Ya puedes ir engrasando la muñeca porque con este sencillo pero adictivo juego no vas a parar de darle al ratón. El ordenador te reta a una partida de ping-pong y parece mentira pero te va a empezar ganando con facilidad. Sin embargo, en cuanto cojas el golpe de muñeca con el ratón, disfrutarás de unos partidos de tenis de mesa inolvidables.




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