Debes ayudar al simpático mono a cruzar la bahía para que alcance los exquisitos frutos del cocotero de la otra orilla. “¡Pues que aprenda a nadar!”, puedes pensar, pero es que hay un tiburón que está deseando hincarle el diente. Pobrecito, ¿le ayudas a colocar las piezas de tierra para que pueda caminar sobre ellas?




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