando irremediablemente hasta palmar. Y ojo que en este juego morir significa volver al último punto de control cosa que nos puede obligar a tener que enfrentarnos de nuevo a otras cuatro o cinco hordas que ya dábamos por amortizadas.

Como buen arcade de plataformas, Yaiba Ninja Gaiden Z está forradito de enemigos finales, de los grandes y de los pequeños, de los que hay al final de las fases o en mitad del mapa, y que necesitan que les apliquemos el viejo método de encontrarles un punto débil y arrearles hasta que pierdan toda la vida. En eso nos hará recordar a juegos de hace muchos años, lo que está bastante en sintonía con la naturaleza ‘coin-op’ de los Ninja Gaiden.

Escenarios de subir, bajar y correr

Como antes contábamos, los mapas se van abriendo a medida que acabamos con las oleadas que toca eliminar en cada sección y no tenemos ninguna opción de elegir camino alguno. Cosa que no echaremos de menos ya que lo auténticamente especial está en hallar la forma de eliminar a todos los enemigos que nos atacan de golpe.

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Ojo que estos mapas no son sólo explanadas que hay que limpiar de zombies (o cyborgs de la autoridades que nos persiguen también) sino también pasillos y precipicios que hay que salvar con las habilidades de Yaiba, que podrá correr por las paredes, saltar, agarrarse a los salientes y hasta balancearse con las lianas para auparse a los lugares más inaccesibles.

Ojo que tampoco estamos hablando de escenarios como los de un Prince of Persia donde hay que escalar edificios monumentales, pero algo sí que tiene, aunque sea en unas proporciones increíblemente más pequeñas.

Una secretaria y mucha dificultad

Miss Monday será la voz de nuestra conciencia, la que nos va indicando lo nuevo que vamos viendo por el juego y que concierne a escenarios, movimientos y hasta enemigos, que los hay de muchos tipos. Su voz, sugerente, amén de sus imágenes escasas de ropa donde más se necesita, son el contrapunto a todo lo que ocurre de sanguinario en la partida.

Y es que si conocéis a Inafune sabréis de lo que hablamos. Sólo habría que echar un vistazo a su Dead Rising 2 y lo variado de los zombies que aparecen, con unos más frágiles que otros y unos más armados que los demás. Aquí, en Yaiba Ninja Gaiden Z pasa lo mismo y los enemigos van empeorando, en dificultad, y poder de ataque: los hay que simplemente agarran y muerden, otros ya llevan bombas y algunos incluso cadenas. Según sea cada uno, tendremos que tener preparada unsa repsuesta proporcional y efectiva si no queremos perder demasiada vida.

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Ojo, que este título del Team Ninja es bastante matemático y poco dado a la improvisación ya que cada oleada y enemigo que nos ataca siempre lo hace del mismo modo y en el mismo sitio. Lo que permite que aprendamos con la práctica y a base de morir en el mismo sitio e intentarlo, acabemos por superar el obstáculo. Es algo así como los viejos usos ‘coin-op’ de los arcades cuando a base de tropezar acabábamos superando ese enemigo que nos traía por la calle de la amargura.

Yaiba Ninja Gaiden Z es de esos juegos que exigen mucho al jugador y tienen una dificultad calculada e infernal por momentos. ¿Es malo? Bueno, aquí, a diferencia de un Dark Souls II, parece tener más sentido por el corazón ‘arcade’ que hay por debajo y que lo recorre todo y que no se basa simplemente en poner a un enemigo gigante como si fuera una piedra gigante a ver si a base de picar, poquito a poquito, acabamos por convertirlo en arena.

Su dificultad no está puesta para ser el más duro del mercado sin razón, sino que tiene la lóigica de su armazón ‘arcade’ y de las viejas costumbres de los videojuegos, cuando todo dependía de un salto o un golpe dado en el momento justo.

Una versión ‘retro’ pero no tanto

Una de las cosas que Yaiba Ninja Gaiden Z trae ‘de regalo’ es un modo ‘retro’ que en realidad lo es a medias ya que gráficamente mantiene los elementos fundamentales del desarrollo normal, salvo que coloca la cámara en el lateral a lo ‘scroll parallax’ y emula la tipografía de los marcadores y mensajes con el mismo estilo visual de los juegos de los 80 y principios de los 90. Amén de unas secuencias de vídeo (cinematográficas que no cinemáticas) pixeladas que harán las delicias de los más ‘carrozas’.

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Pero quitando ese modo que no deja de ser anecdótico, el juego es gráficamente muy novedoso aunque para ser correctos deberíamos hablar de fresco y distinto a lo que andamos acostumbrados con tanto hiperrealismo y texturas de calidad HD, ya que emula una especie de ‘cel shading’ con formas contorneadas y colores planos que camuflan las texturas que asoman por debajo.

¿Creéis que es confuso por las imágnees que veis aquí? Bueno, os debo decir que cuando te pones a jugar cada elemento se distingue perfectamente, los enemigos de Yaiba, los que nos atacan, los que no y hasta los lugares del escenario a los que podemos ir para seguir nuestro camino.

Es más, si hacemos un ejercicio de imaginación e intentamos ‘visualizar’ este Yaiba Ninja Gaiden Z con gráficos reales y texturas súper HD seguramente no causaría el mismo impacto, ni obtendría tanta atención, aunque sólo fuera por esa bis cómica que los de Inafune le han querido imprimir y que se agradece cuando nos ponemos en faena. Es más, gracias a este estilo visual, es mucho más sencillo disfrutar de su historia y mostrarla como si de un cómic se tratara.

En este punto, el trabajo de Comcept, Team Ninja o Tecmo (tanto monta monta tanto) es una delicia si lo que buscáis son nuevas formas narrativas que os cuenten una historia y, sin duda, nos encontramos ante uno de esos títulos que podríamos calificar como de atrevidos.

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Ya, ya, hablando tanto de lo puramente decorativo parece que nos olvidamos de lo esencial, de lo que es el juego, la diversión, lo entretenido que es y aquí dependerá mucho de cuán grande sea vuestra alma ‘retro’. Tiene detalles muy trabajados, que se agradecen y que recuerdan a los viejos juegos aunque sin dejarse por el camino lo obligado de actualizar su fórmula para no parecer excesivamente antiguo.

Esa mezcla de usos es clave para que nos guste lo que jugamos y cómo lo jugamos. Cómo usamos la katana al estilo de los títulos más clásicos pero sin olvidarnos de los cadenazos a lo Kratos. O cómo los enemigos nos llegan por hordas como si de una mazmorra de Gauntlet se tratara mientras recibimos consejos de esa Otacon llamada Miss Monday a la que no nos importaría conocer más detenidamente.

En fin, Yaiba Ninja Gaiden Z es un muy buen juego, de notable sobrado, con elementos más que suficientres para entretener y con una historia, una puesta en escena, un humor y unas reminiscencias tan clásicas que podría gustar a la mayoría de ‘gamers’ actuales. Además, no hay que olvidar que Inafune no suele defraudar y este nuevo proyecto ‘socarrón’ seguramente que es el principio de una nueva y provechosa amistad con Tecmo… y con nosotros.

Dadle una oportunidad a Yaiba. No os defraudará.

Vídeo del juego

Imágenes del juego

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