“Internet is for porn”… o al menos le ha dado el último empujón

Escrito por Redacción
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Es un tema controvertido. No es muy habitual que alguien confiese que ve contenidos para adultos, calificadas X o, directamente, pornográficas. Pero los datos no mienten y las webs dedicadas a este contenido son las más visitadas de Internet. No es que ahora lo consumamos más que nunca, sino que es una industria que ha ido creciendo, aprovechando y, en cierta manera, impulsando la tecnología que estaba a su disposición.


Aunque la representación de contenido subido de tono ha acompañado a la humanidad desde bastante antes de lo que nos podemos imaginar, propiamente, podemos llamar “industria” al porno desde la década de los 70, cuando aparecen las primeras revistas como Playboy o, la mucho más explícita, Hustler – de la que hay una excelente película que explica cómo se fundó: El escándalo de Larry Flint -.

Pero hablamos de tecnología, y eso nos hace retrotraernos hasta los años 80 y la explosión del VHS, el primer elemento que popularizó estos contenidos. Al mismo tiempo, durante esos años se estaba fraguando lo que conoceríamos como Internet. Si bien el contenido online en este tiempo se reducía a escaneos de revistas de bajísima calidad, relatos e imágenes en ASCIII, la Usenet – el proto-internet – ya contaba con servidores pornográficos de pago que se anunciaban en los Tablones de anuncios (BBC) y donde, previo pago, se podía acceder a estos contenidos.

La llegada de Windows 3.1 y las interfaces gráficas acabó con estas redes cuando entrábamos ya en la era de los 90 y abría sus puertas la World Wide Web. Para que os hagáis una idea de la explosión que supuso la aparición de Internet para el porno, de 14 millones de portales de contenido X que había en 1998 se pasó a 428 millones en 2005.

Actualmente, se calcula que el 12% de las páginas que hay en Internet (sin contar lo que puede haber en la Deep Web) son de contenido sexual. La industria mueve unos 4.900 millones de dólares al año, el 25% de las consultas en buscadores están relacionadas con la pornografía y el 35% de las descargas.

Y llegó el smartphone, y el porno cambió

Alrededor de 2007, un tal Steve Jobs presentó el iPhone, y el resto es historia. También para el porno. Algo más de una década después, y pese a que las aplicaciones de contenido adulto están prohibidas en las tiendas de aplicaciones, no es difícil descargarse algunas como Porn Time, e instalar su APK en cualquier smartphone Android.

El porno, igual que saltó de las salas de cine X a las pantallas de los televisores con el VHS, para pasar luego a los monitores de los ordenadores, ahora tiene otra ventana mucho más flexible y conveniente, la pantalla del móvil que todos llevamos en el bolsillo.

Esto ha hecho que las principales webs porno hayan lanzado sus propias apps, y además, que el contenido para móviles sea cada vez de mayor calidad (al menos técnica) dado que contamos con tarifas de datos que permiten streamings de mayor calidad – además de pantallas que permiten ver vídeos y fotos en resoluciones hasta 2K, e incluso empiezan a llegar ya las 4K -.

¿Qué tecnologías están ahora siendo aprovechadas por la industria?

Cómo hemos comentado al principio, quizás el porno no hace evolucionar la tecnología, pero suele ser el primero que se sube al carro cuando aparece una nueva y, muchas veces, es la base para hacerla rentable.

Y si hay una que ahora mismo es la última moda es la de la Realidad Virtual. Todos los dispositivos, desde los más simples como las Google Cardboard hasta las más sofisticadas como las Oculus o las HTC Vive, tienen ya una ingente cantidad de contenido que permite a los usuarios una experiencia totalmente inmersiva, que los hace protagonistas de las fantasías sexuales que hay en los vídeos, haciéndolas casi reales.

¿Cuál será el siguiente paso? Pues aunque parezca que hablamos de ciencia ficción, y algunas películas ya han mostrado ese futuro, la inmersión en mundos virtuales es el camino que parece que seguirá andando la tecnología, y de su mano el porno. Hablamos de guantes con respuesta háptica para tocar a las actrices o actores que estén en el vídeo, accesorios para… bueno podéis imaginar donde irán “instalados”.

No son pocos los que ven que esto será un peligro para las relaciones reales entre las personas, pero lo cierto es que, muchos no van a poder resistir la tentación, como no lo hicieron cuando pusieron su primer VHS el día que sus padres no estaban en casa.

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